CAPÍTULO 33. Adam regresa a New York y eso me entristece. Lo abrazo con fuerza en el aeropuerto y me aferro a él, cerrando los ojos y tomando una bocana de aire para no echarme a llorar. Sé que es una despedida dolorosa, pero no quiero que pierda sus estudios en su ciudad natal por mí. Sé que volveremos a encontrarnos. —Te quiero y por favor, no dejes de tener contacto conmigo—le suplico en un murmuro, conmovida por su adiós. Me aparto para verle el rostro. Sus mejillas se ensanchan cuando curva una sonrisa juvenil y atractiva. —Para nada, seguro volvamos a vernos cuando tengas una enorme panzota—me dice, manteniendo su ánimo siempre por las nubes. —Cuídate y avísame cuando llegues. —Y tú avísame si necesitas algo—me responde, protector. Adam me da un largo y fuerte beso en la mej

