SETENTA Y DOS

1347 Palabras

Esperó varios minutos a que yo volviera a recomponerme, pero me estaba costando mirarle el rostro después y quería gritar, pero lo único que me salieron fueron lágrimas llenas de todo lo que me estaba comiendo por dentro desde que ese hombre me comenzó a atraer. Mi amiga se extrañó y se preocupó—. Dios mío, Amelly, ¿por qué estás así? —me trató de tranquilizar sobando mi espalda y yo no podía resistir lo que quería expresar mi cuerpo. Me eché hacia atrás y coloqué una de las almohadas en mi rostro, para poder soltarme más y mi hermano no fuese a escuchar donde estuviese, ya que él se preocupaba más que cualquier otra persona que yo llorase y sinceramente había estado aguantando la tentación de hacerlo sola. Pensé que distraerme me haría sentir mejor, que después mágicamente descubrir

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR