Micaela y David

3254 Palabras
A la mañana siguiente todos se levantaron pasado de las 10:00 AM, puesto que habían llegado muy tarde y realmente estaban tan cansados que no querían levantarse de la cama, habían caído en un sueño tan profundo que les sirvió para renovar sus fuerzas, así que cuando se levantaron cada uno se dispuso a realizar su quehaceres del hogar, David salió a darles de comer a las ovejas, y ver si lograba ver a su mejor amigo Silvio puesto que la última vez que lo había visto había estado un poco delicado de salud y desde entonces no había sabido más nada de él, pero salió y estuvo un rato con las ovejas pero no le vio por ninguna parte, así que decidió llegar hasta su casa pues quería verlo, saber cómo seguía y conversar con él, tenía muchos anécdotas que contarle. Pero al llegar a su casa no lo encontró, todo estaba cerrado, no sabía si había salido o si algo le había pasado, pero en la casa no estaba. En ese momento David se devolvió un poco triste y algo preocupado, era el viejo pastor, su avanzada edad era un factor determinante pero aun así no quería llenar su cabeza de pensamientos negativos, así que se devolvió a su casa para ir a comer esperándolo ver en las próximas horas o al día siguiente. Al llegar a casa ya la comida estaba lista y solo estaban esperando que David llegara para comer todos juntos en la mesa, David estaba sorprendido de tal momento, era hermoso ver cómo le esperaban para comer, así que paso se fue a lavar las manos y luego se sentaron todos juntos, mientras comían empezaron a conversar de todo lo que había sucedido la noche anterior y para todos el suceso más loco, fue cuando Michael reto a David a un duelo de espadas a muerte literalmente, y aunque esa noche había sido un aventura, de ella salieron esos hermosos momentos donde todos podían compartir juntos como familia, mientras David observaba a su padre, a su madrastra y sus hermanos solo pensaba: “gracias Señor porque tu reestableciste la unión familiar”. Realmente fue una tarde hermosa, fue bonito escuchar lo que cada uno pensaba, lo que sentían en esos momento, reírse de las tonterías que cada uno hacía, compartir a la mesa con ellos, David se sentía en una nube de amor, el tiempo con ellos era invaluable y así le hacían sentir amado, querido, especial. Era increíble como Dios había sanado y reestablecido su relación con cada uno de ellos, lo triste es que ya a David le quedaba poco para seguir viviendo con ellos, cuando se casara debía vivir con el rey en el castillo y eso llenaba de nostalgia a David, pues quería tenerles y disfrutarles aún más. Así que esa tarde después de comer todos se quedaron en la cocina conversando, eran muchas cosas que contar, la madrasta quería prepararles un chocolate caliente para seguir compartiendo todos juntos allí, aunque ella nunca le pidió perdón a David, su mirada y su trato hacia él había cambiado, siempre quiso hacerse la fuerte, un persona fría, pero su mirada muchas veces la delataba en el fondo de su corazón era una persona dulce, solo que las heridas que la vida le había causado no permitían que ella se mostrara como quien era realmente. Y de esa manera el día acabo súper rápido, entre tantos cuentos, chistes, juegos de mesa y chocolate caliente la tarde se pasó volando, al anochecer todos se fueron acostar con una hermosa sonrisa, parecía que el tanque de todos había sido llenado, incluso sus tres hermanos estaban diferentes, eran más divertidos, menos sarcásticos, más sociables, para David eran personas totalmente diferentes, pero estaba feliz de compartir con ellos y sentir una verdadera familia unida. Cada día era más hermoso, cada día veía la gracia el favor de Dios sobre él, cada día era diferente, único, un sueño hecho realidad. Al día siguiente David fue una vez más a la casa de Silvio, era realmente importante saber de su amigo, pero no sabía dónde encontrarlo, así que solo se dirigió a su casa con toda la esperanza de encontrarlo, pero al llegar una vez mas no lo encontró así que decidió sentarse afuera y esperarlo a ver si llegaba, era muy extraño buscarlo dos días seguidos y no hallar a nadie en casa, ya David se estaba empezando a preocupar, realmente le extrañaba, quería conversar con él, escuchar sus consejos, era su mejor amigo, el cariño que David sentía hacia él, es realmente grande. Al ver que pasaban las horas y las horas y nadie llegaba, decidió salir a dar una vuelta y tratar de buscar a alguien que le diera respuesta sobre Silvio, necesitaba de solo una persona que le dijera si sabían de él, donde estaba, que le dijeran