Pov Barbara.
La verdad que después se ese mensaje me quedé paralizada en el lugar. No entendía si eso era un broma de mal gusto o de que mierda se trataba.
Justo cuando el mensaje llegó Emma se había ido al baño porque necesitaba pensar por un momento.
¿Porque me enviarían una foto?
En simples palabras sonaba como una broma, quizás si lo recibía de Justin podría reírme pero ahora no sabía que hacer.
—¿Está todo bien? —escucho la voz de Emma y bloqueo el celular, tomando una larga bocanada de aire.
—Si, si. ¿Como te sientes tú?
—Estoy bastante cansada, pero seguro para mañana se me pase. Me tomé algunas pastillas.
—Es bueno si duermes en la noche. —ella me sonríe de lado.
—Entonces... ¿Te quedas?—muerdo mí labio inferior, pensando en que tan dormido estaba Jason.
—Depend —me cruzo de brazos.
—¿De que si te comparto lo que trajiste? —me sonríe y abraza su cuerpo— ¿Podemos ir a la cama? —levanto una ceja—. Muero de frío.
—Si, vamos.
Sin dudas la mejor opción es dejar pasar el tema del mensaje y la foto. No puedo hacer nada ahora y darle vuelta a la situación solo me dejará sin dormir toda la noche. Quizás hablé con una amiga que es detective en cuanto vuelva, ella podría ayudar.
Cuando miro la cama me acuerdo de como dormimos la noche anterior y evito lanzar una carcajada. En el medio de la noche sentí como Emma hablaba dormida, quejándose de que tenía mí pierna encima de su cuerpo, pero no le hice caso porque moría de frío.
—¿Cuántas veces miramos ésta película en la misma situación? —me pregunta mientras se mete entre las sábanas.
—Un millón. Era nuestra película favorita de este tipo.
—Justin la odia.
—Porque no sabe nada sobre películas —digo riendo— ¿Lo has visto de nuevo?
—No. Solo de lejos cuando te llevó al aeropuerto. No pude hablar con él, pero supongo que nos veremos en estos días.
—¿En serio piensas quedarte por un largo tiempo?
—¿Porqué lo preguntas? —me mira.
—Creí que.....
—¿Que? —levanta sus cejas.
—Creí que venderías las acciones y te irías. No pensé que soportarías mucho, la verdad.
—Bueno, no voy a negarte —suspira—. Al principio no estaba segura de venir, sabes que la oficina no es lo mío. Al menos no pensaba estar en esta empresa.
—¿Entonces?
—Pero lo intentaré. Solo tengo que tomar el ritmo, hasta ahora no me desagrada.
—El trabajo es muy dedicado, pero es lindo. Si tienes ganas podemos hacerlo, no dudo de ti. Solo no creía que volverías a New York.
—Supongo sus tendrás sus aguantarme por un tiempo —me sonríe de costado y la imito—. ¿Crees que podamos trabajar por más de que peleemos la mayor parte del tiempo?
—Supongo que si. Hoy pudimos hacerlo bien a pesar de tener diferencias. Me gusta que tengas buenas ideas.
—¿Ese es un elogio? —ella levanta ambas cejas y sonríe.
—No empieces —digo poniendo los ojos en blanco.
—No empiezo, lo juro. Igual si me gusta trabajar contigo.
—¿Miramos la película? —le sugiero.
Le agradezco que no cuestione esta vez. Simplemente no quiero entrara en esa charla de comenzar es decir las cosas que nos gustan desde que estamos de nuevo juntas, prefiero la guerra.
Nos recostamos en la cama, terminando de ver m película mientras comíamos chocolate. Creo que esto es lo mejor cuando es invierno, pero también lo disfruto ahora, solo me falta un café caliente.
No sé en qué momento me quedo dormida, pero un vez más estoy abrazada a su cuerpo. El maldito frío de la noche provoca esas cosas y sé que es la hora de irme.
