MEMORIAS Ya en casa de Erik toque la puerta y espere pacientemente a que me abriera. No tardo en hacerlo. Su expresión disimulada de sorpresa me hizo sonreír. — Buenos días —le sonreí de la manera más dulce que podía para cambiarle esa expresión. — ¿Qué haces aquí? Su voz era muy baja, apenas lo pude escuchar. — Te traje un café — lo hice a un lado para poder pasar. —Blair... — ¿Qué? — me di vuelta a verlo. Se quedo quieto un segundo, luego paso su mano por su cara. — Nada, es lo que no sabía que vendrías, es temprano. — Si, pero no te desperté. Estaba seguro de ello, ya que no me hubiese abierto la puerta de ser así, sueño era muy pesado, además por su apariencia notaba que hace tiempo que se había levantado. — No — murmuro. Le tendí el café y él lo tomo sin pensarlo. — ¿Ti

