Narra Camila Puse en duda salir de la tienda, la señora Yang me miraba con duda. —¿Dice que el padre de la niña que salvé quiere verme? ¿Por qué no vino aquí? Es que estoy trabajando, y no… —Señorita Wellington, mi jefe espera; deme una respuesta concreta, ¿puede o no acompañarnos? La señora Yang me levanta sus cejas y me mira dudosa. —Está bien, deme un momento. Afuera de la tienda había más hombres de traje oscuro, tenían esos aparatos en sus oídos. —¿Segura que no quieres que vaya contigo? —No, señor Yang, estaré bien, volveré más pronto de lo que imagina. Afuera había muchas personas mirando lo que pasaba, los entiendo, es intimidante ver como ese grupo de hombres me custodia hasta la enorme camioneta lujosa con vidrios blindados. —¿A dónde vamos? —pregunto mirando a los eno

