CAPÍTULO VII Cuando el Conde detuvo el caballo, se sentía muy acalorado y el animal sudaba. Estaba ya en el extremo más lejano de la propiedad y pensó, desesperado, que si Lañe y Matthews se habían llevado a Emily a otro condado, sería casi imposible encontrarla. Durante todo aquel tiempo, más de cuatro horas, se había percatado de sus sentimientos hacia ella y ahora sabía que significaban en su vida algo muy diferente a lo que jamás imaginó. Al mismo tiempo, sentía el impulso casi incontrolable de matar a los hombres que la habían raptado y pensó que había sido negligencia suya no haberlos enviado a prisión en cuanto descubrió sus crímenes. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en un claro del bosque, donde habían talado los árboles. De pronto, se le ocurrió pensar que,

