A Carmela se le paralizó el corazón de miedo. —Lo... lo firmaré... como ustedes... quieren— afirmó. —¡Más vale que sea así!— amenazó Matthews. Después, se volvió hacia Lañe: —¿Conoces su firma? —¿Como voy a conocerla? —Tendremos que confiar en ella. —Así es— dijo Lañe—, y como le has prometido que en cuanto cobremos el dinero volveremos a fin de dejarla en libertad... Habló con una entonación deliberada, para indicar a Matthews que ésa era la única forma en que podían estar seguros de que ella firmaría como querían, pero Matthews, atontado por el alcohol, no lo comprendió. —Yo no voy a re... De pronto notó las señas que Lañe le hacía a espaldas de Carmela y, con dificultad, evitó que las palabras salieran de su boca. —Está bien— asintió—, será como usted quiera, señorita. Volver

