Capitulo 60

1818 Palabras
CAP 5.- Los parientes de los Kaulitz fueron prudentes y no hicieron ningún comentario sobre lo felices y relajados que parecían cuando finalmente salieron del dormitorio, justo antes de la hora de comer. El hermano de Tom, Scott, llegó aquella tarde con su esposa Tammy y su hijo Quinn. Junto con el padre de _____, John, y su novia Diane, todos se sentaron a la mesa temprano para cenar juntos. Diane Stewart era una atractiva mujer afroamericana con una piel perfecta, grandes ojos oscuros y un pelo rizado que le llegaba hasta los hombros. Tenía cuarenta años, diez menos que su novio. Hacía mucho tiempo que se conocían, ya que ella había vivido toda la vida en Selinsgrove. Al ver que el postre no llegaba, Diane fue a la cocina y se encontró a los Kaulitz bailando. Tom había hecho instalar un sistema de sonido centralizado y las notas de una suave melodía de jazz flotaban en el aire. Los recién casados estaban abrazados, moviéndose poco a poco, al ritmo de la música. Tom susurró algo al oído de _____. Ella apartó la cara, aparentemente avergonzada, pero él se echó a reír, la abrazó con más fuerza y la besó. Diane trató de retirarse de manera discreta, pero las viejas tablas de madera del suelo crujieron bajo sus pies. Los Kaulitz se detuvieron y se volvieron hacia donde procedía el ruido. Ella se echó a reír. —Hay algo en el horno. Y no es el pastel de manzana. Tom se rió con ganas. Su risa, fuerte y franca, hizo sonreír a _____, que apoyó la frente contra su pecho. Diane asintió con aprobación. —Tardabais tanto en preparar el café que pensaba que se os había olvidado cómo se hacía. Tom se pasó las manos por el pelo, que tenía alborotado por las atenciones de su esposa. —¿Querida? —El café está listo y las tartas se están enfriando. En seguida vamos. —_____ se separó de su marido a regañadientes. Él le dio una disimulada palmadita en el culo. En ese momento, Rachel y Tammy se unieron al grupo. Tammy había sido la última en incorporarse a la familia al casarse con Scott el mes anterior. Era una mujer alta, de metro ochenta de estatura y con muchas curvas. Tenía el pelo rubio cobrizo y los ojos de un azul muy pálido. —¿A qué viene el retraso? —preguntó Rachel, y miró a su hermano con desconfianza, como si la culpa sólo pudiera ser suya. —Estábamos preparando el café —respondió _____ sin levantar la vista de las tazas que llenaba para disimular la vergüenza. —¿Ahora se llama así? —bromeó Tammy, y guiñó un ojo. —No, a mí me parece que lo que hacían no es eso. —Diane se sumó a la fiesta, negando con la cabeza y reprendiéndolos en broma con un dedo. —Bueno, señoras, os dejaré solas para que critiquéis a gusto. —Tom le dio un casto beso en la mejilla a _____ antes de escaparse al salón. Rachel comprobó la temperatura de las tartas de manzana con el dedo. —_____, pásame un cuchillo. Vamos a probar cómo han quedado. —Así se habla. —Diane rechazó el café que le ofrecía _____ y se sentó en uno de los taburetes altos. —¿Y bien? —insistió Rachel—. ¿Qué estaba pasando aquí? Y, por favor, dime que no estabais usando la encimera —añadió, mientras miraba de reojo las superficies de granito que Tom había insistido en comprar. —No. Es demasiado fría. —______ se tapó la boca con la mano, pero ya era demasiado tarde. Las demás se echaron a reír a carcajadas y empezaron a burlarse de ella sin piedad. —¿Hace calor aquí o es cosa mía? —bromeó Diane, abanicándose con una servilleta de papel—. Voy a bautizar esta casa como La Casa del Amor. —Mis padres también eran así. —Rachel miró a su alrededor—. No lo hacían sobre la encimera, que yo sepa, pero eran muy cariñosos. Debe de haber algo en esta cocina. ______ pensó que era muy posible. Había algo reconfortante, no sólo en la cocina, sino en toda la casa, que empujaba a ser cariñoso. A Tom y a ella les costaba no estar todo el día tocándose, excepto cuando ella trabajaba. —Entonces, ¿mi hermano te ha compensado por lo de ayer? —preguntó Rachel. ______ se ruborizó un poco. —Sí. —Bien. De todos modos, hablaré con él. Se supone que después de una discusión tendría que comprarte flores. O diamantes. _____ bajó la vista hacia su anillo de compromiso, adornado con un gran diamante central, rodeado por otros más pequeños. —Ya me ha comprado bastantes. —Es un anillo precioso, cielo. —Diane se volvió hacia Tammy y bajó la vista hacia su mano izquierda—. El tuyo también, cielo. ¿Cómo te va la vida de casada? La joven observó cómo la luz de las lámparas halógenas se reflejaba en las piedras de su anillo de compromiso. —Nunca creí que me casaría de verdad. —¿Por qué no? —preguntó Rachel con la boca llena. Tammy miró de reojo hacia la puerta. —¿No deberíamos servirles el postre? Rachel tragó antes de responder: —Todos tienen piernas. Si quieren tarta, pueden venir a buscarla. Riendo, Tammy cogió la taza de café con las dos manos. —Antes de empezar a salir