huyó entre el humo y se perdió de mi vista. Bajé la mirada a mi sollozante secretaria y me arrodillé junto a ella. Del disparo en el pecho brotaba sangre cada segundo más Busqué un pañuelo en mi bolsillo y aplasté la herida. Ella apretaba las venas de su cuello y la sangre se empozaba en su garganta. Su ropa clara se atestó de rojo y su mano alcanzó mi chaqueta. Tiró de ella con sus escazas fuerzas y tragó. —Sr. Rothman… —No podía hablar con claridad—. Ayúdeme. —Estarás bien. —Apreté y sentía la sangre entre mis dedos—. Llamaré a urgencias. —Destruyeron… todo. —No te preocupes. —Hurgué entre mis bolsillos y tecleé a emergencias. Esperé que atendieran, con el alma en un hilo—. ¡Necesito una ambulancia! Fuimos atacados. Indiqué la dirección y continué con Moon. Le costaba trabajo respir