algo para quitar la gran angustia de su corazón, la preocupación que invadía sus pensamientos y la gran incertidumbre que se gestaba dentro de él. Así que camino y camino pero no hubo nadie que le dijera una sola palabra acerca de Silvio, era como si se lo hubiese desaparecido de la faz de tierra, muchos no lo conocían, otros pensaron que había fallecido después de la muerte de su esposa, puesto que no lo vieron más. Para David no eran buenas noticias, nada de esto era alentador, no era consolador, no encontraba paz en todo lo que escuchaba, era desesperante, agobiante, David no sabía qué hacer. Se empezaba a sentir había caminado mucho bajo el sol, pero sin encontrar un respuesta que hiciera calmar un alma agitada, así que decidió volver a casa de Silvio para ver si ya había llegado o encontraba algo diferente. Pero al llegar no encuentra a nadie una vez más, David estaba desbastado, su corazón se quebró por los pensamientos negativos que invadieron su mente, y su corazón lo empezó a creer. El dolor se hacía más grande, y cada segundo que pasaba se debilitaba aún más, puesto que creía en su corazón que Silvio había muerto y se sentía mal porque era su mejor amigo y no se había enterado, pensaba en que le hubiese gustado compartir más con él, escuchar sus cuentos, los consejos, pensaba en todo lo que le hubiese gustado compartir con él, inclusive una noche más en su casa, realmente David extrañaba a Silvio y le partía el corazón como había surgido todo, puesto que para David estaba muerto porque nadie en la faz de la tierra sabia de la existencia de Silvio. Así que David tomo camino a casa, y en el camino iba llorando pidiéndole a Dios que consolara su corazón, que colocara gozo dentro de él, debido a que David se sentía tan mal que solo quería llegar a casa, encerrarse, acostarse y pasar allí días enteros, pero sabía que no podía, mañana era el banquete donde el rey le entregaría a Micaela como esposa y no podía faltar, así que no podía derrumbarse. En ese momento mientras David aun caminaba empezó a recordar lo bueno, todo lo que había vivido con Silvio, cada palabra, cada consejo, empezó a recordar todos esos momentos juntos, recordó que en su debido momento él pudo demostrarle lo importante que era para el para su vida, y junto en ese momento dejo de lamentarse y empezó a dar gracias, gracias a Dios por permitirle vivir lo que había vivido, gracias por permitirle tener un mejor amigo, gracias porque pudo demostrar su cariño y amor por él, gracias por haber colocado a Silvio en su vida, simplemente gracias. De esa manera David llego a casa, con mejor semblante, pero como ya era tarde todos estaban dormidos, entonces se acostó porque mañana debía estar listo para conocer a Micaela, debía prepararse, era otra gran aventura la que viviría mañana. Esa mañana David estaba emocionado, entusiasmado, alegre, nervioso, no sabía cómo debía presentarse ante la hija del rey, pensaba en cómo sería físicamente, si le gustaría verle como un valiente guerrero, o como un soldado, o quizás como un atractivo y gracioso chico, pensaba en cómo sería ella, alta, delgada, ojos claros o de estatura media con un cabello ondulado y ojos color café, ¿cómo sería ella? David en un manojo de nervios ni siquiera sabía que ponerse, como vestir, cómo hablar y mientras más se acercaba la hora más sudaba y más se empapaba la ropa de sudor, David no creía lo que estaba pasando, solo sabía que conocería a la mujer con la que se desposaría y solo deseaba causar la mejor impresión que un chico de campo recién redimido podía causar, todo el pueblo tenía grandes expectativas acerca de él. Así que como pudo David trato de calmarse, respirar profundo, secarse el sudor que corría por sus mejillas y cuello para salir y dar su mejor impresión, las horas pasando volando, cada segundo que pasaba aumentaban los latidos de su corazón, parecía que le daría, estaba demasiado nervioso porque para este banquete solo iría el, sus familiares no podían acompañarle esta vez, era solamente el con la familia real y algunos invitados especiales. D,e camino al banquete decidió detenerse a comprar algún detalle bonito para Micaela pero al pasar por las tiendas no sabía que comprarle porque no la conocía, no sabía que regalarle a una princesa, no sabía cómo impresionarla, cómo llamar su atención, así que pensó en mejor llevarle flores pero no cualquier tipo de flores ¿porque a que mujer no le gustan las flores? así que busco la flores más extrañas y raras que pudo haber conseguido en el pueblo camino al banquete y compro un ramo de flores kadupul