¿Quién es Nohemí?

3016 Palabras
David estaba perplejo, el maestro quién le aconsejaba y lo formaba no tenía una linda historia de infancia, siempre había pensado que la vida de Jedrek había sido hermosa pero en ese momento podía ver qué nada de lo que pensaba era una realidad, su maestro paso cosas peores que las que vivió él. Ya empezaba a entender cómo podía ver a Nohemí con tanto amor, con esos ojos ardientes que deslumbraban de amor por ella, era su mamá, la mujer que desde niña lo ayudó. Miraba a ambos muy anonadado. - Maestro, ¿cómo superaste todo? ¿cómo fue que pudiste perdonar a tu padre? - Joven lo que yo hice contigo mi maestro lo hizo conmigo, sus padres me acogieron muchos días y empecé a ver de cerca lo que era tener una familia. Yo me fui de casa a mis 18 años, en lo que cumplí la mayoría de edad Abner tocó la puerta diciendo que era el escogido para ser su discípulo, ni siquiera era alguien pero él siempre creyó en mí. Por ser el más pequeño fui quién volví a casa pero mi hermano no, él se enamoró del ejército, murió batallando por la patria. El hablar de todo eso fue un momento difícil, hubo minutos de silencio recordando acerca de todo lo trágico que sucedió, era algo muy doloroso para Jedrek y Nohemí, siempre habían sido ellos tres, y los momentos desafortunados que tuvieron que atravesar, siempre lo hicieron juntos como familia, y ahora que uno de ellos no estuviera era difícil, solo eran Jedrek y Nohemí juntos para sobrellevar todas las situaciones, sin dejar que nada les detuviera, si algo tenían en común, era su coraje, valentía y determinación para sobrellevar cada situación. En ese momento David interrumpe el silencio y le dice: - Maestro, su vida no fue la mejor, ¿cómo salió de todo? ¿Cómo aprendió a sacar la mejor versión de usted? - Hijo no fue sencillo pero aprendí con el transcurrir de la vida que debemos tomar lo bueno y desechar lo malo, realmente el maestro Abner me ayudó mucho en mi formación. Contesto Jedrek con mucha sabiduría. - Maestro realmente es admirable todo por cuanto usted ha atravesado y que aun así no se cambiara su verdadera esencia, y por el contrario se convirtiera en quién es usted hoy. Realmente tengo tantas dudas, ¿cómo te eligió el maestro Abner? Contesto David asombrado pero con muchas ganas de saber y conocer más acerca de la vida de este gran hombre. - Así como te elegí yo a ti, no sabía de dónde eras, pero Dios me guío y aun cuando eran muchos te encontré, siempre como maestro buscamos sacar la mejor versión de las personas, no vemos la apariencia o lo que se dice de ellos, somos como mineros, adentro de la mina buscando un carbón con el cual poder trabajar, formarlo y convertirlo en un hermoso diamante, el proceso no es fácil, y tampoco corto, pero después de pasar por el fuego, sale lo más hermoso y valioso que siempre hubo dentro de ellos, dentro de cada carbón. - ¡Maestro, es increíble todo lo que me dice, realmente nunca lo había visto así, es hermoso, y veo el valor que pueden llegar a tener las personas, cuando nos fijamos en su interior y no en su exterior! ¿cómo Nohemí pudo sacar lo mejor de ella? ¿Usted la ayudo? Contesto David impactado porque empezaba a ver a las personas de una manera diferente, entendía que son carbones que deben pasar con situaciones difíciles para convertirse en perlas preciosas. - No, su primer hijo lo hizo. Su hijo la paso por el crisol del fuego y aunque ya había pasado por momentos muy difíciles, esa situación afloro lo hermoso de su esencia. Contesto Jedrek con hermosa sonrisa, pues David entendía el significado de ser maestro. - Quisiera conocer a su hijo debe ser muy sabio, ¿es así Nohemí? Contesto David asombrado, y allí entendía porque de los momentos fuertes también se aprende, no todo es malo como muchas veces creemos, es cuestionar de agarrar lo bueno y sacar lo malo de todas las situaciones, pensaba David. - Sí, no te equivocas, es muy sabio y estoy muy orgullosa de él, por todo lo que logra, la forma en la que siempre hace todo, creo en él aun cuando en ocasiones ni él mismo crea en sí mismo, cuando lo vi llegar a casa mi corazón volvió en sí, sus hermanos son mi alegría pero él la completa. Contesto Nohemí