Claire se cambió de ropa y se dirigió hasta el hotel allí hizo varias llamadas y empezó a organizar un poco sus ideas y su trabajo; al poco rato llegó Harry con cara muy seria tocando suavemente a la puerta de la oficina de ella. Al verlo frente a ella ya tenía preparado lo que le diría — Hola Harry, ¿cómo estás?— dijo ella lo más amable que pudo. —Hola Claire— dijo él secamente. — Siéntate por favor— pidió ella amablemente— necesito hablarte y quiero que estés cómodo. Él se sentó casi resistiéndose, y ella lo miró con dulzura y dijo: — Has sido un buen amigo Harry, un muy buen amante y excelente colaborador— le dijo tratando de no olvidar nada o pasar por alto alguna de sus virtudes. —¿Y eso a qué viene ahora?— preguntó él con recelo. Claire escogió muy bien lo que iba a decir p

