La gran hazaña

3092 Palabras
Un día fue tan chistoso, el pastor anciano le llamó por ver a las ovejas asustarse y que en el monte se movía algo extraño, resultó ser un pequeño sapo y como era verde no se podía notar realmente lo que era. Luego del susto se sentó con David a conversar, estaba tan pálido como un fantasma y sumándose la vergüenza del momento no se podía percibir su color en sí, tenía una mezcla roja con un blanco muy pálido, sudaba frío, y tartamudeaba, le recordaba tanto a como era él hace un tiempo atrás, así que solo se sonreía, podía verse como en un espejo con lo que era él, nunca había experimentado un momento así, en ese momento David se mostró empático, pues estaba entendiendo acerca de lo que le enseñó su maestro, recordaba la lección de los espejos, justo ahí se podía ver en el antiguo David, así que le dijo que no se preocupara, le dio un poco de agua y le abrazó, el anciano pastor le comenzó a contar acerca de su vida, diciéndole que estaba sin familia, a sus hijos los habían reclutado los del ejército del rey y su esposa hace poco había fallecido, se quebró su voz al hablarle acerca de estar solo, luego de los 40 años compartiendo con el amor de su vida. David al escuchar todo esto se le conmovió el corazón y solo prestó su mayor atención para escuchar a aquel viejo pastor que anhelaba tan solo ser escuchado, se veía reflejado en su soledad porque él también lo vivió muchas veces y solo necesitó de alguien con quien contar anécdotas e historias, compartir consejos y pasar el rato, así que eso hizo el joven David, su corazón estaba conmovido con escucharle, hizo con aquel hombre todo lo que una vez quiso que hicieran con él. David nunca tuvo el privilegio de conocer a sus abuelos, así que disfrutaba el poder ver de cerca a un anciano con tanta sabiduría. Luego de unos minutos de silencio el pastor le dijo a David en medio de un suspiro ¡La extraño!, extraño estos atardeceres junto a ella, luego de que realizaba todo en casa venia para traerme una leche caliente, David lo miró y le pregunto ¿el amor si existe? El anciano le vio y sonriendo le dijo ¡La ame y la amaré en toda mi vida! Es tan profundo como el mar, tan grande como las estrellas del cielo y tan apasionante que si volviera a vivir pediría estar nuevamente con ella. Joven espero que tengas un amor tan bonito como pude tenerlo yo, no podía contener las lágrimas, David se acercó tembloroso por temer que le fuera a rechazar y el anciano lo apretó tan fuerte que lo dejó sin aliento. David le pregunto ¿Cómo le conoció? ¿Cómo esa mujer le cautivo el corazón? Con un suspiro empezó a contar que era la más bella de todas las rosas, una mujer delicada y de hermoso parecer, con unos ojos que cuando le miraban parecía que le iba a desvanecer, yo era parte del ejército en aquel entonces y podía verle solo en ocasiones, siempre trataba de llamar su atención contándole chistes para verla sonreír, yo era hombre vil, podía acercarme solo con la excusa de visitar a su hermano, era mi mejor amigo, estábamos juntos en el ejército, era un hombre acostumbrado a matar en sangre fría pero con ella solo podía temblar y tratar de que tan solo me volteara a mirar. Realmente mi cara era un poema al verla me contaba mi amigo, en ocasiones se molestaba porque no quería tener ningún parentesco conmigo, pero era tan inevitable no ser transformado con solo el mirarla, esos ojos color cielo que mi corazón llenaban de ese anhelo de amanecer a su lado, era tan fácil de amar, era hermoso verla cocinar y cuidar de sus padres, era la mujer que cualquier hombre muchacho desearía tener, pero yo no movía ninguna fibra de su ser, hasta que un día decidí alejarme porque comenzó hacer acompañada por un hombre de buen parecer, nunca pregunte a mi amigo quién era, solo decidí alejarme, pero mejor ya dejo de contarle de seguro te estoy cansando con todo este discurso. David estaba atento escuchándolo, solo pensaba en una cosa y era que no quería encontrar a alguien que no le corresponda, así que le pidió que siguiera su historia por si le llegaba alguien que debía enamorar. Entre risas siguió su historia, bueno muchacho pasaron algunos meses para volverla a ver, pensaba que ya mi corazón dejaría de latir