Escuchando tras la puerta p2
—¡Diablos, Ro! ¡Estás más loca que él! — salí huyendo de ahí como una vil delincuente y sin esperar que me dijera nada, era mi oportunidad y la había perdido.
Con el tiempo me decidí a que ya no buscaría más a mi hermana, ella había desaparecido de mi vida y de la de él. Y, aunque la odiara por haberme dejado por ese hombre no podía seguir estancándome en una vida que no me da nada bueno.
Por suerte, al regresar a España encontré mi primer trabajo y conocí a una hermosa mujer que me abrió las puertas de su empresa, Dana junto a Newton y Antonio se transformaron además de mis jefes en mi nueva familia. El trabajo era genial y podía desplazarme libremente con las directrices de esos tres.
Una tarde que estábamos disfrutando con los hijos de los chicos en la hermosa Bella Vista juraría ver a Macarena con un hombre un tanto mayor que ella.
—¿Qué te pasa Ro?
—Es… Es ella— alcanzo a balbucear y me levanto del camastro en el que estaba para correr en la dirección de esa pareja, pero cuando llegué al lugar ya no había nadie—¡Maldición!
—¿Qué… fue… lo que pasó aquí… madrileña? — me pregunta Newtt con la respiración entrecortada después de seguirme.
—¡Te juro que la vi, Newtt, era ella!
—¿Quién? ¿Tu hermana? — dice Antonio llegando con Dana y los niños.
—Puede que se pareciera, Ro.
—No, Dana, estoy segura de que era ella.
—¿No sería mejor que de ina vez por todas usemos tus influencias Antonio? — dice Newtt y yo no estoy entendiendo nada.
—Creo que no es mala idea, Amor. Rocío ¿Me dejarías investigar por mi cuenta sobre el paradero de tu hermana?
—¿Se puede?
—No perdemos nada con intentarlo.
Y les hice caso, pero hasta el día de hoy no hay ningún avance.
El tiempo ha seguido su curso y ya me había rendido con mi hermana, por cosas del trabajo debí viajar a Inglaterra y reunirme con un profesor de la escuela de ingeniería de Oxford, el día estaba nublado y se avecinaba una lluvia torrencial, tomé mi abrigo y mis cosas y enfilé mis pasos hacía el campus donde me habían citado, cuando entré a la facultad noté que había varios chicos con birretes y togas.
—¡Genial! una graduación —mascullé molesta después de que la secretaria del profesor me indicara que este había olvidado nuestra cita y estaba en el auditorio. Salí de su oficina y enfilé mis pasos hacia el lugar, quería terminar pronto con el encargo de mis jefes, pero al entrar al lugar me quedé de una pieza al verlo a él dando el discurso a los graduados ¿Podía tener peor suerte el día de hoy? Pues eso parecía, porque por arte de magia el miró hacia dónde yo estaba y su cara me dio a entender que me reconocía, como pude salí corriendo del lugar, no siquiera sé porqué lo hice, fue solo instinto, pero con tan mala suerte que mi bota se enganchó en el pavimento y caí de rodillas mientras la lluvia se cernía sobre mí.
—¡Maldita sea! Los odio, los odio a ambos grité con dolor, mientras mis lágrimas se confundían con las gotas de lluvia. Como pude me levanté y salí de ese lugar, llamé a Dana y le rogué volver, le dije que me había lastimado y que no sabía que hacer sola en ese país. Sí, le mentí, pero era necesario, no quería estar en el mismo lugar que él, porque él me recordaba a mi hermana, porque él fue por el que me abandonó.
Volví a España con el rabo entre las piernas y la vergüenza de haberle mentido a mi amiga, por suerte ella estaba tan ensimismada con sus propios problemas que me dio un respiro.
A los pocos días, Dana debió viajar a Estados Unidos y lo que pasó fue la historia más loca del mundo, se reencontró con el padre de su hijo y ahora estaba casada pues el la engañó para hacerlo.
«Digno de novela ¿no?»
Pues así fue, ella que viajó para ver a su amiga y resultó que se casó en el ayuntamiento sin siquiera saberlo. Cuando volvió tuve el gusto de conocer a su divino tormento y debo decir que Thomas me cayó demasiado bien, es un tipo un tanto sobreprotector y muy amoroso que se desvive por mi amiga y jefa, por lo que no puedo negar que lo que hizo fue por amor, algo que a mi edad ya ni conocía, pues con todos los tipos que he salido lo único que he logrado es pasar rabias.
