5. Sangre caliente.

2046 Palabras
Nunca me había sentido así, ese nudo en el estómago, esa falta de aliento, el desenfreno con el que latía mi corazón. Dios, ¿que me pasa? Hace una semana que ignoro a todos en el castillo a excepción de Nadia quién me informa acerca de Nikolay y sus viajes. Luego de nuestro extraño encuentro en el comedor decidió cancelar su viaje a Kalt tranquilizándome por ello, no quiero que le pase nada. El hecho de que no lo ame no significa que deseo algo malo ocurra. Después de eso estuvo mandando mensajeros por dos días, mensajes hacia Seth el gran Mago en Kort. Según Nadia los sirvientes murmuran sobre un trato con el Mago pero nadie sabe de que se trata por que las cartas fueron selladas por el mismo Rey. Cuando las cartas dejaron de enviarse alguien vino al Castillo y vi a un verdadero dragón, una criatura extremadamente grande con alas sorprendentes e incluso pude ver como lanzaba fuego pero no me atreví a bajar por miedo a Nikolay. Al parecer el hombre que vino estaba molesto con el Rey pero no le faltó al respeto en ningún momento sino que se alimentó con él en la sala de estar. Ese detalle me dio asco. Por último hace unas horas Nikolay informó a dos guardias que vigilaran mi habitación con sumo cuidado ya que saldrá por cuatro días a un viaje misterioso así que mi intento de estar completamente alejada de él sale de control cuando el miedo a estar completamente sola en el Castillo ataca. ─Nadia, ¿enserio se va? ─susurro para que los guardias no escuchen. ─Sí, se irá en cuanto el sol se ponga. Miro el cielo notando lo oscuro que está pero de acuerdo con lo que he visto el sol se pondrá en una hora aproximadamente. ─¿Donde está? ─En su habitación mi Reina. ─Bien. Me levanto poniéndome un abrigo encima pero entonces recuerdo que no tengo idea de donde está su habitación, hace días se rumoreaba que se había cambiado por el aire que corría en el ala este. ─¿Donde está su habitación? ─Está a dos puertas de aquí. Mis ojos se abren desorbitados ante la información, el aire no tuvo nada que ver con su cambio solo quería tenerme controlada. Dios. ─No lo puedo creer ─gruño saliendo de la habitación. Los guardias me miran pero me paso derecho hasta llegar a la puerta que me ha dicho Nadia. Un guardia se acerca a mí con el rostro serio, no me toca pero sin duda no quiere que entre. ─Déjame entrar. ─Tengo que anunciarla primero ─dice con un tono que no acepta replicas. ─No me importa lo que creas que tienes que hacer ─espeto fuerte─. Es mi esposo el que está ahí adentro así que déjame pasar o yo misma te correré de aquí. Su rostro endurece, sé que muere por decirme algo pero se hace a un lado mientras tomo el pomo de la puerta cada vez más temblorosa que antes. Finalmente giro la perilla encontrándome con Nikolay de frente sentado en la orilla de su cama mirándome fijamente. ─¿Así que tu misma lo correrás del Castillo? ─pregunta divertido. ─Solo lo decía para que me dejara pasar ─farfullo cerrando la puerta. Nikolay me mira con curiosidad pero no se mueve, simplemente observa mis movimientos. Cada paso, cada mirada, me observa con cierto brillo en sus ojos. Miro su cuerpo cubierto por una playera negra y unos pantalones del mismo color, su aspecto es agradable. Está listo para irse y al ver su maleta a un lado de la cama no puedo evitar tensarme. Un largo abrigo se posa a su lado sobre la cama y sobre él hay una carta. Un dragón llameante se dibuja sobre el sello así que sé que es de Kalt y la idea de que él vaya allí me hace temblar. ─¿Irás a Kalt? ─susurro acercándome con cuidado. ─¿Cómo sabes...? Mira el sobre y sonríe, claro que sé cuales son los sellos de los reinos. ─Mi padre era el regente de Strog, vi muchos sellos pero cuando ese