—¿Cuándo vendrás?, te extraño —dije a Aisha, mientras hablábamos por teléfono y yo organizaba la cama para irme a dormir. Estaba haciendo demasiado frío, por lo que saqué una cobija de más y por si las moscas bajaba la temperatura al amanecer, dormiría en una pijama corta. —Lo sé cielo, pero también Daniel quiere que me quede aquí unos dias, lo entiendes, ¿verdad? —preguntó. —Si, lo entiendo. —Él cree que te he dado más atención a ti, de lo que le he dado en toda su vida. Aunque sea un niño con un intelecto superior al mío, sigue siendo una criatura que apenas está aprendiendo sobre sus emociones y por fin me ha extrañado. —Si, me imagino, mejor quédate con él lo que sea necesario. Eres su única hermana —señalé y suspiré. Si la extrañaba mucho y quería estar en su compañía, como

