6 El domingo, cuando Tom llegó a la casa de sus amigos Bill y Judith en su nuevo Aston Martin y con la compañía de Agneta, tuvo que hacer esfuerzos para no reír al ver la cara de su amiga Judith. Estaba más que claro que ella y su acompañante no estaban en la misma onda. Tras saludar y enseñarles el nuevo coche, Bill invitó a Agneta a entrar en el salón y Judith, agarrándolo a él del brazo, musitó: —No entiendo qué ves en Fosqui. Tom rió al escuchar el mote por el que la llamaba y contestó: —Es mona y me divierto con ella. Por cierto, le prometí que no la incomodarías, por lo tanto, compórtate, preciosa, ¿vale? Judith puso los ojos en blanco y, sonriendo, dijo: —Ésa es tonta..., pero tonta de manual. —Jud... no empieces. —Por Dios, Tom, ¿cómo te puedes divertir con ese canich

