Unas semanas después de haber culminado mis labores con la Lic. Osoria, empecé a trabajar en Soluciones Empresariales (Solem) una empresa dedicada a brindar servicios de mantenimiento a varias instituciones; esta compañía estaba liderada por el Ing. Ramon Martínez y su esposa Doña Mercedes, aparte de mi existía un promedio de once empleados y una contadora la Lic. Sahira Ortiz, esta última seria mi supervisora.
El trabajo en Solem era muy diferente al anterior, el volumen de tareas diarias era bajo, lo cual me permitía poder avanzar en la universidad, y el salario era mejor, incluso pude cambiarme a una universidad privada, pues con mi salario actual podía pagar los créditos; me sentía muy feliz conmigo misma y con mi nuevo empleo, aquí hacia todas las operaciones contables, pero para una sola empresa, y adivinen ¿qué? No tenía que salir a hacer diligencias en los bancos bajo los rayos incandescentes del sol quemando mi piel, porque allí había un mensajero que se encargaba de los mandados, ¡ya no era la Pendeja de los mandados!
Mis conocimientos crecieron de tal manera, que la misma Doña Mercedes no se veía en la obligación de asistir todos los días y relevo sus labores administrativas en mí, las cuales ejerce con mucha alegría y satisfacción, llegue a convertirme en parte importante de la empresa. Tenía una muy buena relación laboral con la Lic. Sahira Ortiz, era tan buena que hasta consideraba casi como una madre, había aprendido mucho con ella.
Claro no todos los días eran resplandecientes, existían pequeños momentos grises que eran solucionados con gran facilidad, y no me afectaban emocionalmente.
Ascenso de puesto
Después de un año y medio el Ing. Ramon Martínez prescindió de los servicios mensuales de la Lic. Sahira Ortiz, ella solamente fungiría como asesora, lo cual me dejo a mí como la encargada del departamento de contabilidad, sí yo Alba Molina que aún no había terminado la universidad ya fungía como contadora de una empresa ¡Wao! ¡Que felicidad!, se siente super bien que luego de un periodo de trabajo eficiente te tomen en cuenta siendo yo una jovencita de apenas 22 años.
A pesar de toda la responsabilidad que recaía en mis hombros, me sentía segura de mí misma pues sabía que tenía todas las cualidades para hacer un trabajo impecable, y que mis jefes estuvieran contentos.
Me aumentaron el sueldo, incluso apertura una cuenta de banco porque después de pagar la universidad, el transporte, aportar en la casa y algunas actividades sociales con amigos, me quedaba algo de dinero para ahorrar (antes no quedaba nada).
Retirada del Ing. Ramon Martínez y su familia hacia Canadá
El Ing. Ramon Martínez, su esposa y sus hijos eran residentes canadienses, en vista de la creciente delincuencia de nuestro país, y de que él era un señor mayor que contaba con un patrimonio que le permitía mantenerse sin necesidad de estar laborando todos los días, decidieron llevar a sus hijos a Canadá para que estos puedan tener una mejor educación y vivir una vida más segura.
Primero partieron Doña Mercedes y los niños, el Ing. Ramon se quedó en el país atendiendo los asuntos empresariales y personales, de cuando en vez iba a Canadá a ver a su familia dejándome a mí a cargo de las operaciones.
Como el Ing. Ramon Martínez se retiraba era evidente que la vida útil de la empresa estaba en cuenta regresiva, por lo que, me preguntaba ¿Qué sigue ahora? Debía tomar una decisión sobre mi vida, pues no quería quedarme en un limbo laboral, pero tampoco quería partir y dejar al Ing. Ramon quien me había brindado todo su apoyo y de quien aprendí como ser un gran gerente y administrador sin contador, me sentía entre la espada y la pared.
Varios días después el Ing. Ramon Martínez me invita a pasar a su oficina, se sienta a conversar conmigo y me dice:
-Alba tú eres una joven muy inteligente y preparada, ya tu diste lo mejor de ti y lamentablemente en esta empresa no existe un puesto mejor que podemos ofrecerte, considero que debes expandir tus horizontes y buscar un mejor empleo en una empresa más grande.
¡¡Uff!!, me sentí muy aliviada con las palabras tan motivadoras del Ing. Ramon, a lo que le respondí:
-Me siento muy agradecida con usted por la oportunidad y el apoyo que en todo este tiempo me habían ofrecido, y también por el hecho de que usted me dé luz verde para yo buscar un mejor empleo.
Como ustedes recordaran, en mi trabajo anterior no querían mi superación personal, pero aquí era todo lo contrario.
El momento de la despedida llego, como ya había conseguido un nuevo empleo en una gran empresa gracias a la ayuda de la Lic. Sahira Ortiz, le entregue mi carta de renuncia al Ing. Ramon, este con mucho agrado la acepto, procedió a pagarme mis prestaciones laborales; según lo que me tocaba por ley puesto que había renunciado no era mucho, pero para mi sorpresa, la empresa me había regalado un bono especial ¡Yupi!, me iría con una compensación más alta de lo que esperaba, puesto, que algunos de los trabajadores y conocidos consideraban el Ing. Ramon Martínez como un tacaño, me sorprendió con tremendo regalo.