Capítulo 3: Postulante para infiltrada

1223 Palabras
Llego el nuevo año y con él un nuevo empleo ¡El Mejor De Todos!, estaba muy emocionada, iba a ganar más dinero y aparte de esto el puesto era mucho mejor, la empresa se llamaba HAWIA y su propietario el Sr. Luza Abil “el patrón” era el mejor jefe que se podía tener, simpático, comprensible, humilde, no era tacaño, todo lo contrario, pagaba incentivos a los empleados cuando hacían trabajos extras, ¡Dios mío era un Sol! Sandra García En mi primer día de trabajo inmediatamente me instalan en la oficina de contabilidad para asistir a la Lic. Sandra García, mi primera impresión de esta señora era de una persona aburrida, triste y amargada, pues eso reflejaba su rostro, entre a su oficina bastante pequeña, he visto closet más grandes que esa oficina, parecía un estuche, toda oscura y llena de papeles, mi estadía en esta oficina era transitoria pues luego de unas semanas seria trasladada a otro departamento dentro de la misma edificación. Cuando la Lic. Sandra García inicio sus labores en HAWIA hace ocho años, a las dos semanas de haber iniciado descubrió que estaba embarazada, esto no es bien visto por muchos jefes propietarios de empresas, porque esto implica muchos permisos para ir al doctor, tres meses de permiso postparto remunerado, aparte de que la empresa no puede despedirte hasta que el bebe tenga tres meses de vida, como comprenderán esa noticia fue de muy mal agrado para el señor Luza, quien incluso dijo haberse soñado sosteniendo en sus manos un bebe ensangrentado que lloraba sin cesar. Este fue quizás el inicio de un infierno para Sandra. Luego de varias semanas se fueron suscitando algunas cosas las cuales me permitieron darme cuenta el por qué la Lic. Sandra García se veía tan amargada y aburrida el primer día que la conocí, pues esta persona tenía ocho años trabajando en esta empresa, siendo muy buena empleada, pero muy poco valorada por el Sr. Luza Abil, este la menospreciaba y la trataba como si fuese su enemiga; siempre tenían problemas laborales que llegaban incluso a lo personal, lo que en muchas ocasiones motivó a Sandra García a llorar y a renunciar, renuncia que luego no era aceptada por el patrón, pero este bajaba la guardia por unos días o semanas. Cuando empecé a trabajar con ella, me entregaron una lista de trabajos atrasados los cuales yo debía actualizar, como no había un escritorio para mí en esa oficina, pues procedo a poner una computadora portátil encima de un pequeño armario que fungió como mi escritorio por esos primeros días e inmediatamente empiezo a organizar los documentos y actualizar las tareas pendientes para dar una buena impresión de mí. Mis compañeros Pasan unos días y poco a poco me voy acoplando con mis demás compañeros de la empresa, pues estaban la Sra. Sole Cruz también conocida como “La Jefa” o “La Gerente”, Josefa Arias en facturación, Bamila Diaz en cotización y como asistente de ventas de La Jefa, Jusef en almacén, Yoya la cocinera, entre otros compañeros que luego iré mencionando. También estaba la Lic. Sahira Ortiz, sí fue ella quien me recomendó para el puesto, además de que ella es la asesora principal del Sr. Luza Abil, y necesitaba a una persona dentro de la empresa para que la mantuviera al tanto de las operaciones de los demás para luego ella comentarlo con el patrón, ya que ella solo iba de forma recurrente. Culmine con la lista de tareas atrasadas y con eso mi estadía en la oficina oscura y sombría de contabilidad, por lo que, fui trasladada a la oficina central de la empresa (dentro de la misma edificación) donde estaban instaladas Sole, Josefa, Bamila, y donde el patrón tenía un escritorio (aparte de su oficina) y una computadora donde él y solo el podían manejar todos los correos de entrada, pues esta empresa solo tenía un correo y solo esa computadora podía recibir correos, aunque habían otras que podían enviar correos pero no recibirlos. Esta era la oficina que manejaba todas las operaciones de la empresa, de aquí salía todo el trabajo que luego era distribuido a los demás departamentos, yo estaba en el punto perfecto para ser la espía que querían que yo fuera; se preguntaran ¿cómo así si el patrón también estaba allí? Pues como ustedes sabrán los patrones no están todo el tiempo dentro de la empresa y también como había mencionado antes él tenía una oficina aparte, aunque pasaba más tiempo con nosotras. Mis nuevas funciones consistían en supervisar los trabajos de contabilidad, cobrar y supervisar facturación, si ocurría un error al final de la tarde no importaba quien lo cometería, yo tenía la obligación de informárselo al Sr. Luza Abil, pues para él era muy importante estar informado de todo, pero sobre todo para él era más importante saber quién cometió el error que el error en sí y posteriormente la solución, si ya él se había marchado, pues yo debía llamarlo a su celular e informarle lo sucedido. Dentro de la empresa existía otro asesor el Lic. Juan Ramon, quien en principio no nos llevábamos muy bien que digamos porque él y la Lic. Sahira Ortiz no tenían una buena relación de trabajo, el Lic. Juan Ramon era muy buen amigo de Sandra y siempre le extendía la mano. Cuando la situación entre Sandra y el patrón se tornó insostenible, el Lic. Juan Ramon la ayudo a encontrar un nuevo empleo, inmediatamente le empezó a cambiar el semblante a Sandra, se veía una persona feliz. A pesar de toda la situación que se dio entre Sandra y el patrón, yo continuaba normal y muy contenta con mi trabajo, hasta me aumentaron el sueldo. Quitando caretas Pasado un periodo de aproximadamente diez meses, en el cual el Sr. Luza Abil había demostrado estar muy contento con mi trabajo y con el trabajo de la nueva contadora Lic. Ana Pérez quien entro en sustitución de Sandra, el Sr. Luza Abil empezó a mostrarse de una forma diferente, ya no parecía ser la persona tan amable que se vio en un principio; me imagino que sería por el hecho de que yo solo me enfocaba en las cosas del trabajo y no era la infiltrada que él y la Lic. Sahira querían que yo fuese. Como ya les había mencionado anteriormente el patrón y la Lic. Sahira querían que yo fuese su soplona dentro de la empresa, una cosa es informar sobre los asuntos del trabajo que salieron mal y que no tienen solución, y otra muy diferente es yo informarles sobre cada paso que daban mis compañeros incluyendo sus asuntos personales, o sea, yo me pasaba más de ocho horas al día con ellos ¿cómo podía yo constituirme como una enemiga para ellos?, incluso recuerdo que en una ocasión la Sra. Sahira me dijo un día: - Alba ya no me cuentas nada de lo que pasa. Claro que deje de contarle porque luego ella iba a contarle todo al Sr. Luza Abil para así ser estimada todo el tiempo por él; lo que dejaba bien claro que el motivo por el cual ella me ayudo a conseguir este empleo fue únicamente para utilizarme como ficha de ajedrez. Pero mas adelante ampliare la historia de Sahira.
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