con una hermosa mirada que brillaba, hablaba de su primer hijo como su orgullo más grande, y la sonrisa que dibujaba su rostro simplemente era hermosa, parecía un regalo del cielo, era inexplicable lo que ella sentía. - Joven ella es la mejor madre, la vi llorar por mi cuando nos arrebataron de sus brazos pero así como la vi llorar también la vi levantarse y seguir adelante hasta tenernos con ella. Quizás tomo un camino para muchos de perdición, pero para mí siempre fue mi ejemplo a seguir, mujer que admiro, es a ella. contesto Jedrek orgulloso de Nohemí, no se avergonzaba en lo absoluto de quienes eran o por lo que había tenido que atravesar su hermana, era digna de admiración en todo tiempo. - Eres un ejemplo de madre, eso veo, quisiera tener una madre así. Contesto David un poco nostálgico, pues le parecía una dicha y privilegio tener una madre así como ella, alguien que daría su vida por sus hermanos e hijos. - ¿No te avergonzaría el hecho de que era una prostituta? Contesto Nohemí algo intrigada, pues le sorprendió bastante que David dijera eso, no todas las personas quisieran que su madre haya sido una prostituta para salir adelante. - No, puedo ver solo una mujer que lo dio todo por amor, inclusive al sacrificarse. Contesto David seguro de lo que había dicho, para él no había nada malo, solo una mujer ejemplar a la que había tenido el gran honor de conocer. Después de ese momento Hubieron minutos de silencio, un momento incomodo, nadie decía nada y los segundos parecían horas en realidad, David no sabía si su respuesta los había dejado tan perplejos o si había dicho algo que estuviera mal, no entendía lo que pasaba, mientras que Nohemí y Jedrek se miraron, parecía el momento de decir algo, Nohemí empezaba a sudar muy frio, se puso hasta un poco pálida, en ese momento se levantó y fue a buscar un poco de té para relajarse, parecía algo muy doloroso, David se empezó a asustar pensaba en lo imprudente que pudo haber sido en decir algo que le pusiera mal, pero seguía sin entender lo que sucedía , a Nohemí le costaba hablar, no podía articular nada en lo absoluto. David no aguantaba la tensión y se levantó de la mesa, se sentía culpable al pensar que Nohemí estaba de esa manera por su culpa. Y justo en ese momento Nohemí le agarra de la mano y le dice: - David, espera, por favor no te vallas. Con un tono de voz desesperada, asustada, temblaba, tenía mucho miedo de lo que sucedería. David en ese momento permaneció en la mesa, ya realmente se estaba asustando, Nohemí parecía no estar bien, no sabía que hacer o que decir, en ese momento tenía mucho miedo, todos estaban en silencio, mirándose unos a otros, la incomodidad se sentía a kilómetros de la casa, hasta que Nohemí rompe el silencio y le dice: - David, yo soy tu madre y tú eres ese hijo. A penas podía articular las palabras que pronunciaba, no se le escuchaba casi nada de lo que había dicho, parecía fallarle la respiración. David quedó perplejo, no podía ni quisiera hablar, no creía lo que estaba escuchando, por segundos pensaba que le estaban jugando una broma, no entendía como Nohemí podía ser su madre, pensaba en todo lo que le dijeron acerca de ella por años, y ahora por fin la veía, su cabeza se llenaba de dudas, de preguntas, no sabía cómo reaccionar, si abrazarla, si levantarse e irse a pensar, no sabía qué hacer, su cuerpo se estaba llenando de ansiedad, no eran tan fácil de digerir la noticia, David no se esperaba nada de esto, en un momento solo recordaba el día que siempre había soñado estaba aconteciendo, su mamá había aparecido. Cuando pudo pronunciar palabras le pregunto: - ¿Cómo sucedió? ¿cómo puedes ser mi madre? Yo creí que había desaparecido siempre y jamás imaginé poder verla, saber de tu existencia y mucho menos tenerte justo al frente de mí. David estaba pálido, no procesaba nada de lo que le decían. - Hijo, fuiste arrebatado de mis brazos, tu papá uso esa forma para vengarse de que se enamoró de una mujer prostituta, para él siempre fue intolerable conocer quién era yo y de donde venía, me vio como una traicionera por haberle mentido, sin entender que mis amigas le hicieron creer falsas historias de quien era yo, jamás quiso escuchar