El desenlace del Gran Banquete

2993 Palabras
Que gran discurso le habían dedicado a David, no fue así el que le dedicaron a él cuando lo coronaron rey, ¿que tenía este niño que se estaba llevando la tensión de todos? El rey recordó las palabras de la reina de Sabaiel y como ya en su tierra reconocía a David como alguien muy valioso, como alguien más valioso que él. De haber sabido que esto sería así seguramente no lo habría dejado ni pelear, pero ¿cómo podría saber que ganaría? Lo obvio era muerte segura. En ese momento Gaspar comenzó a sentir celos en su corazón, al escuchar las palabras que fueron desatadas sobre David, y evaluar todos los otros acontecimientos al rededor del joven, pero tenía todo la atención de los presentes que ya se estaban acercando a él para felicitarle por tan valiente guerrero, debía pensar una estrategia rápido, y pensó en la que nunca falla, “tus amigos cerca, tus enemigos aún más cerca”, debía tener a David vigilado, no podía permitir que siguiera ganando el corazón de todos, su reino estaba en amenaza, esta vez no de un invasor, o de un rey con poderoso ejército, sino de un niño, pastor de ovejas, de un don nadie que recién había aparecido, ni siquiera sus hermanos Miqueas, Luke o Jatniel llegaron si quiera a mencionar de su existencia, era un recién llegado que ponía amenaza todo y Gaspar haría lo necesario para proteger su lugar, por eso levantó su copa, hizo sonar el corno nuevamente y dijo: - ¡Larga vida a mi guerrero, David hijo de Isaí! Y todo el pueblo con mucho entusiasmo comenzó a clamar: - ¡David, David! Todos hicieron una algarabía, entre silbidos y aplausos, celebraban a David por varios minutos, y uno de los soldados tomó a David por las piernas y le alzó, y antes de que se formara aún más algarabía el rey notando que ciertamente el joven tenía el contentamiento, no perdió más tiempo, dijo: - David, no solo te hago parte de mi ejército real, también quiero que seas parte de mi familia, en el banquete que se va a realizar en dos días te daré como esposa a mi hija menor Micaela. Hubo un silencio rotundo, ¿David había conquistado tanto el corazón del rey como para entregarle a su princesa? David estaba anodado por tal noticia, realmente no se lo esperaba, no sabía cómo reaccionar, su cara era de asombro, también estaba asustado, no sabía si realmente estaría listo o preparado para pertenecer a la familia real, era una gran responsabilidad, todas las miradas estaban puesta sobre David, no sabía si debía responder o solo guardar silencio, el momento se sentía tan incómodo que David solo pensaba en irse, pues no estaba acostumbrado a estar en momentos tan tensos, pero en ese momento respiro, y empezó a relajarse, y contesto al rey Gaspar: - Rey Gaspar, me ha dejado sin palabras, no me siento digno de pertenecer a la familia real, solamente soy un humilde pastor de ovejas que ahora se me ha dado el honor de convertirme en soldado dispuesto a servirle y obedecer todas sus ordenanzas. David respiro profundo y continuo diciendo: - Aunque sienta esto en mi corazón, le obedeceré mi rey, y será un gran placer tomar a su hija como mi esposa, desposarla y convertirla en la mujer más feliz del mundo, es un honor convertirme en parte de la familia real, daré lo mejor de mí y cuidare de ella con mi vida. David estaba nervioso, quería salir corriendo, sudaba a chorros, las gotas de su frente caían en la camisa y está se mojaba y empapaba por completo, estaba frio, tan frio como una hielera, en ese momento no era fácil, David solo quería hacer las cosas bien, tenía mucho miedo, sentía como se le había sido colocado un peso mayor sobre sus hombres, pero sabía que Dios estaba con él, y Dios le ayudaría, se relajó un poco más cuando miro hacia atrás y vi a su maestro en la multitud y el solo le dijo entre los dientes: - Si puedes David, yo creo en ti, estás preparado querido aprendiz. Estas palabras le dieron respiro a su pecho, en ese momento empezó a observar las cosas diferentes, no lo vio como la gran responsabilidad que tenía, si no como el honor de tener a tal mujer a su lado, pues había escuchado hablar mucho sobre Micaela, aunque no la conocía sabía que era una gran muchacha. En ese momento David coloco una sonrisa en su rostro, y la tensión empezó a bajar y por allá se escuchó un grito del maestro Jedrek: -¡Viva el príncipe David! ¡QUE VIVA! En ese momento todos los que estaban allí presente empezaron a gritar lo mismo que gritaba el maestro Jedrek. David al escuchar todo eso no sabía cómo reaccionar así que solo se disfrutaba el momento en el gran salón, ya la tensión se había ido por completo solo se escuchaban risas y carcajadas se empezaba a sentir como una verdadera celebración y David pensó que ya mas nada podría pasar, que ya no habrían más momentos tensos e incomodos y solo le quedaba celebrar lo que quedaba de noche. Pero justo en ese momento suena el cuerno una vez más y todos pensaron ¿ahora qué dirá el rey? Y todos dirigieron su mirada hacia el rey pero en ese momento el príncipe Michael diciendo: - ¿Cómo entregarás a mi hermana así? Y saliendo de su silla se paró en el centro del salón y llamó a David Todos voltearon y vieron que se trataba del hijo del rey Gaspar, veían una cara de molestia, disgusto, desafiante, nadie sabía que esperar. David en ese momento pensaba: “¿y ahora que va a acontecer? ¡Realmente pensé que ya todo se había terminado! y solo íbamos a terminar de disfrutar el banquete, David no sabía que esperarse ahora, pero el rostro de Michael no le convencía, no se notaba feliz, parecía que quería pelear, David se asustó, pero no lo demostró delante de ninguno, así que camino con valentía hacia donde estaba Michael y se acercó solamente mirándole fijamente. Una vez David parado junto al frente del Príncipe Michael, él le dijo: - Si realmente eres tan valiente ven y pelea conmigo si no peleas conmigo no permitiré que seas parte de nuestra familia, no por matar un simple gigante tienes el derecho de esto. Y sacando su espada le empezó a retar, David estaba sorprendido y pensaba “¿Dios que más puede pasar hoy?, Esto no me puede estar pasando a mi” David no sabía qué hacer, él no quería pelear, él no quería un duelo por Micaela, David no era agresivo, esto realmente le disgustaba, pero, tampoco podía negarse y que todo fuera pacifico, puesto que todos le verían como un cobarde, todas las miradas estaban puestas sobre él, todos estaban expectante de como reaccionaria, David buscaba la manera de abordar esta situación de la manera más sabia, pero no encontraba nada, miraba a sus padres y veía como tenían miedo, temían que algo le pasara, sus hermanos nunca habían visto a Michael tan molesto, pero como soldados del ejército se debían a la familia real, no podían hacer nada solo observar y esperar lo mejor. David con la mirada buscaba a su maestro y no lo encontraba entre la multitud, era desesperante esta situación, se sentía acorralado, todo el salón pedía pelea, muchos de los que estaban allí querían ver que tan valiente el guerrero David, incluyendo a Sabaiel, de un momento a otro David tenía la espada casi al cuello, en ese momento reacciona y entiende que no hay remedio, que debía pelear por su vida o si no moriría, no había diálogos, era pelea o muerte. El príncipe Michael le estaba lanzando a matar, David evadió varios golpes directos, se agachó cuando el príncipe apuntó a volarle la cabeza, trató de evadirle por detrás pero el príncipe era ágil, y en rose le rasgo justo sobre el corazón, si David no hubiese tenido buenos reflejos su vida llega hasta ahí, al rededor todos veían la escena gritando para hacer enfurecer aún más a los jóvenes, Gaspar miraba el silencio, para él sería un privilegio que su hijo le matase en aquel momento, así arrancaría la raíz amarga que estaba brotando entre su reino, pero no demostraba nada, estaba inmutable, algo similar al maestro pero en su corazón confiaba en lo que habia sido depositado en David, quien se vio obligado a reaccionar ante el ataque del príncipe Michael, sino le mataría a la vista de todos, así que dando un giro mientras evitaba un golpe sacó su espada y le resistió el golpe siguiente, el choque de las espadas resonó en el salón y en ese preciso momento todo el pueblo vio que no era cualquier espada, peleaba con la espada de Jedrek, cuya espada solo se la