Joanne. Abrí mis ojos poco a poco y lo primero que vi frente a mí fue un enorme ventanal, luego cortinas y una puerta en color crema de inmediato me senté sobre la cama y examiné todo, no conocía este lugar de nada, no tenía idea de cómo había llegado aquí y eso era lo que me tenía un poco preocupada. Me levanté de la cama y caminé hasta la puerta de color crema y en cuanto la abrí se trataba de un baño. ¿Dónde estaba? Ni siquiera tenía idea, pero quería llorar, quería gritar, quería hacer más de cuatro cosas porque aunque esta habitación no resultará ser escalofriante sé que no estaba aquí por voluntad propia. ─¡Ayuda! ─grité. Caminé hasta el enorme ventanal y al ver la vista que tenía conmigo supe que en realidad no estaba aquí por voluntad propia, pero desde mi lugar no era un luga