aparecía me aterraba lo que contenía el interior ─mi confesión lo tensa y no entiendo por qué, quizá por que no le gusta que mencione la palabra padre─. ¿Porqué te molesta que le diga padre? ─Por que no es tu padre ─es todo cuanto dice, se levanta guardando la carta en el camino. ─Sé que soy adoptada pero él se convirtió en mi padre, se preocupaba por mí... ─No lo hacía, no dudes que hacía todo solo para controlarte. ─No lo entiendo. ─Te tenía miedo así que te controlaba. No entiendo por qué mi padre me tendría miedo. ─¿Porque dices cosas así? ─cuestiono molestándome. ─¿Enserio no lo sabes? ─su rostro muestra confusión, hay algo que no sé y la curiosidad me mata. ─Dímelo ─murmuro con cierto temor. ─Hay una leyenda sobre un séptimo reino, ¿la has escuchado? ─pregunta mientras camina hacia la ventana. ─Jamás había oído sobre ello. ─Se dice que al morir el primer Rey los reinos se separaron, todos con distintas opiniones acerca de lo sobrenatural. Dado que nadie sabe cuál era el nombre del séptimo reino se cree que es solo un mito pero la teoría de Seth es que las criaturas que gobernaban ahí sí podrían ser reales. ──¿Que eran? ─me acerco a él lentamente hasta estar a su lado, su mirada puesta en la luna brillante. ─Seres con un poder sin descubrir, seres con una belleza fantasiosa... ─¿A que viene esto? ─Hace unos años una niña fue sentenciada a muerte en Strog por su aspecto antinatural ─sus oscuros ojos me miran con profundidad─, entonces el Lord Campbell fue a comprar a esa niña y la convirtió en su posesión. ─No era su posesión... ─Si lo eras y te mantenía escondida evitando que alguien descubriera tu existencia. Doy dos pasos atrás sentándome en la cama de Nikolay, conteniendo la respiración ante la sola suposición de que lo que dice pueda ser cierto. ─Eso no es cierto, mi fiesta fue... ─Todos sabían que Lord Campbell tenía una hija pero honestamente, ¿cuántas personas sabían de ti? ─Bueno, solo recibíamos visitas de algunas familias pero Kalt es muy peligroso así que... ─Lo que ese hombre hizo fue mantenerte ocultan para poder controlarte. ─No me controlaba... ─Entonces ¿podías salir sola? ─Claro que no, pero si iba con guardias y avisaba con antelación... Mi respiración se corta al notar lo que estoy diciendo, me escucho como Nadia cuando defendía a Nikolay, Dios. ─No te puedo decir con exactitud que es lo que eres pero he visto cosas en la bola de cristal de Seth que no creía posibles y teniendo en cuenta que he vivido por dos siglos eso es mucho decir. ─¿Tienes dos siglos de edad? ─jadeo levantándome de golpe. Nikolay sonríe divertido, me acaba de decir cosas más importantes y yo me concentro en la edad de mi esposo. ─Tengo muchos más años que tú, niña. ─¿Cuántos años tienes? ─pregunto acercándome a él. Puedo notar como su cuerpo se tensa con mi cercanía, su sonrisa vacila mientras que mi corazón sufre acelerado. ─Cumplí 264 años hace un par de semanas... Estoy sorprendida sin duda pero su atención puesta en mí logró que los nervios entraran, está de pie quieto pero sus ojos no me dejan de mirar. Nuestras miradas están unidas por lo que parece una eternidad, sus pupilas se dilatan y cuando menos lo espero deja de mirar mis ojos para bajar su atención a mis labios. Mi boca se seca y trago grueso nerviosa, mi cuerpo se tensa por completo pero no me muevo sino que observo con curiosidad sus manos. Da un paso hacia mí con una lentitud mortificante, pasa su mano sobre mi cadera con cuidado y entonces logro notar la calidez de su toque. Su piel es fría sin duda pero el calor de sus ojos, de su cuerpo es algo que no logro describir. Siento como si ese pequeño contacto se extendiera y causara un estremecimiento en todo mi cuerpo. Mis piernas tiemblan y mis