Arreglada ya para salir esperaba a los chicos para irse de fiesta, aunque por dentro su ser lloraba y sentía despecho, ella jamas se dejaría vencer y menos por un hombre, eso no estaba en su ADN. Llegó Fabo y la miro de arriba abajo, se veía deslumbrante. Un pequeño vestido n***o de lentejuelas amarrado al cuello con escote en tipo V y bastante ceñido al cuerpo. Unos tacones transparentes y su hermosa melena negra suelta. — Que maluría querida, andas con el morbo subido— — Claro, no lo niego.— giro en sus pies 360 grados y luego hizo una reverencia hacia el recién llegado. — Estas preciosa, quien te ve dice que estas en tu mejor momento, pero sabes una cosa…a mi no me engañas cariño, yo te leo esos dos pozos negros que llevas en la cara y se que sufres Pía.— — Ya no empecemos, porq