darían a personas que tuvieran la osadía de llegar a la altura del maestro, todos conocían eso, en especial Michael que con resignación guardo su espada y le hizo reverencia a David. - Tienes la espada, la del maestro, por cuanto tienes la espada, tienes a mi hermana. - Dijo y se devolvió a su puesto. El príncipe Michael estaba molesto, pero entendía que David era escogido y ante un designio así no podía interferir aun cuando no le parecía justo, era su hermana, su gemela, la princesa Micaela, quien hacia suspirar a muchos, su ternura y pequeña, aunque tenían la misma edad para el príncipe siempre ella fue como vaso frágil por cuidar y entregarla así, a un desconocido le parecía una ofensa, sí, mató al gigante pero solo porque él no estaba en el pueblo, había ido a una misión especial encomendado por su padre, justamente a la tierra de Sabaiel, sino él habría matado a ese gigante, y su hermana no estaría ahora con este desagradable pastor de ovejas que ahora era guerrero, y no dudaba de sus capacidades como guerrero, no se atrevía a cuestionar a Jedrek, solo le parecía exagerado la decisión de su padre, algo debía haber más allá, ¿por qué darle a su hija? Pudo darle tierras, dinero, o con el privilegio de estar en un banquete ya era suficiente, pero este había decidido hacerlo su escudero y ahora también su cuñado y no podía hacer nada para evitarlo. - Listo, hijo, probaste tu valor. -Dijo el rey a su hijo y al resto les invito a iniciar el banquete, mientras a David le dijo: - Muchacho valiente, por favor toma asiento junto a mí, ven con tus padres y hermanos, y cenen conmigo, hay alguien aquí que quiere conocerles. El rey se refería a la reina que había visto todo con mirada analítica, podía discernir que no todo era como se veía. David aun anonadado por todo, guardo su espada, hizo una reverencia y se acercó al rey y buscó al maestro pero notó que ya no estaba. ¿A dónde habrá ido? Realmente parecía extraño que el maestro se haya ido sin despedirse, pero no dejo que eso le desconcertara, pues solo quería darle las gracias por haberle regalo su espada, sin eso, hubiese sido un duelo a muerte y realmente eso era lo menos que David quería, también dio gracias a Dios porque una vez más le dio la victoria en plena batalla, sabia y entendía que nada era por su fuerza, todo era por la gracia de Dios en su vida. Así que en ese momento se sentó, mientras los mesoneros colocaban la mesa, el rey Gaspar presento a la reina Sabaiel a toda la familia de David, todos hicieron reverencia ante ella, pues tenía una mirada muy intimidante, una mirada profunda, nadie sabía que decir para que el momento no se sintiera intenso, tenían cierto respeto o miedo hacia ella, no sabían con exactitud que sentían hacia ella pero David realmente quería que ya terminara la noche, ya quería irse a su casa, sentía que había sido una noche llena de muchas sorpresas, se sentía cansado y realmente quería pensar que ya no habrían más aventuras, esperaba tener una cena tranquila para luego irse a su casa y meditar con Dios todo lo que había pasado. En ese momento el rey Gaspar para romper el momento incomodo pregunto: - ¿Qué les ha parecido el gran banquete? - Lleno de sorpresas, contesto David. Soltando una delicada sonrisa - Interesante. Contesto la reina Sabaiel - Realmente ha sido un placer compartir el día de hoy con todos ustedes, ha sido un banquete extraordinario, lleno de aventuras también. Respondió Isaí con una delicada carcajada. En ese momento llegaron los mesoneros en cada una de las mesas para servir, pues ya era momento de comer, así que colocaron las entradas en cada mesa que era pan recién horneado con ajonjolí y miel, y para el plato fuerte era ensalada de vegetales verdes con cordero al horno y ovejo a la grill, una vez puesta la comida en todas las mesas, todos en el banquete se dispusieron a comer. Justo al terminar entraron los mesoneros una vez más para retirar los platos y utensilios y colocar el tan anhelado postre tradicional de Tomislaw que era una ensalada de frutas con, con frutos que se daban allí misma en esa tierra, estaba preparada con uvas, manzanas, cerezas, piña y un aderezo preparado