CINCUENTA Y CINCO

1338 Palabras

—Suerte, ¿si? —le dije a Aisha, mientras le daba la mano sentadas una al lado de la otra en el salón. —La suerte es para los fracasados —respondió con una sonrisa y le di un golpe. Sabía que me diría eso—. Ven dame un beso de buena energía —se adelantó hacia mi y dudé por un momento en hacerlo por una extraña sensación en mi vientre, pero al final cedí sabiendo que eso hacíamos desde la universidad de San Diego. —¿Les parece que un beso es de buen augurio? —nos miró extrañada Adrián, como si nos hubiésemos vuelto locas. —¿Por qué lo dices?, ¿También quieres uno? —pregunté en modo broma y me lancé encima de ella a darle uno. —No, no, no —se cubrió el rostro de mi—. Aisha me mata si me das un beso. Me detuve y fruncí el ceño. Miré a mi amiga—. ¿Le dijiste? Levantó los hombros con

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