Otra oportunidad p2.
Llegué al hotel cansando y con una sensación de vacío enorme. Ver a esa chica me removió las entrañas de una manera que no esperaba, es que todo fue tan extraño y rápido que no tuve tiempo de reaccionar.
—¡Diablos! ¿cómo fue que desapareció tan rápido esa chiquilla? — me metí a la ducha y bajo la lluvia artificial fui meditando bien las cosas, era demasiado estúpido salir corriendo detrás de alguien que a penas y me había visto unas cuantas veces hace algunos años ¿y si me hubiese denunciado por acoso? O ¿si no era la que persona que yo pensaba? Si la hubiera retenido y con lo impulsivo que soy capaz y en vez de estar en este momento en la habitación de mi hotel bajo una rica ducha de agua caliente podría haber estado en una celda de esta ciudad, donde no conocía a nadie y por lo que sabía, la policía de este lugar no era una perita en dulce.
Dejé que el agua cayera por mi cuerpo y apoyé mi cabeza en la loza de la muralla, de todo lo que había pasado hoy lo que más claro me quedaba es que aún sentía cosas por Maca y que si no ponía fin a esto de alguna forma, lo más probable es que me quedaría para vestir santos como decía mi santa madre.
Una vez que me quité el cansancio y el olor a sudor del cuerpo cerré la llave y tomé la toalla para secarme, en eso escucho un golpeteo insistente en mi puerta, por lo que opto por colocarme la bata y salir a ver quién es, lo mas probable es que se Mateo o alguien de mis compañeros porque no le dije a nadie donde iría.
—Ya va, ya va, denme un segundo por favor, que uno no pueda hacer nada tranquilo. Mateo si vienes a hincharme las pe… — craso error pensar que era Mateo, tras la puerta estaba Chloe en un pijama diminuto que dejaba poco a la imaginación y con una botella de vino y dos copas y una vez que abro se mete en mi habitación sin esperar nada.
—Pensé que te podría gustar beber conmigo una copa de un buen vino Frances, al parecer esa chica te dejó embobado por que me dejaste sola en mitad del museo.
—Hola, Chloe, si adelante pasa, estás en tu casa — digo en tono sarcástico, lo que parece enfurecerla más, pero soy yo el molesto por haberse metido sin mi permiso a mi habitación — ¿Me puedes decir qué mierdas haces aquí?
—Ya te lo dije, vine a beber contigo una copa de buen vino — se sienta en el borde de la cama y descorcha la botella como si fuera una experta, toma las copas y sirve el liquido rojo en ambas para luego dejar la botella en el suelo y entregarme una de las copas— ¡Salud! Por Paris y por el amor.
—Salud porque te tomes esta copa y te vayas de mi habitación, quiero descansar.
—Nunca he entendido por qué cambiaste tanto conmigo desde ese beso, es como si no te gustara mi presencia, Chris— Así que por ahí va la cosa…
—No me desagradas y tampoco he cambiado contigo Chloe, pero como te dije, no tengo ningún interés amoroso por nadie y a ti te considero mi amiga solamente, fui claro y pensé que lo habías entendido.
—Pues parece que esa chica no diría lo mismo si hubieras visto la cara que tenías y cómo la mirabas.
—Eso no viene al caso, Chloe—doy otro sorbo a mi copa y debo decir que el vino está bastante bueno— solo que la reconocí de alguna parte y quería preguntarle algunas cosas.
—Y por eso saliste corriendo tras ella—afirma más que pregunta, en un tono bajo y tratando de aguantar lo molesta que está.
—Y como te dije, eso a ti no te incumbe. Mira Chloe, somos amigos, de verdad que te considero mi amiga, pero creo que eso no te da derecho a inmiscuirte en mi vida sentimental—bebo otro sorbo y al ver que se ha acabado voy por la botella y me vuelvo a servir—. Este vino está de lujo.
—Lo compré pensando en ti y todo lo que me haces sentir, Christian— ella se acerca a mí y toca mi pecho por sobre la bata, comenzando a delinear la parte central, no se por qué no me muevo y menos aún por qué la sensación hace que ardan mis venas, es como si otro yo estuviera poseyéndome y viendo en Chloe a otra persona, una que no he podido olvidar y que aún remueve mi piso, pero trato de volver a la realidad, aunque me está costando. Tomo su mano y la alejo de mi cuerpo, la situación es incómoda, pero la sensación lo era más.
—Chloe… es mejor que te vayas, yo…
—Chris…
Y de la nada, la tengo encima mio besándome. Aunque es torpe al actuar su abrazo cálido y el alcohol en la sangra parecen activar a mi amigo que se endurece con cada mordida y lamida que ella hace en mi boca me cega la mente.
«Vamos, eres hombre y ella se te está poniendo en bandeja de plata, esto no va a ser más que un acostón y listo, dale campeón»
Con ese pensamiento idiota la tomo de la cintura y la acerco más a mí, su copa ha caído al suelo y sus manos ahora recorren hasta el cinto de mi bata, lo suelta y me deja al descubierto con mi tremenda erección, sus ojos me miran con deseo y se atreve, una de sus manos baja a mi m*****o y lo comienza a magrear, no es de las mejores, pero hace su cometido, yo bajo por su cuello dejando besos cortos que sé que la prenden pues intensifica el agarre, por lo que debo pararla, si quiere sexo obvio que se lo daré, pero no quiero ser un puberto que acabe en sus manos.
La tomo en brazos y la llevo hasta mi cama, me saco la bata y quedo en todo mi esplendor, ella se sonroja y comienza a quitarse la polera que lleva puesta para que admire sus pequeños pechos coronados por dos pezones rosados y erectos. Me acuesto sobre ella y comienzo a besarla, la necesidad animal me consume y como puedo le quito su pequeño pantalón para colar una de mis manos entre sus piernas y disfrutar de sus pliegues.
—Estás mojadísima, Chloe. No me voy a aguantar de poseerte, lo sabes ¿no?
—Hazlo, te quiero dentro de mí.
Me colo entre sus piernas y coloco mi m*****o en su entrada, empiezo a entrar entre sus pliegues y debo decir que se siente muy bien, no voy a negar que después de Maca he tenido una que otra relación furtiva y que hasta este día respetaba a Chloe porque era mi amiga, pero a caballo regalado…
Comencé a bombear, entrando y saliendo de ella, su cuerpo reacciona al mío y se mueve a la par, sus gemidos son ahogados por mi boca y sus uñas dejarán marcas el día de mañana, pero eso ya no importa, mi cuerpo necesita desfogarse y el de ella también. Con una de mis manos levanto su pelvis para penetrarla con mayor firmeza y ella arquea su cuerpo, dejando a mi merced sus pechos que devoro como si fuera un niño hambriento, la siento moverse más rápido y su orgasmo me llega con un grito de extasis, aprovecho de bombear más rápido y salgo de ella cuando mi propio orgasmo me sacude, dejando todo mi cimiente en su estómago, para luego caer al lado de ella tratando de recuperar el aliento. La escucho murmurar algo, pero estoy tan perdido en mi propia satisfacción que me de la nada me duermo.
En mi sueño, veo a Macarena y por fin me logro sacar ese peso de encima, ella ya no volverá y ¿por qué no puedo darme una oportunidad con otra persona? No sé si será Chloe u otra mujer, pero de algo estoy seguro, Macarena es el pasado y ahora debo pensar en mi futuro.
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