Levanto la cabeza y noto que ella está profundamente dormida, por lo que es mejor levantarme con calma.
Apago el televisor antes de salir de su habitación y la miro por última vez, probablemente no vuelva a estar con ella en esa situación otra vez.
A veces me gustaría que todo vuelva a ser como antes, pero entonces recuerdo que ella nos abandonó y nuestro tridente se rompió.
Maldita sea, se supone que esto se había superado hace años. Entonces descubro que no y que por más de que fue hace tiempo, me gustaría saber si verdadero motivo por el cual se fue de un día para el otro.
Los días se pasado rápido y por suerte el trabajo era fácil esta vez. Jason se quedó y volvimos a casa juntos, me despedí de Emma en el aeropuerto.
Jason se fue más temprano, así que me dejó más tiempo para pensar, todo el camino a la empresa no fue más que romperme la cabeza pensando cómo los últimos días.
El sonido de mis pies sonaban por toda la oficina, no podía dejar de caminar alrededor del escritorio, ya iba por el tercer café y Emma todavía no aparecía.
Abrí el tercer cajón y saqué un paquete de cigarrillos. Era poco común que lo hiciera y más en la oficina, pero el estrés era más fuerte que yo. Lo que pasó hace unos días no era una idiotez para mí.
Cuando escucho el sonido del ascensor sé que sé que sé trata de ella, pero solo me bastó con levantar la mirada para ver su sonrisa blanca.
—Buen día —dijo una sonriente Emma.
—Llegas tarde.
—¿Y a ti que te pasó? —me mira con su entrecejo arrugado— ¿No dormiste?
—No. Estoy estresada y no entiendo porque estás tan tranquila.
—¿Lo dices por las fotos? —suspira—. Tranquilízate, seguro fue alguien que te quiso hacer una broma.
—Emma, esto no es un juego.
—Dame eso —me sacó el cigarrillo y lo apagó, también se tomó lo que quedaba del café—. Ve a dormir, yo me encargo de todo.
—No voy a dejarte sola, como si todo estuviera perfecto.
—Esta todo bajo control Barbara, te estresas por nada.
—Me estresa que no te tomes las cosas en serio, Emma.
—Si las tomo en serio, pero no es algo preocupante, no es una amenaza tampoco, al menos no dijeron nada.
—¿Y porque alguien iba a mandarme fotos de lo que estábamos haciendo?
—No lo sé, fans —dice poniendo los ojos en blanco.
—Por dios Emma, te tomas todo tan liberal.
Me levanté y caminé hacia la ventana, intentaba tranquilizarme y dejar de pensar en eso, pero la realidad es que a pesar de que me preocupaba que nos estén siguiendo, también me habían sacado fotos con Emma y cualquiera podía pensar muchas estupideces sobre eso, sumándole a lo de mí familia, claro está.
—Barbara , pasó una semana y no mandaron más que esas estúpidas fotos.
—Mandaron otra cosa —suspiro y me giro para poder mirarla.
—¿Qué?
—Te mostraré...
Voy hacía el escritorio y del primer cajón saco lo celular. Comienzo a buscar los mensajes, entonces giro la pantalla para que ella lo vea.
02:48 AM
Bonitas vacaciones :)
[Foto]
[Foto]
Es muy simpática, me dijo que le puso Luke a su juguete.
[Foto]
Siento la respiración pesada cuando paso a la última foto, Emma suspira y rasca su cabeza.
—¿Esa es mi madre? —dijo preocupada
—Si, y ellos son mis padres
—¿Y ella?
Me mostró a la niña de la última foto, abrazando a una tortuga ninja.
—Es Lena, mi sobrina.
—Está enorme. La tima vez que vi una foto era apenas un bebé —abrió los ojos.
—Si, tiene 5 años —asiento y froto mí rostro.
—Es igual a ti —suspira— ¿No hay nada más?
—Solo fotos.
—Mierda, Barbara.