la versión de mi historia. Él estaba muy molesto y espero hasta el momento en el que debía a darte a luz, en el momento del parto me complique y perdí el conocimiento por unas horas, así que me hizo creer que habías nacido muerto y nunca más volví a saber de ti, siempre iba a la tumba dónde pensé que estaban tus restos, para mí era un dolor tan grande, ir a visitar una tumba, eres mi primer hijo y no había podido cargarte, ni siquiera sabía cómo eras, cuando reaccione me hicieron creer que te enterraron de una vez, y yo sin poder verte, esos días llore, y llore muchísimo, dolía mas el imaginarme que estabas muerto, a todo lo que había pasado antes, pase momento difíciles después de eso, pero me levante, aprendí a vivir con tu ausencia, seguías doliendo pero debía continuar. Hasta que en una de mis visitas al pueblo escuché que Isaí tenía un hijo de 18 años, se comenzaba a correr un rumor de que era un bastardo y luego conversando con Jedrek lo entendí, te conocí hace poco tengo tan solo un año dónde Dios me dio el regalo de tenerte, mi David, mi amado. - Me llene de mucho orgullo saber que mi hijo era quién había matado al gigante, te volviste famoso y mi corazón no hacía más que llorar por ti, quería tenerte frente a tus hermanos siempre me hice la fuerte, pero hasta que no lo pude esconder más cuando supe que eras tú mi hijo se llenó todo mi corazón de una alegría inexplicable. Y no sabes cómo me siento al tenerte aquí en mi casa, no sabes cómo se siente mi corazón al tenerte aquí justo frente a mí, y poderte llamar hijo. Le contesto Nohemí entre lágrimas y suspiros, quebrada por completo, pero ella realmente amaba a su hijo. David no pronunciaba palabra alguna, solo corrían las lágrimas por sus mejillas hasta caer al suelo, David estaba quebrado por completo, escuchar todo lo que su mamá le decía, le hacía sentir paz en su corazón y dolor por escuchar todo lo que tuvo que atravesar Nohemí, así que en ese momento se levantó de la mesa y corrió a abrazarle tan fuerte como pude, y justo allí donde ambos se quebraron sin que quedara nada por dentro, pasaron minutos y minutos y ambos seguían allí, abrazados mientras sus corazones latían fuerte y las lágrimas seguían cayendo. Después de un tiempo el momento fue interrumpido, los otros hijos de Nohemí habían llegado - Madre llegamos. Dijeron emocionados. - Hola mi amor. Les contesto ella mientras les abrazaba. David se secó un poco las lágrimas y pudo notar que tenía una linda hermana y un hermano de 17 años. Notaba que eran tan parecidos, por fin se podía sentir en familia, se sentía en casa, David no hablaba mucho pero no sabía que decir, solo estaba tan feliz y agradecido por lo que Dios estaba permitiendo. En ese momento se abrazaron tan fuerte y David sentía como la orfandad soltaba todo su ser, una alegría nueva inundaba todo su corazón. - Tengo una familia, y es de alegría a mi corazón. Gritaba David a los cuatro vientos, se sentía libre, era algo extraño pero el peso, las dudas e incertidumbre con la que cargo por años le había soltado. - Mi amado aprendiz debes volver al palacio, tenemos solo alguna hora para llegar a la celebración y veas a la princesa. Le dijo Jedrek sin tratar de arruinar el bello momento por el cual estaban atravesando, él también estaba feliz, pues su aprendiz era su sobrino, su familia estaba completa y eso llenaba el corazón de Jedrek. - Madre debo ir pero estaré viniendo a visitarles. Le dijo David algo acelerado, una parte de él no quería irse pero no podía quedarle mal con el rey, y otra parte estaba emocionado con ver a Micaela una vez más. - Hijo amado que la bendición de Jehová te acompañe a dónde quiera que vayas. Le dijo Nohemí con una hermosa sonrisa y unos ojos que decían “ eres bienvenido, mi amado” En ese momento David sintió como los brazos de su madre lo envolvían de una ternura que no había podido experimentar jamás, sentía como su abrigo le cubrían las heridas. Era algo reconfortante, que le llenaba su corazón, David se sentía como un niño pequeño que no quiere despedirse ni soltar a su madre porque en ella encuentra seguridad y refugio, así estaba David emocionado, alegra, solo podía sonreír, ya los momentos feos