Félix No había planeado ir al hospital, pero algo en mí me dijo que lo hiciera. Desde que salí de la casa de Azzurra la noche anterior y la vi con esa sonrisa tranquila y los ojos llenos de algo que apenas estaba aprendiendo a confiar, no dejé de pensar en ella. Y después del mensaje que me envió por la mañana, supe que quería verla, aunque fuera unos minutos. Cuando llegué y la vi salir… también lo vi a él. La postura y la forma de invadir su espacio, tambien vi la tensión en los hombros de Azzurra. Estaban discutiendo, asi que no lo pensé. Crucé la calle justo cuando escuché lo suficiente para entender que ese hombre no tenía derecho a seguir pronunciando su nombre. Cuando puse mi mano en su cintura, no fue para marcar territorio, fue para que ella supiera que no estaba sola. Y

