Capítulo 77. Una bomba a punto de estallar. Se puso una camisa a medias, bajó a la planta principal y encontró a su madre en el comedor, Lucrecia había perdido la capacidad de esperarlo para desayunar y estaba tomando un café, con la tranquilidad de quien se cree intocable. -- Hola mamá – la saludo él. -- No sé qué pasa contigo últimamente Francisco... pero ya estas tarde para desayunar – comenzó a decir sin mirarlo. Francisco apretó la mandíbula. No había ni un buenos días para él... y eso le molestaba demasiado, sobre todo porque ella era parte del problema. Su madre había sido una de las culpables de su mala relación tanto con Valentina como con Camille. -- Mamá, no estoy de humor para oírte ahora... tenemos un problema peor en estos momentos – soltó de golpe. Lucrecia finalmente

