JULIETA. Bajo del escenario con la cabeza en alto, dedicando un leve gesto de agradecimiento a los presentes. —Bien hecho, Jul —murmura el decano, acercándose más de lo necesario antes de rodearme con un abrazo que no esperaba. Su aliento roza mi oído cuando susurra, con una voz cargada de un deseo apenas contenido: —No tienes idea de lo sensual que te ves hoy. Le devuelvo una sonrisa coqueta mientras lo observo marcharse con los demás profesores, sintiendo todavía la sombra de su aliento en mi oído. —¿Como si follarte a medio campus no fuera suficiente? ¿Ahora también vas por el decano? La voz de Tara Robles me eriza la piel, pero no por miedo, sino por el asco que me provoca. Nunca ha ocultado su desprecio hacia mí. Supongo que no ser una mojigata reprimida como ella, la hace odia

