Capítulo 81. Un mes demasiado movido. A partir de ese momento, todo se aceleró aún más. El equipo de bodas duplicó su personal, el jardín principal fue preparado para una instalación gigantesca. El abuelo Mariano les envió un mensaje desde el aire insistiendo en que él supervisaría personalmente el banquete, mientras que Adrien exigió un ensayo “porque ningún Leclerc hace el ridículo en el altar”. Los medios seguían especulando sobre la fusión de las empresas, aun cuando Camille todavía no tomaba el cargo. Y Camille… ella solo respiraba. No era miedo, tampoco era presión. Era una sensación nueva... de pertenecer. Eran las 18 y 20 cuando el jet privado de la casa Leclerc iluminó la pista de aterrizaje. La puerta se abrió y el primero en aparecer fue Hugo. El recibió la escalera y de

