- Ya lo sé. Y estoy muy agradecida a la vida por ello. Pero, ¿sabes una cosa, Helena? —Suspiró su hermana—. Tú tienes algo que yo siempre he querido —suspiró. ¿Qué podría ser ?, se preguntaba Helena, sorprendida—. Yo nunca fui buena en los estudios. Y tú eres tan inteligente. Sé que nunca te lo he dicho, pero siempre he estado tan orgulloso de ti como papá y mamá. Y lo sigo estando. Helena miró a los ojos de Alicia y vio allí una verdad que no había visto hasta entonces. Las lágrimas amenazaban con aparecer de nuevo y parpadeó furiosamente para evitarlo. Tenía el corazón encogido y se le había hecho un nudo en la garganta. Se sintió orgulloso de sí misma, por primera vez, miró a su hermana mayor y se sintió como una igual. Quizá los viejos clichés se convirtieron en clichés porque eran e