con azúcar morena y un poco de cacao en polvo, un postre que a todos les encantaba. Mientras comían y saboreaban cada plato del banquete todos guardaban silencio pues estaba tan delicioso que nadie perdía tiempo para hablar, era un bocado tras otro, era un verdadero deleite disfrutar de la comida. Una vez terminaba la cena, el rey Gaspar se levantó de su silla y sonó el cuerno, cuando todos habían dispuesto su mirada hacia el rey, comenzó diciendo: - Mi amada tierra de Tomislaw e invitados especiales, quiero agradecerles por haber venido a este banquete tan especial para homenajear la vida de David, fue un placer haberles recibido y espero que ustedes tanto como yo hayan disfrutado de esta noche, fue una noche única con escenas que no estaban en la agenda, pero a fin de cuentas hermosa e inolvidable, sin más nada que decir, quiero dejar el derecho de palabra al joven David, Dios les bendiga en esta hermosa noche y les lleven paz y bendición a sus hogares. En ese momento David se levantó de su silla y dijo: - En esta noche quiero darle las gracias en primer lugar a Dios, puesto que es el quien me ha traído hasta aquí, y es el quien me ha dado la victoria en cada batalla, agradecerles a todos ustedes por venir a tan hermoso banquete, gracias por cada regalo, por cada ofrenda, gracias por su amor y aceptación entre ustedes, gracias por el apoyo y por creer en este humilde servidor, realmente estar aquí hablando delante de ustedes es un honor y privilegio, no tengo palabras para describir lo que siento, estoy emocionado, entusiasmado pero sobre todo agradecido, gracias a mis padres por estar en este lugar, por acompañarme y apoyarme, gracias a mis hermanos, realmente ustedes son mi honor más grande, es de tenerles a ustedes de lo que realmente estoy orgulloso, y solamente puedo darles gracias, y gracias al rey Gaspar por confiar en mí, en un muchacho sin experiencia, que solo tengo las lecciones del gran maestro Jedrek y la gracia de Dios, gracias por confiar tanto en mí, como para hacerme parte de su escuadrón de escuderos y parte de la familia real, muchas gracias. Dios les bendiga y que tengan una feliz noche. Mienstra David hablaba caían algunas lágrimas por sus mejillas, realmente estaba hablando con un corazón agradecido, al terminar salió y abrazo a sus padres, todo el salón les veía y para muchos de los invitados tanto el discurso como el abrazo familiar fue un momento muy conmovedor, realmente David con su sencillez y humildad había logrado tocar los corazones, y lo lejos se escuchó de manera unánime: ¡Que viva el gran David! ¡QUE VIVA! De esa manera se dio por concluido el gran banquete todos se despedían del rey y del joven David, era obligación de David quedarse y despedir a cada uno de ellos como futuro m*****o de la familia real y escudero del rey Gaspar. Al todos irse y asegurarse de que no quedara nadie ajeno al castillo, David se despide del rey y el príncipe Michael y se va a su casa con su familia. Había sido un día largo y un poco cansado, pero feliz por todo lo que Dios había hecho con él y con su familia, así que al llegar a casa todos tenían ganas de conversar e intercambiar opiniones pero el cansancio era mayor así que todos se acostaron y dejaron eso para el día siguiente. David en su cuarto elevo una oración de agradecimiento, estaba un poco asustado, expectante, entusiasmado, era un ligue de emociones pero sobre todo agradecido, se recordaba una vez más que su vida daría un vuelco aun mayor, ya no sería conocido solo por ser el guerrero más valiente de Tomislaw sino también por ser cuñado del gran rey Gaspar, era una locura que aún le costaba internalizar, pero le pedía a Dios que aunque estuviera en los lugares más alto de honor jamás su corazón se contaminara de orgullo, altivez y soberbia y recordaba las palabras que le había dado el maestro Jedrek “siempre recuerda tus raíces” esa era una frase que le ayudaría a mantenerse sencillo, humilde, caritativo y siempre colaborador y buen amigo, y de esta manera David se quedó dormido con una sonrisa en su cara y un corazón alegre por todo lo que había pasado.
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