SECRETOS DEL CORAZÓN Ya era muy tarde en la noche cuando por fin llegamos a Londres, por lo que me quede en su casa a dormir. Las horas de la madrugada habían pasado muy rápido, y la luz del sol empezaba a colarse a través de las ventanas descubiertas. Hacia un buen rato ya que estaba despierta observándolo dormir, su cuerpo estaba tan cálido que me resultaba difícil apartarme de él. Puede que me sienta bien por haberme topado con él, por haber aceptado a esa cita, había aceptado a darme una oportunidad con él y esperaba realmente que lo de nosotros funcionara. El reloj marcaba las seis treinta del lunes, no sabía si despertarlo o dejarlo dormir, suponía que tenía cosas que hacer como maestro. — Erik. Lo llame lo suficientemente alto como para que abriera los ojos, frunció sus cejas t

