y él observaba cómo el atrapasueños tomaba vida ante los movimientos de ella y parecía balancearse. Calor... el calor era tremendo. Tom soltó la mano con que le agarraba la cadera y tras darle un cachete que sonó seco en la estancia, dejó caer su cuerpo sobre el de ella y, agarrándola con fuerza por la cintura, murmuró mientras incrementaba el ritmo: —Así..., vamos..., jadea... Quiero oírte. Pero los jadeos duraron poco. Un asolador orgasmo les alcanzó a ambos y juntos lo disfrutaron mientras sus respiraciones desacompasadas les hacían saber que aquel juego debía continuar. Pasados unos minutos en los que sus respiraciones se relajaron, él salió de ella y se quitó el preservativo. A continuación, le dio la vuelta para besarla y ______ suspiró. —Estupendo. Tom sonrió sobre su