y Parra de jade flores únicas que no se dan en cuál parte del mundo con aspecto diferente pero con gran significado, con este peculiar ramo David quería decirle a Micaela que era la reina de la media noche, tan hermosa como la luna y tan delicada como el color esmeralda, única e inigualable en el mundo. David iba caminando muy emocionado con su espectacular ramo de flores y ensayando lo que diría al presentarse a Micaela, pero David iba tan entretenido practicando que tropezó con una piedra muy grande, y el ramo cayó en un pozo de agua y se dañó el arreglo para Micaela, David intento secarlas pero no podía, intento escurrirlas pero solo lograba que los pétalos cayeran uno tras, otro. David no sabía que hacer las flores se habían dañado un poco y ya era tarde para devolverse a comprar otras, así que David hizo lo mejor que podía hacer, seco un poco las flores y coloco en el ramo las más bonitas que quedaron y retomo su camino al banquete real. Al llegar al sitio, David guardo el ramo en una bolsa negra que cargaba en unos de sus bolsillos, al ver a tanta personas le dio pena enseñar su ramo mojado y dañado y por eso trato de esconderlo lo más posible, pues solo quería dárselo a Micaela sin que los demás lo vieran. El rey Gaspar le invito a sentarse en la mesa para disfrutar del banquete y fue allí, justo allí donde observo a la hermosa princesa, una chica alta, de ojos marrones intensos, cabello ondulo y un hermoso color canela, unos labios con forma de corazón y una mirada que penetraba hasta lo más profundo de su alma y fue justo allí donde David se paralizo, empezó a sudar frio, y botar gotas de sudor, que empapaban toda su camisa, esteba muy nervioso pues no podía creer que una chica tan hermosa seria su esposa, y más vergüenza sentía al pensar en que su ramo se había estropeado todo y no tenía más nada para regalarle y pues conocerle sin algún detalle era de mala educación. Así que David como pudo se armó de valor, se secó el sudor y se acercó a Gaspar quien lo llevaría con su hija, y le dijo Micaela, Micaela, acércate por favor, quiero presentarte a alguien muy importante. Micaela se acercó y mientras camina se preguntaba ¿este será el guerrero valiente? ¡Parece un campesino nada más! Gaspar le dijo: Micaela, hija mía, él es David, el guerrero valiente que venció el gigante, con quien te casaras. Micaela estaba sorprendida, no podía creer lo que escuchaba, estaba viendo a un muchacho pequeño de estatura, delgado con más apariencia de servidumbre que de un saldado, pues no contaba con la apariencia que un guerrero tenia de costumbre en el ejercito de su padre. Pero Micaela se contuvo todas sus preguntas y con una hermosa sonrisa le saludo: Bienvenido David, ha sido un placer conocerle, y será un gran privilegio desposarme con el soldado más valiente que ha tenido todo la tierra de Tomislaw. David sorprendido al ver que Micaela no solo era hermosa por fuera si no por dentro también, humilde, carismática, sencilla pero sobre todo hermosa, pues era lo único en lo que pensaba David, le contesto: El placer es mío princesa, y será un honor desposar a tan hermosa dama. Luego de conocerse Gaspar les invito a sentarse a la mesa, pues ya era la hora de cenar y mientras David caminaba junto a Micaela le susurró al oído: ¿Nos podemos ver al finalizar la cena, me gustaría seguirle conociendo? Micaela respondió: -¡Claro, después de la cena nos veremos! Al momento del banquete David, Gaspar y Micaela se sentaron a la mesa junto a los demás invitados especiales, y todos querían conocer al gran guerrero que venció a Gladwell, que ahora era escudero y futuro cuñado del rey, ya que en el banquete anterior no tuvieron la oportunidad de conocerle con más detalles, así que David empezó a contarles todo lo que había sido su vida en desde que conoció al maestro hasta ese momento tan importante que marco su vida para siempre, pero siempre resaltando algo y es que jamás dijo que lo había hecho en su propia fuerza, David exalto al único Dios y reconoció delante de todos que su enemigo lo derribo en el nombre de Jesús, mostrándose siempre humilde, sencillo recordando siempre de donde Dios lo había sacado y que si no hubiese sido por Dios quien le dio la gran victoria no hubiese estado en donde está ahorita. Entre risas y cuentos así pasaron todo el banquete, David contándoles acerca de lo que Dios hizo en él y como se convirtió en el escogido y todos con gran asombro escuchando pues no entendían como un muchachito podía ser capaz de tanto, pues ya David era ese valiente, buen comunicador, carismático, humilde, el