Capitulo 16

1599 Palabras
Los ojos de Tom se clavaron en un punto lejano por encima del hombro de _____ antes de volver a mirarla. —A veces se presentaba en casa y... Ella sintió que se le revolvía el estómago y cerró los ojos con fuerza. —Cuando te pregunté si Paulina era tu amante, me contestaste que no. —Nunca fue mi amante. _____ abrió los ojos bruscamente. —¡No me vengas con jueguecitos de palabras! Sobre todo con tus amiguitas. Él apretó los dientes. —No te rebajes, _____. Ella se echó a reír sin ganas. —Claro, si te digo la verdad me estoy rebajando. Pero tú puedes mentir tranquilamente sin que pase nada. —Nunca te he mentido sobre Paulina. —Oh, sí, lo hiciste. No me extraña que te enfadaras tanto cuando la llamé tu amiguita durante el seminario sobre Dante. Tenía razón. —Lo miró dolida—. ¿Estuviste con ella en tu cama? ¿En la cama que compartimos? Tom bajó la vista. _____ empezó a retroceder. —Estoy tan furiosa contigo que no sé qué decir. —Lo siento. —No es suficiente. —Siguió alejándose—. ¿Cuándo fue la última vez que te acostaste con ella? Él la siguió, alargando la mano para sujetarla, por miedo a que se cayera de espaldas. —¡No me toques! —exclamó _____, mientras tropezaba. Tom la agarró antes de que se cayera. —Espera un momento, por favor. Dame al menos la oportunidad de explicarme. Cuando vio que había recuperado el equilibrio, la soltó. —Cuando te conocí, en setiembre, entre Paulina y yo todo había terminado. No la había visto desde el mes de diciembre anterior, cuando fui a visitarla para decirle que teníamos que dejar de vernos definitivamente. —Me hiciste creer que vuestra historia había acabado en Harvard. ¿Tienes idea del daño que me estás haciendo? ¿Tienes idea de lo idiota que me siento? Se planta en el salón de tus padres como si tuviera todo el derecho del mundo a estar allí, como si yo no fuese nadie. ¡No me extraña! Lleva años acostándose contigo. Él movió los pies, incómodo. —Sólo trataba de protegerte. —Ve con cuidado, Tom. Ten mucho cuidado con lo que dices. Él se quedó de piedra. Nunca la había oído usar ese tono de voz. De repente, la posibilidad de perderla le pareció muy real. Era una idea aterradora y empezó a hablar a toda velocidad: —Sólo nos veíamos una o dos veces al año. Como te he dicho, cuando tú y yo nos conocimos no la veía desde el diciembre anterior. —Se pasó las manos por el pelo—. ¿Esperabas que te hiciera un inventario de cada encuentro s****l que había tenido? Ya te dije que tenía un pasado. —Sosteniéndole la mirada, le tendió la mano con cautela—. ¿Recuerdas la noche en que te hablé de Maia? —Sí. —Me dijiste que merecía ser perdonado. Quería creerte, pero pensé que si te decía que de vez en cuando aún me veía con Paulina, te perdería. —Se aclaró la garganta—: No quería hacerte daño. —¿Me estás mintiendo ahora? —No. Ella lo miró, escéptica. —¿La amas? —Por supuesto que no. Tom dio un paso hacia ella, pero ____ levantó una mano. —¿Me estás diciendo que después de concebir una hija juntos y de acostarte con ella durante años no la quieres? —No —respondió él, apretando los labios. Vio que los ojos de _____ se llenaban de lágrimas y que ella se esforzaba por contenerlas. Su precioso rostro se contrajo de dolor y tristeza. Se le acercó un poco más y le puso su chaqueta sobre los hombros. —Pillarás una pulmonía. Tienes que volver a la casa. Agarrando la chaqueta por las solapas, _____ se la subió hasta la barbilla. —Ella era la madre de Maia —susurró— y mira cómo la has tratado. Tom se puso tenso. «La madre de Maia.» Los dos permanecieron quietos, en silencio. La nieve había dejado de caer. —¿Cuándo pensabas contármelo? Él dudó. El corazón le latía desbocado. No sabía lo que iba a responder hasta que hubo pronunciado las palabras. —No pensaba hacerlo. Ella se volvió y echó a andar en la dirección donde le parecía que estaba la casa. —¡_____, espera! —Tom la siguió y la agarró del brazo. —¡Te he dicho que no me toques! —Retiró el brazo, furiosa. —Me dijiste que no querías que te contara los detalles de cómo era antes de que nos conociéramos. Dijiste que me perdonabas. —Y lo hice. —Sabías que me dejaba llevar