con Scott, vivía con otra persona, mi novio de la facultad de Derecho. Habíamos hecho planes: nos casaríamos y nos compraríamos una casa con su jardín y su verja blanca. No faltaría de nada. Pero entonces me quedé embarazada. ______ se removió inquieta en el taburete, con la vista fija en el suelo. La mirada de Tammy se volvió melancólica. —Scott me contó que, cuando él nació, también fue una sorpresa para sus padres, pero se alegraron mucho de su llegada. Ojalá hubiera podido conocer a Grace. Tuvo que ser una mujer maravillosa. —Lo era —dijo Rachel—. Tom tampoco estaba en sus planes. Mis padres lo acogieron cuando su madre murió y más tarde lo adoptaron. Los planes son sólo eso, planes. Pero la vida no siempre les hace caso. Tammy asintió. —Habíamos hablado de tener hijos. Los dos queríamos tenerlos. Pero de repente, Eric decidió que no estaba preparado. Pensó que me había quedado embarazada a propósito para cazarlo. —Como si te hubieras quedado embarazada tú sola... —comentó Diane, moviendo el tenedor en el aire. _____ no dijo nada. Se avergonzaba de comprender a Eric, aunque no estaba de acuerdo con sus actos. Ella tampoco se sentía preparada. —Eric me dio un ultimátum: el bebé o él. Al ver que dudaba, se marchó. —Menudo mamón —murmuró Rachel. —Estaba destrozada. Sabía que el embarazo no era sólo responsabilidad mía, pero tenía la sensación de que debería haber ido con más cuidado. Llegué a plantearme abortar, pero Eric ya me había dejado. Además, en el fondo, me apetecía ser madre. ______ volvió a removerse en el asiento, conmovida por la sinceridad de Tammy. —No podía pagar el alquiler yo sola, así que volví a casa de mis padres. Sentía que había fracasado. Soltera, embarazada, viviendo de nuevo con mis padres. Cada noche lloraba hasta quedarme dormida, y pensaba que ningún hombre me querría. —Lo siento mucho —dijo _____, con los ojos llenos de lágrimas. Tammy se acercó a ella y le dio un abrazo. —Las cosas mejoraron con el tiempo, pero nunca le perdonaré a Eric que renunciara a sus derechos como padre. Ahora Quinn nunca lo conocerá. —Los donantes de esperma no son padres —la interrumpió Rachel—. Richard no contribuyó genéticamente a crear a Tom, pero es su padre. —No sé quién aportaría el material genético de tu hermano, pero tuvo que ser un hombre guapo, porque ese chico está muy bien —comentó Diane, señalando hacia el salón con la cabeza—. No tan bien como mi hombre, claro, porque eso es imposible. ______ soltó una risita incómoda. No estaba acostumbrada a que otras mujeres pensaran que su padre «estaba muy bien». Tammy siguió hablando. —Por suerte, tenía empleo. Trabajaba en la oficina del fiscal del distrito con Scott. Salimos un par de veces durante el embarazo. Sólo éramos amigos, pero siempre era tan amable conmigo... Suponía que tras tener al niño no volvería a saber nada de él, pero unas semanas después de que Quinn naciera vino a verme y me invitó a salir. En ese momento, me enamoré definitivamente. —Él ya estaba enamorado de ti antes —recordó Rachel, entre risas—. Hasta las trancas. Tammy jugueteó con el anillo de compromiso, haciéndolo girar sobre el dedo. —Por aquella época, le estaba dando el pecho al niño, así que tenía que sacarme leche antes de que viniera a buscarme, y la dejaba en la nevera para que se la dieran mis padres. Pero Scott nunca me hizo sentir incómoda. Me veía como a una persona, una mujer, no como a una madre. Creo que ya se había fijado en mí cuando salía con Eric. —Con una sonrisa, añadió—: Antes de conoceros, tenía mucho miedo. No sabía qué pensaríais de mí. Pero todos me disteis la bienvenida. —Mirando a _____, añadió—: A Tom lo conocí más tarde, pero él también fue muy amable. Incluso cuando Quinn le manchó el traje. —Deberías haberlo visto antes de que conociera a _____. —Rachel hizo una mueca—Le habríapasado a Quinn la factura de la tintorería. ______ estaba a punto de protestar en nombre de Tom, pero Tammy volvió a hablar: —No, no creo lo hiciera. Siempre se muestra encantador con Quinn. Scott es increíble. La paternidad tiene un efecto maravilloso sobre los hombres. Sobre los hombres buenos —especificó—. Scott es amable y juguetón cuando está con Quinn. Se tira al suelo y juega a revolcarse con él. Nunca lo había visto así. Los hombres que no tienen hijos se lo pierden. _____ se quedó pensando en qué tipo de padre sería Tom. —Tengo muchas ganas de tener una niña —añadió Tammy, sonriendo—. Sé que Scott la tratará como a una princesa. —¿Quieres más hijos? —preguntó Rachel, alzando las cejas. —Sí, creo que con dos tendríamos suficiente, pero si viniera otro niño, me gustaría que fuéramos a buscar la niña. En ese momento, Scott entró e n la cocina con el pequeño Quinn, de veintiún meses, medio dormido en brazos. Saludó a las reunidas con una inclinación de cabeza antes de acercarse a Tammy.
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