Capítulo 78. Camille... una mujer que jamás debieron subestimar. De pronto el sonido ensordecedor de un florero de cristal se escuchó a través de la ventana... Lucrecia comenzó a lanzar por ella las cosas que consideraba de mayor valor. -- ¿Qué estás haciendo mamá? – le preguntó su hijo tratando de detenerla. -- Estoy destrozando todo lo que tiene valor... ni piense ese maldito que le voy a dejar la mansión tal y como está – comenzó a gritar como loca. Isaac que acababa de llegar corrió hacia ellos preocupados, los empleados no sabían que hacer. -- ¿Señor...? – dijo el asistente mirando a Francisco. Este asintió, debía calmar a su madre si no quería terminar con una mansión en ruinas. Floreros, cuadros, vasijas, habían sido destrozados por ella desde que Diego se retiró. -- Llévenla

