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3214 Palabras
A la mañana siguiente David seguía en una atmosfera de amor, sentía que todo lo ocurrido con el maestro había sido como especie de un sueño, un sueño del cuál no quería despertar jamás, quería tener la habilidad de poder paralizar el tiempo y quedarse en ese lugar, sentía como todo su cuerpo entraba en un estado de relajación, él no entendía bien lo que sucedía pero sentía que todo lo que había cargado por años, callado y guardado aún en lo profundo de su corazón, lo había soltado al fin, podía respirar profundo y sentir como una paz le llenaba todo su ser, para él el aire que soplaba era diferente, se sentía fresco, tenía las fuerzas suficientes como para arrancar una vez más e inclusive con ganas de conquistar el mundo, por largo tiempo había contado su historia a ovejas y su fiel arpa que jamás le dejaba pero el haber abierto su corazón al maestro fue un sentimiento de liberación porque no solo se expuso tal y como era, añadido a eso encontró a alguien que por fin no le había rechazado, que no le miró con desprecio, que le aceptó a pesar de su pasado, que no le juzgó por su físico, había encontrado a alguien que le miró por su corazón, alguien que le dijo que estaría allí para él, siendo uno solo, esto era un sueño porque ya no volvería a estar más solo, pues el maestro se convertiría en ese padre que él necesitaba, se sentía como nuevo, sentía como si se podía iniciar la nueva historia que David siempre soñó. Mientras el joven tenía sus pensamientos en las nubes, la voz del maestro estaba llamándole: - ¡David! No hubo respuesta, el maestro hizo una pausa de unos minutos pero al ver que el joven no bajaba volvió a llamar: - ¡David! ¡David! Te estoy esperando, baja por favor. David reaccionó y despertó en sí, aunque esas palabras contenían un amor fraternal del cual nunca había sido parte, jamás había sido llamado así, descendió a la sala dónde él maestro le esperaba, continuaban en su corazón diferentes melodías que quería expresar y por eso antes tomó su arpa para tocar algo para su maestro, y dentro de su bolso llevaba otra muda de ropa, un cambio de sandalias, algo para escribir, la tela para limpiar su arpa, un frasco con miel, otro pequeño con aceite de coco y algunos frutos secos para comer en el camino porque de seguro tendría nuevamente un día de aventura. Al bajar irradiaba entusiasmo,su expresión era como mil colores brillantes a la vez, Jedrek le esperaba junto a la fogata, el lugar estaba acogedor, estaba un delicioso pan con un vaso de leche sobre la mesa, era el mismo lugar donde el joven paso algunos días de sus madrugadas pero justamente ese día tenía la sensación de ser un lugar totalmente diferente, se respiraba amor, respeto, había tanta admiración que no se podía describir, el maestro estaba de rodillas en su lugar de oración como de costumbre, era lo que más solía hacer en sus madrugadas, pero cuando David se sentó empezó a comer, la leche estaba fresca y muy deliciosa, el pan estaba suave recién hecho, parecía una ocasión especial porque rara vez Jedrek preparaba pan a menos que fuera una ocasión especial. David estaba muy emocionado, mientras comía, su mente remontaba a grandes escenarios que iría con Jedrek, estaba tan feliz por lo que viviría que comió muy rápido, saboreó cada bocado con velocidad, y tomó entre sus manos el arpa, la emoción de su corazón necesitaba salir, sus dedos bailaron por cada cuerda, era tan perfecto tocar su instrumento, se sentía como parte de sus manos, era íntimo y propio, cuando el maestro le escuchó se acercó a él y con un beso en su frente le saludó, David sentía tanta admiración por su maestro que solo pudo mirarle y en el brillo de sus ojos se leía "gracias". El maestro le hizo señas de que parara de tocar un momento para contarle la agenda del día, para David era el momento favorito de sus mañanas, dónde se enteraba de los planes para el día, podría ser ir al bosque, entrenar con la honda, tocar el arpa uniendo su sonido al de las aves, cualquier cosa era posible aunque nunca imaginó las palabras del maestro: - Hijo, hoy vuelves a Tomislaw, al pueblo. Para David fué como un balde de agua fría, ¿que quiso decir con "volver"? - Maestro, ¿volver? ¿A mi lugar de tormento? No, por favor, no. Prometió que no estaría más solo, ¿que es esto? ¡No entiendo! - La voz de David se comenzó a quebrar en la última frase. - Hijo, es necesario. - Dijo el maestro con