El último fue el idiota de Manuel, un ingeniero que conocí en un bar y con el que empezamos a salir casi el mismo día, yo juraba que era el amor de mi vida y que formaría una vida con él, pero el golpe de realidad me daba como tantas veces.
Recuerdo ese día como si fuera ayer…
Llegué a la casa de los chicos pues llevaba las compras del día y un pequeño regalito para mi makita. Abrí la puerta y la cara de Antonio era de antología.
—¿Qué te pasó a ti? — le pregunto, mientras dejo las bolsas en la mesa de la cocina y él no me dice nada—¡Antonio!
—Mi Madrileña, será mejor que por hoy no vuelvas a tu departamento.
—¿Y eso? Sé que les encanta tenerme en su casa, pero vamos también debo ver a mi chico—Antonio desvía la mirada y sé que algo pasó, no es normal que él sea así, tomo mis llaves y salgo a mi departamento, vivo en el mismo edificio que ellos, sólo que en uno más pequeño y tres pisos más abajo, escucho cuando Antonio me llama y me pide que regrese, por lo que bajo por las escaleras y al llegar a mi piso escucho los gritos.
—Maldito infeliz, bueno para nada ¿Por qué? ¿no te bastaba con ser un maldito bastardo lame vergas también tenías que traer a tu amante aquí?
—¡Cállate, marica! ¿Qué haces en mi casa? No te permito que vengas aquí.
—¿Tu casa? ¿perdón? —digo entrando en la sala de mi departamento y me quedo de una pieza al ver a Newtt que tiene al imbécil de Manuel agarrado del cuello, mientras el idiota se cubre sus partes nobles, pero lo que más me impresiona es ver al rubio que esta al igual que ese idiota en traje de Adán cubriéndose con mí mantita de Snoopy—¡Suelta mi mantita, hijo de la gran v***a! Y tu de maricón a maricón y medio ¿cómo puedes insultar a Newtt? Si veo que también te gusta el pajarito, por favor no seas gilipollas y sal de mi casa.
—A… Amor… Yo…
—Tú nada, tienes cinco segundos para salir de aquí—saco mi hermosa Glock 42 de mi bolso y apunto a ese pirulí que tiene entre las piernas y comienzo a contar— cinco… cuatro…
—Ya… Ya nos vamos señorita y pe… perdóneme, de verdad que no sabía que Manuel tenía novia.
Después de que esos dos salieron con una mano por delante y otra por detrás nos sentamos con Newtt en el sofá y nos largamos a reír.
—Vine a buscar tus cosas para mañana y me los encontré en tu habitación y en tu cama gritando como perra embravecida, amiga. Lo siento.
—No lo sientas, amigo, ya quedó claro que él no era mi destino, pero por favor no le digas a Dana que me cambiaron por un hombre, me muero de la vergüenza.
—Palabra de Boy Scout—dice levantando la mano y mostrando sus dedos de forma extraña.
—Newtt, tú no eres Boy Scout.
—Pero eso nadie lo sabe y a mí me encantan.
Volvimos a reír como focas y cuando nos calmamos, Newtt me ayudó a botar a la basura todo lo que era de ese tipejo y hasta mi cama lancé. Me sentí liberada y hasta feliz después de eso.
Y ahora, heme aquí, en Nueva York, trabajando para mi peor pesadilla y con ganas de hacerlo pedacitos. Es que ni yo me la creí cuando lo ví frente a mí en el almuerzo al que me invitaron y lo peor ¿Cómo mierda le dije que sí a Thomas?
Ese día todavía estaba con resaca y el jetlag del viaje y eso que ya habían pasado algunos días, pero verlo ahí con su cara de yo no fui fue la gota que derramó el vaso y debo de decir que estaba a punto de decirle unas cuantas verdades cuando Vannah nos interrumpió.
El resto, ha sido una verdadera montaña rusa de dimes y diretes entre él y yo que ya tienen agotados a todos, por eso he decidido dejar la fiesta en paz, hasta que no me busque porque no me voy a quedar callada.
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