Por fin es viernes y me siento muy agradecida porque eso significa que podré descansar un poco. No imaginé que trabajar para una empresa tan importante como esta sería así de pesado, pero vale completamente la pena. Esta semana James tomó el hábito de enviarme flores a la hora de la comida... frente al resto de los empleados y eso me hace sentir incómoda porque cada que salgo a algo de esta oficina me miran y hablan. No es que no me gusten, la verdad es que me hace sentir muy bien que tenga esa clase de detalles conmigo pero no en el trabajo y menos frente a todos. A medio día, a la hora de la comida, decido quedarme para hablar con él luego de que Sam se va. -James... ¿Podemos hablar un minuto?-le digo luego de entrar a su oficina sin tocar y pararme frente a su escritorio. -Claro n