serenidad. Esa mañana David iba tan expectante que jamás imaginó que el maestro lo estuviera esperando para despedirlo justamente al lugar donde iba a recordar sus inicios, debía volver a la casa donde siempre estuvo perdido, sin rumbo, desechado, con un nudo en su garganta y las lágrimas quemandole dijo: - Maestro, ¿que significa esto? ¡No quiero regresar! ¿He hecho algo mal? Creí que el momento de ayer era real, ¡yo creí que el pacto era real! ¿por qué me envía de vuelta a casa? - Joven David, todo fué real, no es estoy abandonando, mi bendición está contigo. Eres un hombre nuevo y tú familia debe verlo, tus relaciones deben ser restauradas. - El maestro seguía sereno y continuó: - Muchacho, un guerrero no es digno de recibir más si no logra vaciarse en otros, no puedes solo estar aquí y recibir, ha llegado el momento de ejecutar todo lo aprendido, ¿de qué sirve seguir aprendiendo y no lo pones en práctica? David, así como el águila hace volar a su polluelo, hoy yo te envio a dar de lo que te he estado alimentado hasta ahora, mi sabiduría no es para que quede guardada en ti de forma egoísta, es también esa arma que desarmará la ignorancia en el mundo, mientras más hables con personas, más serán las enseñanzas que recibirás, recuerda, para recibir debes volver sin nada dentro, ¿como podrás llenarte si ya estás lleno? David volvía a sentir que su cabeza iba a estallar, era tan difícil todo lo que estaba el maestro pidiendo, se estaba derrumbando todo lo que el joven estaba construyendo, sentía que el pacto estaba siendo quebrantando no lo decía completamente pero en su corazón se estaba levantando una pared para separarle del maestro, creyó que él lo entendía pero no, sino ¿por qué le pediría aquello? Jedrek sabía lo que había en el corazón de David así que interrumpió sus pensamientos: - David, detente, no es como lo estás viendo, lo que estás pensando es mentira, discierne, no es real, tus emociones te quieren engañar. Nuestro pacto es inquebrantable, nos une un propósito eterno. - Maestro, no es justo. - Fué todo lo que David alcanzó a decir, una palabra más y caería en un llanto incontrolable. ¿Cómo podía estarle pasando esto? Él creyó que estarían juntos de por vida, que donde estuviera el maestro él por supuesto estaría, era un colapso volver a aquel lugar que lo había marcado tanto. - Maestro, por favor, no. - David estaba casi rogando, había miedo en su voz. Pero el maestro seguía firme en la decisión de mandarlo a casa, sabía que un guerrero con asuntos pendientes en casa no podría tener una mente lista para la batalla, en cualquier momento le derribarían por no estar sano completamente. Era cosa complicada seguirle el ritmo al maestro, se hacía muy difícil, David se sentía como un enano intentando llevarle el paso a un gigante, así era llevarle el paso a Jedrek, nunca sabía con que idea saldría o que nueva orden se le ocurriría, pero de todas las ideas que le había mencionado antes, esta era la peor, esta era la que realmente casi provoca que David se rebelara, se sentía burlado, su corazón se sentía expuesto y al borde de ser herido. Para este punto David estaba hiperventilando, sus manos sudaban y sentía como sus piernas hormigueaban, solo con imaginar regresar a casa ya sentía que se desmayaría. El maestro notó lo que ocurría, ¿habría sido demasiado fuerte esta orden? Sabía que David lo necesitaba y consideraba que estaba listo, ¿se había equivocado? Tomó al muchacho por el brazo y lo sacó del castillo y le explicó: - Hijo, estás listo he pasado la noche el vela pidiendo dirección al Creador y él sabe que estás listo. David lo miraba con atención mientras intentaba estabilizar su cuerpo. El maestro siguió: - David, ¿puede un huevo ser ya solo una cáscara y llamarme "huevo" aún? David le miró muy extrañado y le dijo: - Maestro, nunca deja de ser huevo, siempre sin importar la parte con la que se trabaje seguirá siendo un huevo. Jedrek, le miró con una cara de admiración y le dijo: - ¡Diste en el blanco! Bien has dicho. De esa manera seremos tú y yo, no necesitamos estar juntos para saber que tenemos un pacto, permanece sin importar los kilómetros, aunque no creas que estarás desde hoy solo, te mandaré un tiempo a casa porque puedo percibir que realmente te necesitan por allá, recuérdame siempre por favor y nunca olvides que Dios está contigo. En ese momento se abrazaron, Jedrek le entregó su espada y le pidió que no dudara de quien era él, David lloró con aquella