por la lujuria. —No pensaba que hasta ese punto. Él dio un paso atrás, herido. —Supongo que me merezco tu desprecio —dijo, con un tono de voz tan frío como la temperatura—. Debí haber sido más claro. —¿El regalo era de Paulina? —Sí. —¿Qué era? —Una ecografía —respondió Tom, abatido. CAP 11 (PARTE 2/2) ____ inspiró hondo y el gélido aire invernal silbó al llenarle los pulmones. —¿Por qué habrá hecho algo así? —Ella da por hecho que nadie conoce la historia. Cree que la he mantenido en secreto tanto ante mi familia como ante ti. Ha sido su manera de vengarse. —La utilizaste —dijo ____, cuyos dientes habían empezado a castañetear—. No me extraña que no pueda pasar página. Le has dado migajas de afecto, como si fuera un perro. ¿Y a mí también me tratarás así? —No. Nunca. Soy consciente de que la he tratado muy mal, pero eso no le da derecho a atacarte. Tú no tienes ninguna culpa. —Me ocultaste información. —Es cierto. ¿Podrás perdonarme? ____ se frotó las manos en silencio. —¿Alguna vez le has pedido a Paulina que te perdone? Él negó con la cabeza. —Jugaste con sus sentimientos. Sé lo que se siente. Y eso me hace sentir compasión por ella. —Te conocí a ti primero —susurró Tom. —Eso no es excusa para tratarla con crueldad. —____ tosió un poco. El aire helado le quemaba la garganta. Él le apoyó una mano en el hombro. —Por favor. Regresa a casa. Te estás enfriando. Cuando se volvió para irse, él la detuvo, agarrándola de la mano. —Sentí algo por ella, pero no era amor. Culpabilidad, lujuria, afecto, pero nunca fue amor. —Resistiré el impulso de reaccionar inmediatamente a su provocación y me esforzaré al máximo para compensártelo. Tú eres la única persona que me importa. Siento mucho haberte hecho daño. —Tal vez cambies de opinión. Tom la abrazó con más fuerza y la miró con firmeza. —Tú eres la única persona a la que he amado. Al ver que ____ no respondía, echó a andar con ella de regreso a casa. —Nunca te seré infiel, te lo juro. Y respecto a lo que Paulina trató de hacer ayer... —Le apretó la cintura—. En otro tiempo tal vez me habría sentido tentado, pero eso fue antes de conocerte. Prefiero pasar el resto de mi vida bebiendo de tu amor que vaciando todos los océanos del mundo. —Tus promesas pierden valor cuando no van acompañadas de honestidad. Te pregunté si era tu amante y te fuiste por las ramas. Él hizo una mueca. —Tienes razón, pero no volverá a pasar. —Algún día te cansarás de mí. Y, cuando lo hagas, volverás a tus viejas costumbres. Tom se detuvo y la miró de frente. —Paulina y yo tenemos una historia en común, pero nunca hemos sido compatibles. No nos convenimos el uno al otro. Ella le devolvió la mirada, sin creer en sus palabras. —Eché a andar en la oscuridad buscando algo mejor, algo real. Y te encontré a ti. No pienso perderte por nada del mundo. ____ apartó la vista, mirando hacia donde creía que estaba el huerto de manzanos. —Los hombres se cansan de todo en seguida. —Sólo si son idiotas. Tom la estaba mirando con el cejo fruncido y los ojos entornados de preocupación. —¿Crees que Richard engañó a Grace alguna vez? —preguntó él. —Por supuesto que no. —¿Por qué no? —Porque es un buen hombre. Y porque la amaba. —Yo no pretendo que creas que soy un buen hombre, pero te amo, ____, y nunca te seré infiel. Ella guardó silencio unos momentos. —No creas que estoy tan herida por la vida que sería incapaz de negarte nada. —Nunca lo he creído —replicó él, muy serio. —Te lo advierto. Si vuelves a mentirme, será la última vez. —No te mentiré. Te lo prometo. _____ abrió los puños y respiró hondo. —No volveré a dormir contigo en la cama que compartiste con ella. —Cambiaré toda la habitación antes de que volvamos a Toronto. Venderé el jodido apartamento si eso es lo que quieres. ____ hizo una mueca. —No te he pedido que vendas el apartamento. —Perdóname —susurró Tom—. Dame una oportunidad de demostrarte que puedes confiar en mí. Ella titubeó. Él aprovechó su indecisión para abrazarla y ____ aceptó su abrazo a regañadientes. Permanecieron inmóviles bajo el cielo invernal, mientras oscurecía rápidamente.
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