Luego de aquella situación que surgió en el patio trasero con Mario, el cuerpo de Anna se encuentra temblando; sus manos sudorosas las entrelaza, luego da unos cuantos pasos en dirección de la cama. Tomó asiento en el borde de la cama, luego de haber tenido su primer día de trabajo se siente completamente exhausta, no simplemente cansancio físico al estar corriendo junto con Salvatore. Su cansancio va aún más allá, su cabeza estaba que le reventaba, tuvo que luchar bastante para poder obtener el consentimiento de aquel pequeño para que le permitiera estar a su lado. Lo más preocupante era el hecho de estar privada de la libertad dentro de aquella casa, la ausencia de sus padres, además tener que convivir con aquel hombre petulante y lleno de soberbia no iba a ser nada fácil. Giró su ca