despedida, no entendía mucho lo que estaba sucediendo,sin embargo la idea era obedecer, sabía que si el maestro le había dado tal mandato era porque en casa le estaban necesitando, seguro eran las ovejas que en esos meses fuera de casa no les estaban cuidando bien, así que aún en medio de toda la nostalgia empezó a caminar hacía Tomislaw. El maestro le animó tanto que de pronto solo pensaba que las cosas cambiarían con la distancia, que ya el escenario en casa no sería igual, de seguro le extrañaron. Mientras el joven David se iba a casa el corazón de Jedrek se empezaba a entristecer, no era algo que él quería y se empezó a sentir confundido, pero recordó sus motivos, era necesario. Estos días se sintió expuesto como desde hacía muchos años no se sentía, por estoprefirió mandar a David lejos, necesitaba reposar y meditar a solas, era mucha información la que necesitaba procesar ya que no podía permitir que se ligara su emoción porque la formación podría así peligrar. Se le había enseñado que no debía jamás ligar sus emociones y por ende al hacerlo se sintió como un hombre vil que incumplía los mandatos que le dieron mientras era formado, así que encerrándose en su lugar favorito buscó el consejo de Jehová durante la noche. Mientras, el joven David de tanto pensar el largo camino se le hizo corto, estaba sudoroso, sin fuerzas pero expectante de llegar, tenía en el corazón muchas preguntas sin respuesta pero había decidido confiar en su maestro, en la sabiduría que reposaba sobre él, si consideraba que estaba listo es porque algo veía él, él siempre veía más allá y reposaba su confianza en que esta vez no sería la excepción. Cuando apenas de lejos vió el pozo de Jareth corrió hacia allá, tomó el cántaro y sacó agua, esa agua que tanto extrañaba porque era del manantial, habían hecho unas instalaciones del mismo río para que el pozo trajera el agua sin necesidad de subir hasta allá, después que se lavó la cara pudo refrescarse, estaba solo a unos cinco minutos de entrar a su casa, ¿con que se encontraría? ¿Que le diría su papá? ¿Se alegrarían de verlo? O peor aún, ¿notarían si llegada? Antes de abrir la puerta se detuvo, ¿que pasaría si se devolvía? ¿O si solo iba a otro lugar? El maestro ni siquiera le había dicho por cuánto tiempo debía estar en casa, podía perderse en otro pueblo hasta que Jedrek regresara por él, porque regresaría por él, ¿cierto? Tantas preguntas lo traían agotado, quería huir, dejarlo todo y huir lejos pero decidió creer esperanza contra esperanza en el hombre que lo había ungido así que respiró hondo y entró a casa. Estaba tal cual como el día que se fué, parecía un día normal, nadie se alegró de verle llegar, sentados a la mesa estaba su padre Isaí conversando con Jatniel, a pesar de todo David se alegraba de verles, así que abrazó a su padre, y sonrió a su hermano, estaba listo para contar cada enseñanza y todo lo que había aprendido del famoso maestro, estaba listo para vaciarse en ellos, tal como el maestro le había encargado. Tomó una silla, se sentó a la mesa mientras decía: - Tengo tanto por contarles, aprendí tanto, no tienen idea. Su padre lo interrumpió dándole algunas palmadas en la espalda diciendo: - ¡Ya, ya! Vaya, se te olvida rápido tu lugar en la vida. Toma, te recuerdo que aquí no eres nadie, gánate la comida de hoy. Y le devolvió sus ropas de pastor, le entregó su vara y le mandó al campo. Mientras Jatniel reía y decía entre dientes: - ¿Viste como llegó con humos de grandeza? Así son los pordioseros, cuando no tienen nada y les dan algo creen que lo tendrán todo, quién sabe que le hizo al gran maestro que lo envió de vuelta. Que dolor se producía en el corazón de David, estaba de nuevo en su lugar de tormento. Se esforzó por recordar las palabras de ánimo que le dió su maestro antes de partir pero no fueron suficientes para contener su corazón de quebrarse. ¿A quien se supone que iría a ver si nadie le extrañó? A lo lejos vislumbró sus ovejas y sin pensarlo corrió, corrió rápido, las personas no entendía, empezaron a susurrar que solo era el muchachito emocionado por ver a sus ovejas, pero de repente ven que su onda él sacó, buscó es su saco piedras y empezó a lanzarlas, los pastores se asustaron porque no se habían percatado de aquel feroz animal, ya venía matando al rebaño y casi se acercaba a las ovejas de su padre, pero cuando David empezó acercarse las piedras golpeaban más y más, empezó a gritar y fué cuando su voz empezó asustar, las