habían pasado, algo nuevo comenzaba a suceder. De camino al palacio David estaba tan emocionado que no paraba de hablar, tenía por fin una familia, lo que siempre había soñado, sentirse parte de un lugar y eso justamente era lo que estaba aconteciendo con su madre y hermanos, por primera vez veía como se parecía tanto a personas, ellos eran muy parecidos, la sonrisa de Ema era algo que como hermano mayor le llenaba mucho el corazón, en el camino comenzó hacer tantas preguntas al gran Jedrek que con cada una pudo conocer de cerca lo gran mujer que es Nohemí. Y solo podía pensar en lo grandiosa que era su madre, y lo orgulloso que estaba de ella, porque aunque tenía muchas cicatrices también reflejaban la victoria en cada batalla, estaba emocionado, era hermoso ese momento. El maestro lo dejo en su casa para que se arreglara y no llegara tarde a su cita con Micaela, eran demasiadas cosas pasando el mismo día. David cuando vio que casi empezaba atardecer trato de enfocarse a pensar solo en Micaela, no quería que nada dañará su cita de hoy, así que solo recordaba lo hermoso que había sido la cita anterior con Micaela, que solo surgían canciones de amor hacia ella, la vería y solo pensaba en conocerla aún más, ya estaba flechado pero no quería solo ser desconocidos, quería ir mas allá. Cuando el reloj marco las siete y catorce David sentía como todo su mundo dio vueltas sin parar, estaba tan ansioso por la cita de esa noche, de camino al palacio se detuvo un momento en la casa del viejo pastor, Jedrek se encontraba en la casa de Silvio estaban conversando y recordando tanto acerca de los viejos tiempos cuando estaban enamorados, ya que Jedrek le había comentado a Silvio que hoy David y Micaela se volverían a ver, cuando David llego, Silvio noto lo ansioso que estaba, estaba muy nervioso y no entendía porque, ya que era la segunda cita, es decir ya se habían conocido anteriormente, así que el viejo amigo por tener más experiencia le aconsejo al respecto. Silvio decidió ayudarlo a arreglarse, ya que de los nervios David no sabía ni que ponerse, y carga puesta la armadura, y de bajo una ropa de cuando trabajaba con las ovejas, pero su amigo le hizo entrar en razón, y le ayudo, tenía que verse presentable, elegante pero sin parecer engreído, para David era agradable tenerlo cerca, un privilegio contar con su ayuda, entre Jedrek y Silvio le vistieron con un hermoso atuendo, obviamente ambos conocían que David estaba nervioso se le notaba hasta por la forma en que hablaba, e intencionalmente comenzaron a hablarle de Micaela, Silvio le dijo que el notaba como el trato hacia ella era diferente, Jedrek empezó a hablar acerca de cómo la miraba, algo intensa. Se escuchaban muchas risas entre momentos, David negaba todo lo que ellos estaban diciendo en ese momento, quería mostrarse fuerte y nada enamorado, no quería mostrarle que Micaela se había convertido en alguien importante para él, pues solo hablaba acerca de que era muy poco el tiempo que la había visto, Jedrek solo reía porque la última vez que les vio hablando con ella fue mucho lo que pudo notar, David no se daba cuenta de cómo reaccionaba cuando estaba cerca de ella, o como los demás habían notado cuál era su reacción al estar o hablar de ella. David al hablar de ella mostraba una mirada perdida, unos ojos que brillan y una sonrisa bobamente enamorada. Las horas comenzaron a pasar, así que decidieron cenar y compartían anécdotas, pues David tenía mucho que contar, puesto que desde la última vez que vio a Silvio había ocurrido muchas cosas importantes y no podía dejar de contárselas a su gran amigo, aunque sus pensamientos estaban en otro mundo, su único enfoque esa noche era la princesa, aunque todo lo que había ocurrido anteriormente era importante, pue se trata de su mamá, solo anhelaba verla, en ese momento David solo quería dos cosas hablar tanto de su mamá como de quien sería su futura esposa, cuando terminaron allí, David se despidió y tomo camino hacia el palacio y a las nueve y cincuenta y uno de la noche ya estaba en el jardín trasero del palacio, sentando en el banco justo donde se encontraría con Micaela.
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