Anna despierta debido al fuerte sonido de la alarma, estira su cuerpo y se levanta, toma su teléfono móvil y se comunica con sus padres. —Hola hija —respondió su mamá. —Hola mamá ¿Cómo se encuentran? —ella levantó la mano hasta sus ojos y luego los frotó. —Hay hija, en realidad no muy bien que digamos, el día de ayer vinieron unos abogados hasta nuestra puerta, obviamente venían de parte de Greta, tu padre entró en discusión con ellos, pero lo único que ha conseguido es que su atención se haya alterado. —No puede ser, ¿hasta dónde podrá llegar la ambición de aquella mujer —Anna se encuentra a punto de romper el llanto—. Lamentablemente no me puedo poner en contacto con ella, su número ya no es el mismo al igual que ha hecho cambiar el de las oficinas. »Pero prometo que voy a hacer has

