CAPÍTULO 21. Max toma con sus manos una bolsa de hielo que saqué del congelador mientras está sentado en mi sofá. Comienza a dar pequeñas palmadas en su ojo que empieza a hincharse y tornarse más oscuro. —Gracias bonita—me agradece él mientras se queja por el contacto del hielo con su piel. Obligué a Adam a sentarse en mi sofá L y opta por sentarse en la punta de este, con la intención de estar lo más lejos posible de Max. Aunque la distancia entre ellos dos era notable, no podían dejar de fulminarse con la mirada. Yo me quedé de pie, observándolos a ambos con los brazos cruzados y muy disgustada por la situación violenta que acababa de presenciar. —Bueno, tarde o temprano debíamos reunirnos—les dije a los dos, que parecen disgustados por el reencuentro—. Vamos niños ya nos con

