Los globos y las tiras de colores en el gimnasio animaban a sentirse de nuevo adolescentes. Una increíble recopilación de música de los años sesenta y setenta sonaba por los altavoces y había largas mesas llenas de comida y bebida para todo el mundo. La gente bailaba en la zona reservada para pista de baile, hablaban sobre los viejos tiempos y reían recordando anécdotas. Era una fiesta estupenda. Entonces, se preguntaba Helena, ¿por qué no lo estaba pasando bien? Porque, se contestaba a sí misma, Dante no había llegado. Quizá no iba a ir, se decía. Quizá después de la noche anterior, lo que quería era alejarse de ella. Y quizá, le decía una vocecita por dentro, eso sería lo mejor. Aunque estaba deseando volver a verlo, ¿no sería más fácil para los dos si se separasen aquel mismo día?

