—No te preocupes, tengo tiempo para escuchar todos los argumentos que tengas para convencerme de que es así— dijo ella con muchas expectativas. Mike se arrellanó en su silla, pues aquella conversación prometía ser larga, cuando ella lo llamó él pensó que era para entregar su renuncia a su trabajo del hotel, pero se había equivocado; no sabía qué se traía Claire entre manos, o qué se proponía al conversar de algo que no había querido escuchar la última vez. — Claire cuando te conocí Susan y yo hablamos mucho de ti cuando fuiste adolescente — empezó diciendo él— y luego después cuando te convertiste en esposa y madre y al estar viendo cada día cómo trabajabas en el hotel en New York, pude ver el tipo de mujer que eras. Mike siguió diciendo mientras ella escuchaba atentamente. Él continuó

