Zoe se tuvo que levantar porque Antoni comenzó a reclamar su toma del mediodía, mientras le estaba dando el biberón sumida en un silencio pacífico, sentada en los sillones de mimbre en la terraza mientras contemplaba el agua de la piscina, de reojo alcanzo a ver a alguien moverse y al voltear se dio cuenta de que era Mikail. – ¿Sigues enojada mi amor? – se sentó en el sillón a su lado. – ¿Tu qué crees? – le vio con absoluta seriedad en el rostro. – Acabo de pedir sushi para el almuerzo, rollos primavera y unas tartas de frutas. – se había adelantado a aquella respuesta y compro la comida que más le gustaba. – Eso no te va a dar puntos conmigo. – bajó la mirada hacia Antoni. – ¡Zoe, por favor! – Mikail se exalto un poco. – ¡Shhhh! – Zoe lo callo – Antoni se está quedando dormido, baja