por ella pero no fue así, cuando la vi mi corazón parecía que se iba a salir, centre mi mirada sobre ella, tenía un bello vestido rojo que la hacía resaltar, venia caminando con muchas compras y de repente centro bien mis ojos hacia atrás y veo que venía un toro tras de ella, corrí muy rápido hacia donde ella estaba, la empujo y el toro termino hiriendo mi pierna izquierda en la parte superior, entre todos los hombres del pueblo lograron agarrarlo mientras yo estaba con el dolor en el piso, ella estaba asustada no sabía qué hacer, yo trataba de ser valiente pero me sentía como si me fuera desmayar, terminó siendo el primer momento donde ella por fin me toma de la mano, yo estaba bañado de sangre tratando de disfrutar el momento pero no podía, no lo lograba hacer, el dolor era más fuerte que mi sentimiento hacía ella. Comencé a ver todo borroso, no recuerdo más sino que cuando desperté estaba en el ejército, los médicos me atendían, el ambiente estaba demasiado tenso, no sabía lo que sucedía, me sentía demasiado débil y cuando veo a mi mejor amigo vuelvo a respirar, le pedí que me explicará que sucedía porque nadie me decía nada, pero termino diciéndome que no podía seguir en el ejército porque no caminaría más sin la ayuda de un bastón eso fue desbastador, sentía que mi corazón se rompía en muchos pedazos, me aprieta la mano mi mejor amigo y le pide a Elizabeth que entre, cuando ella comienza hablar siento que mi corazón se empieza a construir, cuando me dijo con todo su corazón que era su héroe, ese que había amado siempre en lo secreto. ¡Cuán hermoso David fue ese momento! El dolor de irme del ejército se esfumo con escuchar la voz más melodiosa decirme que me amaba, no lo podía creer, mi amigo me decía que dijera algo, pero no podía, ¿Qué decirle a la mujer de mi sueño? fue en ese momento donde más temblé, donde más débil me vi no solo ante ella, sino también ante sus padres, el señor Elioth siempre bromeaba conmigo y ese día no sería la excepción, estaba de todos los colores, no sabía cómo expresarle a Shalom mi amor, más me arme de coraje y le dije a mis suegros todo lo que sentía, no recuerdo lo que le exprese pero era todo mi amor por ella, deje en claro que quizás no podría estar de rodillas para pedir su mano pero mi corazón le entregaba en ese momento, de valor no tenía nada pero sin duda mi vida la daría por tener a Shalom como mujer. En ese momento el señor Elioth me miró diciendo que ya lo había demostrado con tal hazaña, al salvar a su hija del toro, continuo diciendo que era un hombre admirable por todos, que era un privilegio tenerlo como m*****o de la familia. Concluyo con un ¡bienvenido a la familia! Después de un rato de tanto conversar ya aquel anciano se había desahogado y contado bastante acerca de él, aquel anciano encontró a alguien que le escuchara y no le pareciera aburrido pues David se mostró atento a cada palabra, pues para David fue un privilegio escucharle, pero el viejo pastor no quería parecer egoísta hablando solo de el así que empezó a preguntarle acerca de su vida, quería escuchar la historia de un gran guerrero que había salvado a todo un pueblo aparte le sonaba muy interesante la historia este joven muchacho. Entonces llegó el momento donde David debía hablar acerca de su vida, es obvio que no contó nada de su casa, se emocionó al ver que por fin alguien se interesaba en preguntar, así que contó de lo que había aprendido durante el periodo que estuvo con el gran maestro, le comenzó a decir de las aventuras que había tenido con el gran Jedrek, le explicó con detalles cada lección que tuvo y como cada una de ellas sirvió para dar un vuelco a su vida, como cosas tan sencillas le ayudaron a ser ese que una vez soñó, contó de aquel día cuando iban vía al Gran Castillo, contó muy emocionado cuándo salió aquel león feroz, tenía colmillos grandes, rugía y todos corrían, los animales del bosque huían con temor de ser comidos por el león, David le explicó con mucha euforia que tuvo que tomar su onda y matarle, explicaba que el maestro solo lo dejó porque quería poner a prueba de sus destrezas y así fue como lo aprobó, contarle de cada experiencia vivida era apasionante, su vida después de aquel día donde fue escogido