Félix El teléfono seguía en mi mano cuando la pantalla se apagó. No porque ella hubiera dejado de responder… sino porque yo necesitaba un segundo para respirar. Me recosté un poco más en respaldo de la cama cerrando los ojos, con esa sensación rara en el pecho que no dolía, pero tampoco era calma, era expectativa, miedo y era algo peligrosamente parecido a ilusión. Azzurra dudaba un poco y no la culpaba, su ex la habia lastimado, lo sabía aunque ella no quisiera decir nada al respecto. Y aun así… no me dijo que no a mi invitación. Sonreí apenas, negando para mí mismo, nunca había sido bueno esperando y mucho menos, nunca había tenido que ganarme a alguien de verdad. Todo en mi vida había sido directo, rápido, sin promesas, encuentros sin nombre, noches sin futuro y nada que se queda

