Capítulo 38

1590 Palabras
Un almuerzo muy peculiar p2 Así que la viborita sale con el idiota de Jones, ¿Cómo se le ocurre? esto si que es molesto, el tipo es uno de los dueños de nuestra competencia y la muy perla lo dice como si nada, pero esto no se iba a quedar así. Si ella pensaba que dejaría pasar esto está muy equivocada, haré que termine de una vez y por todas con ese idiota. Y no es por un tema de celos, para nada, es porque no puedo trabajar con alguien que tenga una relación con mi contrincante, eso jamás. «Sí, claro, créetelo tú solito» Siento que hasta el apetito se me quitó por culpa de esta víbora de cascabel y su mentado donador de vitamina s, me echo otro trozo de comida a mi boca y mastico furioso. ¿Vitamina s? ahora que caigo en cuenta no es solo unas saliditas… ¡Theo se está comiendo a mi asistente!, mis ojos se expanden, mi corazón comienza a latir desbocado y siento que me estoy ahogando. —Christian… ¡Chris! ¿Qué te pasa, Chris? — escucho a mi prima gritar, pero no puedo decir nada a penas y puedo respirar, abro la boca para tratar de hacer entrar aire a mis pulmones, pero nada ¿Qué me pasa? ¿me estoy muriendo? Esto no puede ser así, mi vida es lo suficientemente importante para que se pierda… —Denle espacio, se comió el wasabi completo, está así por eso— dice la muy víbora mientras me soba la espalda hasta que empiezo a toser. —Gra… Gracias…—me entrega un vaso de agua y sigue sobando, siento como el líquido entra en mi sistema y por fin puedo respirar tranquilo—. To… Todo esto es tu culpa, viborita. —¿Mi qué? ¿De qué habla, Señor O’Connor? ¿Yo qué hice? — calentarle la cama a ese idiota de Jones, eso hiciste, pero eso no se lo podía decir ¿o sí? —De… déjalo así. No quiero hablar más del tema. Ne… necesitamos volver al tra… trabajo—Sí, aún me cuesta respirar y mucho más hablar, pero no se lo iba a decir, o capaz sí, para que se sienta culpable de hacerme pasar este bochorno, pero si se lo digo pensará que estoy celoso, mejor y me callo. —¿Te sientes mejor, primito? Me asustó y mucho verte morado, casi n***o como una berenjena, fíjate bien en lo que comes, no vayas a ser alérgico como Alma, que no puede ni comer tomates. —Aww, tan linda, mi Dani. En eso tienes razón, soy un tanto complicada con las comidas, así que si eso te pasa mi querido Chris te puedo recomendar algunos médicos. —No… no fue eso, fue lo que dijo la vi… Rocío, me tragué el wasabi sin querer—trato de sonar lo mejor que puedo y como si fuera una bendición, mi querido hermano me llama— De… debo contestar, es James. Salgo del restaurante como si un espíritu me hubiese poseído y le contesto a James. —Her…hermano ¿Cómo van las cosas por allá?—trato de hablar lo mejor que pueda para que no me note. —Todo bien, estamos a nada de cerrar algunos tratos con Aaron y mañana se viene la cena por la inauguración del edificio de Cadwell. —O sea que verás a la arpía de Erin. —Eso es lo de menos, tú sabes que un contrato es un contrato, además Shannon y Aaron estarán ahí, no creo que se le ocurra alguna estupidez. —Y menos, después de que todo el mundo la viera en r************* . —Ni me lo recuerdes, aún te quiero matar por eso. —Amor y paz, hermanito, amor y paz. —Sí, hazte el santo, hermanito. —Monje tibetano nivel cinco, her – ma- ni- to. —¿Has sabido algo de ella? —y aquí viene mi segundo drama, la doña, alias mi cuñada me tiene prohibido hablarle de ella a mi hermano ¿por qué? Porque es igual o peor que él de orgullosa y ustedes me dirán ¿Qué hago yo? Bueno, el estúpido aquí presente le hace caso porque me perdonó, pero me tiene en la cuerda floja, nada que hacer. —No he hablado con ella, solo sé que está bien y trabajando y preocupada oor su hermana, eso seria. —Ah… —Bueno, hermano, te dejo. Debo volver a la oficina y pasar por la construcción, te mantendré al tanto de todo. —Está bien y si sabes de ella. —Te lo diré, tan mal hermano no