jamás volvió a ser igual, mas nunca fue aburrida o rutinaria, todavía permanecía con él esa chispa expectante, tenía tanto para contar y esos oídos estaban tan dispuestos a escucharle, pero fue interrumpido por su madrastra: - Pastorcito, sé que estás muy feliz de que alguien te escuché aunque esté medio muerto, pero te llama tu padre, apúrate. - Dijo mientras reía con ironía. David se disculpó con el anciano y corrió a casa. Al llegar su papá le dijo: - Te tardaste. Necesito que hagas algo útil en tu vida. Tus hermanos están en guerra contra Tarso y necesitan alimentos, le llevarás estos panes y sopa, por favor, no los vayas a botar, sé que eres torpe pero no tengo más opción que enviarte a ti. - Sí, padre, lo haré bien. - Dijo el joven. Cuando David llegó al campamento, corrió directo a la línea de batalla en busca de sus hermanos, aún no estaba bien entrenado en prudencia, así que se acercó para entregarle lo encomendado por su padre, pero no encontraba a ninguno de sus hermanos, y mientras les buscaba escuchaba como el gigante Gladwell se burlaba de los hombres de Tomislaw, les amedrentaba con ese tamaño de tres metros y decía: - ¡Cobardes! Hombres de Tomislaw son unos cobardes. ¿Nadie hay que pueda enfrentarme? ¿Alguien que al menos se atreva a morir en mis manos? David escuchó algunos soldados hablar, así se enteró que el gigante llevaba haciendo esto cada mañana y noche por 40 días. Gritaba en horas específicas y les retaba diciendo: - Escojan a alguien para que pelee conmigo, si él gana y me mata, nosotros seremos esclavos suyos. Pero si yo gano y lo mato, ustedes serán esclavos nuestros. Los reto a escoger a alguien para esto. Todo esto mientras echaba carcajadas y escupía para generar sensación de miedo en todos los guerreros. Para David esto parecía una locura, ¿dónde estaban sus hermanos? ¿Por qué no mataban al gigante? Ya había caminado bastante y aún no les veía, comenzó a llamarles: - ¡Jatniel!, ¡Miqueas!, ¡Luke! Todos a su alrededor voltearon y un soldado le dijo: - ¿Quién grita tanto en medio de tanto miedo? David lo ignoró y siguió caminando y gritando, a lo lejos estaban sus hermanos temblando de miedo al verlo sus rostros cambiaron a euforia. - ¿QUE HACES AQUÍ TÚ? - Miqueas fue el primer en hablar. - Vine a traerles esto. - Dijo David señalando el bolso que colgaba de su espalda. - Pues, bájalo, pronto, y te vas, que vergüenza que te hayan mandado a ti. - Esta vez era la voz de Luke. Jatniel solo se limitó a mirarlo con desprecio. David les entregó el bolso y caminó de regreso, pero en su espíritu seguía inquieto, necesitaba saber más de ese gigante, así que le preguntó a un guerrero: - ¿Qué se le dará al que mate a este gigante y libre al pueblo de la opresión? A lo que el guerrero responde: - El rey Gaspar le dará muchas riquezas. Otro hombre interrumpe diciendo: - Y también le dará su propia hija como esposa al valiente que lo derrote hoy. Mientras que otro guerrero responde: - Todos le tenemos miedo a Gladwell, es que es un hombre muy grande y mira nuestros cuerpos no llegan ni a los dos metros, y de paso da más miedo, porque tiene otro hombre que le carga el escudo. David no respondió más, pero dijo para sí mismo: - Estos hombres son unos cobardes incrédulos. Y le dice al guerrero que primero le conversó: - Yo quiero hacerlo, yo puedo. Los tres hombres se rieron porque era un muchacho, flacucho y de estatura más baja que cualquier otro hombre del ejército. Pero David no estaba jugando, molesto y serio le respondió: - Yo lo haré, estoy listo para derrotar a ese gigante hoy. Los hombres no creyeron mucho en él pero sin embargo por su osadía y seriedad decidieron hablar con el rey. Este impresionado de que haya un valiente pide que se lo lleven de inmediato para conocerlo. Cuando el Rey Gaspar lo ve, automáticamente le dice: - No puedes hacerlo, eres un niñito, y él ha sido un gran guerrero desde siempre. A lo que David dice: - Yo maté un oso que se quería meter con las ovejas de mi padre y el león cuando iba con el gran Maestro Jedrek. Para el rey fue una sorpresa que su mentor estuviera cerca de este niñito, más porque David afirmaba con mucha certeza que mataría al gigante. David siguió: - La fuerza y valentía, Jehová me la dará, porque ha demostrado ser siempre mi ayuda. Era tal su determinación que Gaspar dice: Ve, y que Jehová esté contigo. En ese instante el rey Gaspar manda a llamar a su escudero para que vista a David con su armadura, el joven cuando ve que lo empiezan a vestir le quedaba tan grande que no podía ni caminar, recordó la lección de su maestro "no tener armadura de otros y pelear con el corazón". Recordó tanto a su maestro que le dedicó un suspiro sus palabras están grabadas en el corazón de David, "cuida sobre toda cosa guardada como un tesoro tu corazón". Esas lecciones eran justo para estos momentos. Portar la armadura del rey le recordó que ciertamente era atractivo querer ser alguien más con tanta popularidad, pero no era suficiente, se repitió así mismo: - Yo soy suficiente, porque si Jehová conmigo va, la victoria segura me dará. Muy respetuosamente pidió que le quitaran la armadura, que podía pelear inclusive sin armaduras y vencer. Así David se preparó, bajó a un río y tomó cinco piedras lisas, porque sabía que Gladwell tenía otros 4 hermanos, y no pensaba dejar vivo a ninguno, así que dijo: - Una para cada gigante por si se le ocurre aparecer, las metió en su bolso, mirando su espada recordó que era un guerrero, que por mucho tiempo ciertamente no se vio como uno, pero había llegado el momento donde debía ir y pelear como uno. Recordaba ese proverbio que tanto el maestro le decía: - “Pues como piensa dentro de sí el hombre, así es”. Propuso en su corazón pensar diferente, comenzó a ser diferente esta vez. Se armó de valor y al instante subió con su honda a pelear contra el gigante. Nadie se tomó la molestia de detenerlo, era simplemente visible, pero no para Gladwell que al verlo no puede creerlo, le parece que es una burla por ser David una cosa demasiado fácil de matar. Su voz sacudió el campamento: - ¿Esto es lo que me mandan para divertirme? Al instante todos voltearon, Luke, Miqueas y Jatniel escupieron la sopa que estaban comiendo y en seguida corrieron al campo para sacar a David de allí que al parecer se había vuelto loco y quería llamar la atención, pero fueron detenidos por soldados enemigos no podían intervenir, el trato era un guerrero contra un guerrero y David estaba parado justo frente al gigante en el campo de batalla. - Ven acá. - Dice Gladwell y continúa: - Daré de comer tu cuerpo a los pájaros y a los animales del bosque oscuro. A lo que David responde: - Tú vienes a mí con una espada, una lanza y una jabalina, pero yo voy contra ti con el nombre de Jehová. Hoy Jehová te dará en las manos mías y yo te derribaré, porque mi tamaño no mide mi valentía, eso lo hace mi determinación y confianza puesta en mi Creador. Sin pensarlo más corre hacia Gladwell, mientras el gigante solo reía con su escudero, lo creía tan incapaz de poder tan solo alcanzarlo. Pero David estaba seguro de que podría, sus ojos se tornaron color fuego, metió la mano en su bolso, sacó una piedra, la colocó en la honda, apuntó y lanzó. ¡La piedra le entra en la cabeza y lo derriba! Pega justo en la frente dónde el casco no cubría, el escudero al ver lo que pasó,corre asustado, David sigue corriendo hacia ellos sin importar nada, lo que sentía era furia divina. El escudo del gigante había huido, todos a su alrededor miraban con asombro mientras David desenfunda la espada del gigante, era pesada y como pudo la alzó y la dejó caer con toda su fuerza sobre el cuello del gigante, bañándose en sangre, pero era sangre de victoria. En el campamento se oyó decir: - ¡Le cortó la cabeza! ¡Tarso fue derrotado! Y en ese momento todos los enemigos huyen asustados y el ejército de Tomislaw los siguen, pelean fuertemente, se escuchan espadas chocar, gritos, alaridos, trompetas, era una revolución, 40 días llevaban esperando, negociando, planeando ese momento. Mientras, David está de rodillas al lado del cuerpo muerto, solo tiene en su mente algo: Su maestro. Jedrek. Debería estar ahí, debería poder ver lo que ocurrió, pero a lo lejos si hay unos ojos que lo observan, es el Rey, le mira fijo, como una fiera cazando, inescrutable es su mirada, David no logra percibirlo pero se ha ganado un enemigo tras una victoria.
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