ovejas le buscaron y las pudo salvar. Para eso era bueno, para rescatar ovejas del peligro. El maestro Jedrek tenía razón, le necesitaban en casa, las ovejas de su padre fueran muerto de no llegar a tiempo, se sentía un héroe porque sus ovejas empezaron acercarse como si supieran lo que él hizo por ellas. Los pastores vecinos se acercaron para agradecer su acto con valentía, porque era una fiera que media más de dos metros de alto y solos no lo podían derrotar, pero él pudo, todos vieron como su mirada cambió, sus ojos se tornaron color fuego, esto pasaba cuando debía defender lo que amaba, todos lo entendieron y le felicitaron por su osadía y allí quisieron escuchar sus historias de aprendiz, aquel a quién antes habían excluido ahora querían anexarlo al grupo, ahora parecía prepresentar algo valioso. Ahora el "Don nadie" de Tomislaw era tomado en cuenta por el pueblo. Tuvo gran audiencia de expectadores, todos escucharon las anécdotas, las contó con lujo de detalles, solo se saltó la de la noche anterior, esa debía permanecer en su corazón, el pacto con su maestro no necesitaba ser publico para ser real. Ya en la noche David suspiraba al recordar a Jedrek, era tanto lo que le extrañaba que decidió tomar un cuaderno para plasmar sus experiencias mientras estaba lejos de él, se quedó dormido mientras escribía, y cuando los animales empezaron a despertar y las aves a cantar, él se levantó de prisa pensando que se le había hecho tarde para la aventura diaria, justo ahí recordó que esa mañana era diferente, ya no estaba el maestro para que le llamara, se sentía una gran ausencia en el corazón y la melancolía invadía su alma pero sabía que aun así debía continuar, los días no se detendrían y no podía darse el lujo de deprimirse y echarse a morir. Lo que no contaba era con los saludos de las personas, todos le conocían, hasta a parecían amarle, era conocido por todos los habitantes del pueblo, y era extraño luego de haber pasado tantos años como un fantasma que nadie veía, pensó inclusive que no lo saludaban a él y que se equivocaban de persona, también pensó que era porque estaba reciente su acto, pero así transcurrieron varios días y seguía siendo el valiente David para el pueblo, reconocido por todos. Pero aún a él le costaba verse y llamarse de la manera en que Dios le veía, era un sueño hecho realidad, tuvo la oportunidad de escribir una historia diferente para su vida, con un desenlace diferente, era impactante y poco creíble inclusive para él mismo. Cuando veían algo extraño moverse entre la pradera llamaban al guerrero, David se convirtió en el orgullo del pueblo, era el gran valiente, confiaban en él para cuidar sus vidas, y siempre listo para la batalla, increíblemente en ese se había convertido el temeroso joven David. Pero aun cuando para todos era conocido de esta manera aun david dudaba de si mismo, pues todo lo que el pueblo manisfestaba acerca de él, no llenaba el vacio que sentía su corazón, pues aun anhelaba enorgullecer a su familia y colocar en alto el linaje de su padre, aun esperaba la aceptación de su madrastra y hermanos, para él eso era lo más importante. Pero a pesar de ello no dejaba que la tristeza inundara su vida, trata de mamtener en pie, pensando en todo lo bueno que le habia pasado en las ultimas semanas, recordando y aplicando cada leccion aprendida y confiando en que Dios seguiría haciendo en su vida, porque puede que tal vez david dudaba de si mismo pero no dudaba que lo que Dios podia seguir haciendo en su andar y caminar, pues estaba confiando en El que lo habia llamado, asi que se relajo y descanso en lo bueno que había sido Dios con él y empezo a darle gracias, gracias por lo que habia echó, inclusive por las cosas malas que le habian acontencido porque aunque nunca lo vio de experiencias le sirvieron, y aunque estuvo marcado por malos recuerdos, solo daba gracias porque todo eso le llevo a valorar aun mas el ver como Dios sanaba cada área que se había vuelto un tormento, y tomo su arpa y compuso una canción que brotaba de su corazón solo dando gracias, por lo bueno y por lo malo, por lo que ya habia vivido y por lo que faltaba por vivir, por todo lo que le habia dado y por todo lo que le habia quitado, gracias porque su belleza se veia reflajada en la naturaleza, y observando el atardecer mientras tocaba el arpa, david concluyo su día, dando gracias porque Dios habia sido y sigue siendo bueno.
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