orgullo de muchos pero solo podía agradecer por todo lo que Dios había hecho con él, porque escribió una historia diferente para su vida. Al terminar la cena, todos se despedían y David salió al jardín trasero a esperar a Micaela ya que ella debía despedir a cada uno de los invitados, mientras la esperaba camina de un lado a otro y solo podía seguir practicando lo que le diría con el ramo de flores que había comprado solo para ella. Micaela se acercó y le invito a tomar asiento en los bancos del jardín y le pregunta -¿David que tienes allí? ¿Qué llevas dentro de esa bolsa negra? David temblando le contesta -Esto es para ti. Y le entrega la bolsa negra Micaela con cara de asombro la abre cuidadosamente y observa algunas flores dañadas, aplastadas y otras mojadas, y solo podía pensar, este es el regalo más extraño que me hayan podido dar, estas flores ni forma tienen, son extrañas, todo es demasiado confuso, y con una sonrisa de agradecimiento le contesto: -Gracias haz tenido un noble detalle. David le contesta: -Estoy seguro que no te gustaron las flores pero tengo algo para decirte que va junto con ellas “eres la reina de la media noche, tan hermosa como la luna y tan delicada como el color esmeralda, única e inigualable en el mundo”. Tú tal vez pensaras que las flores son feas o poco común, pero su belleza va más allá de su apariencia, su esencia va más allá de su fragancia, su valor es diferente, único al igual que tú, tal vez este verso no tiene mucha rima, pero sale desde el interior de mi corazón. Micaela sorprendida pues realmente no se esperaba nada de lo que escuchaba, no sabía cómo tomarlo, pues tenía sentimientos encontrados no sabía si lo que escuchaba era porque David realmente estaba interesado en ella o solo le acortejaba porque debía casarse con ella y era la reina, pero aun a pesar de todo lo que pensaba pues quería tener la ilusión de tener algo bonito, ella quería enamorarse, tener algo bonito, alguien a quien ella amar y que la amaran por quien es ella y no por su belleza física o por su estatus social, solo quería ser ella, ser solamente Micaela. En ese momento Micaela dispuso abrir su corazón, sin prejuicios, sin argumentos solo se dispuso a conocer a David, y que David le conociera, así que en ese momento se quitó el traje de princesa metafóricamente y David el de soldado y fue justo allí donde una hermosa historia de amor se empezó a escribir. Aunque los nervios los invadían a ambos pasaron horas y horas conversando, entre risas y anécdotas no se percataron que las horas pasaban, pues se empezaban a sentir a gusto, se tornaba una conversación agradable, acogedora, interesante y con muchas ganas de conocer más uno del otro, cuando ya era de madrugada David debía irse pero no quería hacerlo, pues mientras más la escuchaba más cautivado quedaba pues notada que no era una simple princesa, era una chica inteligente, divertida, amigable y de hermoso corazón así que David le hizo una invitación: ¿Hermosa princesa me haría el honor de continuar con esta agradable conversación en otra oportunidad? Pregunto David Sera un placer, compartir con usted en otra oportunidad. Respondió Micaela con una delicada voz David emocionado, sorprendido, alegre le pregunto ¿en dónde nos podemos ver? Será en este mismo jardín, en este mismo banco, como sabrás no hay muchos lugares a donde yo pueda frecuentar y tener la misma privacidad. Respondió Micaela con su cara baja y apanada pues por ser princesa no podía tener una relación igual a las demás. ¡No te preocupes princesa, no tienes por qué sentirte mal! En este mismo lugar me encontraras, solo avísame el día y la hora en que su majestad me pueda atender y aquí mismo estaré. Micaela sonrojada, con una sonrisa bobamente encantada y unos ojos que brillaban a la luz de luna le contesto: la verdad siempre tengo algo que hacer, reuniones a la que asistir, y deberes reales que atender, pero mis noches te las puedo dedicar, después de las ocho de la noche mí tiempo puede ser tuyo. David se quedó impactado, no sabía que responder con una cara de asombro pero al mismo tiempo muy feliz pues le costaba creer lo que escuchaba así que solo le contesto: dime el día hermosa princesa, para mí esa hora es perfecta, al igual que tú. - Te hare llegar una carta con alguno de los saldados para el día que puedas venir. Respondió Micaela En ese momento estuvieron de acuerdo y David se quedó allí con ella unos minutos más, quería seguir acortejándola, conociéndola, realmente era una chica hermosa y asombrosa.
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