Capítulo 83. Ya no falta nada... solo aumenta la tensión. La pareja salió de la empresa una hora después... Mark no dijo absolutamente nada hasta que subieron al auto. Cerró la puerta con esa calma clínica que a Camille siempre le había parecido más peligrosa que las explosiones de ira. Se acomodó el cinturón, miró un segundo su propio reflejo en la ventana y apenas entonces giró el rostro hacia ella. No preguntó si estaba bien. No le tocó la pierna. No le hizo ningún gesto extraño. Solo la observó, sereno, calculador, sabiendo que lo que habían visto no era un fantasma, ni una visión, ni un error. -- ¿Te habrías imaginado alguna vez que Valentina pudiera estar con vida? – le preguntó ella, sin respirar del todo. Él suspiró con duda, había algo que todavía no le terminado de decir. --