soy. —O’Connor— me llama Thomas y los veo que todos vienen saliendo— ¿te falta mucho? —Hermano, cuídate y termina pronto con todo lo que debes hacer, te necesito aquí—le digo a James que me contesta con un okey, con lo que entiendo que no se dio ni por enterado de nada y me sumo a los demás. Trabajo todo el día, sin tomar en cuenta a mi asistente y a eso de las seis recibo una llamada de mi querida cuñadita para saber de mi existencia. Nota mental: Jamás le creas a una mujer embarazada todo lo que dice. Salgo de mi oficina y me encuentro con la víbora de cascabel que está hablando por teléfono con alguien, le voy a decir que me iré para reunirme con Vannah, cuando la escucho. —¿En serio no puedes, Theo? —agudizo mi oído a ver si escucho al otro idiota, pero nada— Es una lástima que estés tan ocupado y no puedas ir el domingo, pero no te preocupes, yo le avisaré a los chicos para que nos veamos otro día. Señor O’Connor ¿necesita algo? —sonrisa de vendedor de tienda de departamentos a las tres, dos, uno… —Nada, ya me voy. Nos vemos mañana. —Hasta mañana, señor O’Connor. Llego a la casa de mi cuñadita y le entrego todo lo que me pidió, saco mi bolsa de palomitas y la coloco en el microondas, una vez listas, agarro mi bebida y el bowl de palomitas y me siento a ver mi serie. —¡Esto es vida! —¡Ya no aguanto más! —¿De qué hablas cuñadita? — le pregunto, es obvio que quiere hablar y yo soy su oído personal. —Es que creo que debe saberlo, Christian. James no se merece estar así. —¿Y qué pretendes hacer? — le pregunto sentándome en forma de loto en su delicioso sofá. Amaba ese sofá, era tan cómodo y ya se me hacía agua la espalda sentarme en él. —Quiero ir a Dublín. —¿Y Daria? — era lógico que me iba a preocupar por ella ¿no? —Ella está bien cuidada y tú estarás a cargo de ella en mi ausencia — me dice, encogiéndose de hombros, mientras a mí se me cae la cara pensando en que tendré que estar cerca de la víbora y cuidando a su hermana—. Además, me lo agradecerás, tendrás a Rocío para que te acompañe. —Tremendo aporte, esa mujer es un verdadero palo en el trasero, mejor déjame todo a mí. —¿Tanto te molesta dar tu brazo a torcer y asumir de una vez que Ro te trae hasta los cojones? —Eso no es cierto, Vannah. Esa mujer es todo menos lo que tú piensas. Y no me vengas con eso, mírate tú y todo lo que le hiciste a mi hermano. —Sí, claro y James es un sumiso en potencia. —No voy a discutir contigo eso, cuñadita, pero déjame a cargo de todo mejor a mí—Eso, yo soy el macho alfa. —Idiota, ahora me dirás todo para viajar a ver a tu hermano. —Está bien, bruja. Todo sea por nuestro porotito. Tomo mi teléfono, mientras ella se sienta a mi lado, está ansiosa, por lo que no me queda de otra que llamar al otro imbécil que está cerca del imbécil mayor. Al tercer repique me contesta. —Hermano ¿Faltó algo por resolver? —Mmm, la verdad es que no, te llamo por otra cosa y necesito tu absoluta discreción. —¿Qué fue lo que hiciste ahora?—reviro los ojos y me muerdo la lengua porque no es el momento de ponerme a discutir con él y le lanzo la bomba atómica. —Una amiga mía necesita reunirse urgentemente con James, necesito que la vayas a buscar al aeropuerto y la lleves a la casa, yo le daré las instrucciones a Loren para que la reciba. —¿Y por qué no se lo pides a tu hermano?—les dije que era un imbécil ¿no? —Será porque no queremos que sepa, simple ¿no? —No sé que es lo que pretendes, pero está bien, cuando tengas los datos del vuelo me los envías por mensaje de texto y yo haré la magia. —Gracias, hermano y deja de azotarle el culo a esa chica, que escuché todo mientras conversamos. —Es mi vida y su culo está para rechuparse los dedos. —Imbécil. Corto la llamada y ahora me dispongo a llamar a Loren, primer paso para la misión reconciliación. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2411069042692
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR