Llegamos a un lado de la ciudad que no conocía.
Eleysted es conocida por sus grandes tiendas y aglumeraciones. En cada rincón que se ve siempre hay risas, o almenos eso creía.
Este lugar es bastante triste y oscuro.
Abrazo a a Zoe mientras Sara me sujeta fuertemente del brazo.
-nana, tengo hambre-me dice mi pequeña hermana
-bien, detengamonos un momento
Buscamos un lugar dónde sentarnos y encontramos una banca, sin embargo se encuentra sucia, llena de basura, e incluso creo que huele a...¿pipí?.
Al final decidimos sentarnos en el suelo, está incluso más limpio que esa banca. Removemos las cosas dentro de la.mochila y encontramos...linternas, navajas, un mapa, unos aparatos que no entiendo para que son, agujas ¿Es enserio, agujas? Cómo si cocer mi ropa fuera lo que me preocupará ahora, unos frascos que no sé que sean. Intento abrirlos pero al parecer están bastante bien cerrados.
Y después de encontrar unas cosas más que incluyen fotos entre otras cosas no encontramos nada que nos fuera útil. Ni dinero, ni comida.
-nada, ¿Que vamos a hacer?-aunque Sara lo dijo en voz alta, sé que lo dijo más para si misma intentando pensar en una solución.
-tranquilas, les conseguiré comida-digo firmemente para que no se preocupen. Sin embargo, tampoco sé que hacer.
Sara me jala del brazo y nos aleja un poco de Zoe
-¿Estás segura? ¿Que piensas hacer?-pregunta preocupada, sabe bien lo imprudente que puedo ser. Y siendo sincera, ella parece más la hermana mayor que yo.
-No te preocupes, yo me las arreglaré. Tu encárgate de cuidar a Zoe-le digo y salgo corriendo.
A pesar de que dije aquello, realmente no e que hacer...y tampoco puedo dejar mucho tiempo solas a mis hermanas en aquel lugar.
Me encuentro caminando sumida en mis pensamientos, pero algo capta mi atención. Un olor realmente agradable. Corro por inercia como si me llamará y encuentro un puesto ambulante de pan, mi estómago empieza a hacer ruido señal de que le agrada la idea de probar aquel pan, y también del hambre que a penas estoy notando. Sin tan solo tuviera dinero, podría comprar un solo pan y llevarlo para mis hermanas.
Me muerdo el labio, nunca he hecho algo así. Pero ahora mismo no tengo alternativa.
Camino hacía el puesto, intento parecer normal. Hay gente comprando, otra gente mirando como yo. Hago como si fuera a pedirlo, pero rápidamente lo tomó y hecho a correr.
-¡ladrona!-oigo al dueño del puesto, pero no puedo detenerme. Intento alejarme lo más rápido posible.-detengan a esa ladrona, me ha robado.
Debo salir de aquí y llegar con ellas. Siento como alguien me sujeta del brazo, intento zafarme pero tiene una gran fuerza.
-No deberías robar, niña.
-¡Suelteme!
-¡Dayana¡
-¡Nana!
Escucho llegar a mis hermanas, vienen corriendo hacía mí. Volteó mi rostro para verlas bien, me alivia que estén a salvó. Pero aún sigo en una situación difícil.
-¡No se acerquen!-me volteó a ver a el señor que me tiene sujeta y está ¿Sonriendo?-¡le digo que me suelte!
-Les estás dando un mal ejemplo a tus hermanas, niña.
-Ese no es su asunto
-¡Sueltela!-grita Sara y veo como el hombre abre demasiado los ojos, volteó a ver a mi hermana nuevamente y está sosteniendo una de las navajas que había en la mochila que mamá nos dió.
-¿Crees tener el valor de hacerlo? Adelante-el hombre reta a Sara y me pone delante de él poniendo su brazo por encima de mi cuello.
Sara empieza a temblar y no sabe que hacer.
-Baja la navaja, estás asustando a Zoe-Sara baja el arma y me mira disculpándose. Niego con la cabeza.
El hombre que me tiene sujeta empieza a reírse. No sé que le causa tanta gracia. Miró a Sara y ella entiende lo que le quiero decir.
Arroja la navaja hacía mí y con la punta de mi tacón la logró levantar.
-Quizás mi hermana no pueda, pero yo sí. No deberías distraerte.
-vaya, me venciste-dice sarcásticamente, esté tipo me desespera. No entiendo que es lo gracioso.
-pero... aún te falta mucho por aprender.
Toma el brazo dónde tenía la navaja y con un rápido movimiento me la quita.
-Al fin te atrapé-el tipo que me tenía sujeta me suelta y esconde la navaja justo cuando el.dueño del puesto ambulante llega.
-Lo siento señor, mi sobrina no lo volvera a hacer.-¿Sobrina? ¿A qué está jugando este señor?
-¿Su sobrina?
-si, es que está pasando por un momento difícil
-eso no justifica que me robé
-que le parece si arreglamos esto-el señor le da un fajo de billetes, que la verdad no sabría decir la cantidad. Al dueño le brillan los ojos y casi puedo jurar que se le volvieron signo de dólar. Carraspea.
-Bueno, a pesar de que no está bien que una niña ande robando...puedo perdonarla por esta vez-dice al tomar el dinero, pongo los ojos en blanco y cruzo los brazos.-portese bien, me retiro señor.
El hombre se despide con la mano y una notable falsa sonrisa.
-bueno, nos vamos.
-Un momento, ¿no crees que al menos merezco que me agradezcas por lo que hice?-dice mientras vuelve a sujetarme el brazo, esto ya se le está haciendo una mala maña.
-en primera, yo no le pedí que hiciera eso, y en segunda...ni siquiera lo conozco.
-¿y si las invito a comer?
-¡Siii!-grita Zoe mientras aplaude y da brinquitos.
Me muerdo el labio sin saber que hacer, que truco tan sucio ha usado, miró a Sara y Zoe...
-esta bien.
Finalmente dejamos aquel sitio, y entramos en un restaurante.
Suspiro mirando la carta sin leerla. Sé que acepté venir, pero aún no sé el motivo por el que el señor nos ha invitado. Y después de todo lo que ha pasado, debo ser cautelosa.
-si sigues suspirando creeré que no te gusta la comida de aquí-dice sonriendo burlonamente-o será que lo que no te gusta es, ¿mi compañía?
Le regreso la sonrisa.
-claro, como nos conocemos desde hace mucho tiempo y no estamos aquí porque manipulaste a mi pequeña hermana.
-¿Que es mani...manipu, eso que dijiste?-pregunta Zoe haciendo gestos intentando entender la conversación
-ven pequeña, vamos a probar la comida del buffet-Sara toma a nuestra hermanita y se la lleva no sin antes mirarme preocupada. Le doy una sonrisa para que no se angustié, pero sé que eso nunca ha funcionado con ella.
-bueno..ahora que estamos solos-me dice el hombre poniendo sus manos cruzadas encima de la mesa y su barbilla encima de estas.
-mira, ni siquiera sé tú nombre...
-Richard
-bueno, Richard...no sé que es lo que pretendes...
-Lo único que buscó es ayudarte Dayana-Richard me mira seriamente y me da escalofríos
-¿Porque? ¡Ni siquiera nos conocemos!-alzo un poco la voz y volteó a ver a los lados para asegurarme de que no me estén viendo, lo último que necesito es público, eso podría atraer a los asesinos de mi mamá.
-a tí no, pero a Miranda sí
Abro los ojos a más no poder, ¿Que está queriendo decir? ¿Que conoció a mi mamá? No, ¿Y sí es...uno de ellos?
Debo encontrar a mis hermanas y salir de aquí.
Empiezo a hiperventilar, todo me da vueltas. Debemos salir de aquí, Sara, Zoe ¿Dónde están? Nos encontraron...