manos pican por la necesidad de tocarlo, sentirlo. No sé que hacer pero antes de ser consciente de mis acciones levanto mi mano. Toco su rostro, su mejilla. Fría como todo en él pero de alguna manera suave. Me acerco un poco más a él a lo que responde entrecerrando los ojos, creo que realmente no sabe que pasa pero no pierde tiempo. Deja un beso sobre mis labios haciendo que mis ojos se abran de sobremanera. Sus labios son suaves, fríos y cálidos al mismo tiempo ¿cómo es posible? Se aleja de mí por un segundo con los ojos cerrados como si se contuviera, no tengo idea de que pasa pero antes de poder siquiera pensar en ello toma mi garganta con una fuerza impresionante al tiempo que abre los ojos. Sus pupilas están tan brillantes, cuando se alimenta de alguien hay cierto brillo en ellas pero nunca había visto algo similar. Mis labios se abren sin explicación y entonces él chupa mi labio inferior. Siento sus colmillos rozar mi piel sensible pero no me da miedo en absoluto sino que quiero más y eso hago subiendo mis manos por su cabello, jalo de él acercándolo a lo que responde tomando mis labios con ímpetu, con deseo quizá. Explora mis labios, jugando conmigo hasta que su lengua entra en mí boca haciendo que emita un gemido que llama su atención. Se separa mirándome con curiosidad, con una expresión extraña. Su mano sobre mi garganta se aleja pero por alguna razón deseo que se mantenga ahí sin embargo no hago nada observando sus movimientos. En el momento menos esperado se aleja bruscamente dirigiéndose a la ventana y entonces habla. ─Debes irte ─ordena con voz ronca, sensual. No sé que decir así que tomo asiento en la cama de Nikolay nuevamente. Recuerdo la razón por la que vine así que tomo su mano antes de que se aleje más. ─No quiero que vayas a Kalt ─confieso pero no reconozco mi voz, me escucho diferente y eso me da miedo. Gira hacia mí, mirándome conteniéndose nuevamente. ─Deberías tenerme miedo. ─No lo tengo ─digo en un hilo de voz. ─Deberías... Se acerca peligrosamente pero no tengo miedo más bien expectación, no sé que hará y eso me hace desear verlo. No me siento como yo misma, mi corazón late desenfrenado y siento el calor recorrerme todo el cuerpo, incluso noto cierta humedad en mi ropa interior. He leído libros sobre esto, el pánico comienza a presentarse. ─¿Que harás? ─pregunto con miedo. ─No te haré daño ─susurra tomando asiento a mi lado. ─¿Que harás? ─¿Que quieres que haga? La pregunta me toma desprevenida, no tengo idea de que es lo que quiero pero sé que deseo que se quede a mi lado y no sé por qué. ─¿Puedo dormir contigo esta noche? Asiente pero no se mueve así que me paso a su lado, me recuesto del lado izquierdo de la cama, él me sigue pero no me toca. Me acomodo ante su atenta mirada y una vez que estoy en mi lugar se levanta, observo sus movimientos. Camina lentamente hasta una cómoda, saca una manta del primer cajón y entonces regresa a mí. Cubre mi cuerpo con ella y luego se recuesta a mi lado aún sin tocarme. ─No me iré a ningún lado ─susurra mirándome. ─Gracias... ─Duerme esposa mía. Mi corazón se detiene en cuanto escucho sus palabras, esposa. Jamás me había dicho así, Reina o niña, nunca esposa. Sonrío internamente, cierro los ojos y entonces me dejo llevar por el cansancio. Cierro los ojos con cierta seguridad, cuando despierte él estará a mi lado. No estoy sola, ya no más. Siempre tenía miedo de que los hombres que intentaron matarme en Strog regresaran y mis padres adoptivos no pudieran detenerlos pero de alguna forma estando al lado de Nikolay me siento segura. Como si nadie me pudiera alcanzar estando a su lado. Aunque claro, no me ama ni yo a él y eso será así para siempre.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR