Ya en aquel club y con un par de tragos encima, aquel grupo de amigos más un integrante temporal y acabado de conocer, bailaban de lo lindo y se carcajeaban. Elena estaba complacida con la labor que le tocó de quitar a Lud de encima de Pía, pero el chico daba la batalla. Trataba de acercarse a la pelinegra en cada despiste de la castaña y la pequeña sonreía ya un poco de desinhibidos por el alcohol. Fueron pasando las horas y la noche llegó a su fin, aunque Lud quería acompañar a Pía esta le hizo saber que ya un chofer venía por ella y se despidió de todos, era la más lejos que vivía y por eso se había ido “temprano”. La castaña aprovechó la distracción de Lud y cuando volvió el rostro hacía ellos está le robó un beso. Quedó desconcertado de primera intención, luego le gustó y correspo

