ROMA —No me pondré esto — Me voltee a ver a Erik. — ¿Qué tiene? Es lindo, te ves linda. Le di una mirada incrédula. Conseguir un vestido para la cena con sus padres de esta noche se está volviendo un poco difícil ya que él no me dejaba elegir, y todas sus opciones era muy atrevidas. Era el quinto vestido ya. — Quiero estar presentable, Erik, no lucir como una prostituta... ¿Puedes dejar el teléfono un segundo y prestarme atención? Empezaba a molestarme su ausencia. Me hizo caso y dejo su teléfono. — Te ves bien, cariño. — Es muy revelador. Se levanto y se me acerco, lo mire de reojos. — ¿Te enojaste? — ¿Cómo no hacerlo? — Le dije tajante. — No me estas prestando atención, y no pretendas que sí, porque te llevo observando toda la mañana, Erik. — Si, lo sé, te pido disculpas. M