—Tengo que proteger a mi familia, pero lo sé de qué. Esto es una locura.
—Llamaré a mi madre. Ahora vuelvo.
Asiento y veo como ella se aleja hacía el otro extremo de la oficina mientras me siento. No sé que mierda haremos, ni siquiera tenemos algo concreto como para denunciar eso, sumando que nuestra familia está lejos.
Escucho como Emma le pregunta incontables veces a su madre si se encuentran bien y luego de varios minutos más, ella termina la llamada y vuelve hacia mí.
—Me dijo que está todo bien, pero está muy lejos —movió su pelo nerviosa. —¿Segura que lo te escribieron nada más?
—No Emma, es todo y no se qué pensar —suspiro.
—Voy a llamar a ese número.
—Ya lo intenté, pero no es el mismo número que el primer mensaje y me dio apagado. Evidentemente no son idiotas.
—Mierda —se sentó en el sofá y agarró si cabeza—. No entiendo que tiene que ver mi madre en esto y que es lo que está pasando pero debo protegerla de algo que ni siquiera sé si es una amenaza.
Me pongo de pie y camino hacia ella, ahora sí está preocupada.
—Tranquila —me senté a su lado—. Vamos a averiguarlo.
—Ella es lo único que me queda —me miró y sus ojos de llenaron de lágrimas, nunca la había visto así. Al menos no en mucho tiempo.
—Hey, tranquila —puse mi mano en su pierna—. Te dijo que estaba bien y eso es lo que importa, prometo hacer algo pero te necesito bien Emma.
—Si, lo siento. Es que me desespera no saber que está pasando realmente y tenerla lejos no ayuda para nada.
—No tienes que pedir perdón. Pero solo tratemos de pensar, ponernos a llorar no solucionará nada.
—Si, lo sé.
—Ven.
Abro mis brazos para invitarla a apoyarse en mí hombro, entonces la envuelvo allí por unos cuantos minutos. Pasaron unos minutos en total silencio
—Creo que será mejor que vuelva al trabajo —dice ella, levantando su cabeza de mí hombro.
—¿Segura que puedes?
—Tengo que mantener mí cabeza ocupada en algo. Resolveremos esto, te lo aseguro.
—Lo haremos —sonrío de lado— ¿Quieres un café?
—¿Irás a traerme uno? —levanta ambas cejas.
—Si. Intento mantenerme despierta al menos hasta mediodía.
—¿Porqué no vas a casa a dormir?
—Tengo que arreglar algunos asuntos.
—Termina el trabajo hasta el mediodía, luego ve a casa. Y no, no hay otra opción, Barbara.
—¿Intentas ser un sargento conmigo?
—Si. Hoy en serio necesitas dormir y no te llevo ahora mismo porque confío en que puedes hacerlo. Si te sientes cansada solo puedes retirarte.
—Prometo que si me siento mal me iré. ¿Contenta?
—Si. Y si te vas por favor, avísame.
—No te preocupes —suspiro—. Voy a bajar por un par de cafés, ahora vuelvo.
—Gracias.
La dejé en mí escritorio mientras caminaba hacia el ascensor. Sabía que era difícil seguir con si nada cuando había una amenaza de ese tipo, pero por ahora ano podíamos hacer nada más que asegurarnos que nuestras familias estuvieran bien.
Cuando le dejé el café sobre el escritorio mientras Emma estaba hablando por teléfono ya pude notar su cambio de humor, ella me había guiñado un ojo mientras sonreía.
Decidí volver a mí trabajo también, pero estar sumergida entre tantos papeles solo me dejaba espacio para pensar en aquel día en la piscina.
¿Porque mierda iba a besar a Ema?
Mierda. Tenía que admitir que me sentí absorbida por su mirada, que me dejé llevar por lo lindos que se veían sus labios y quizás si James no hubiera interrumpido nosotras....
¡Carajo! ¡Mí novio estaba ahí!
Eso solo hubiera terminado muy mal. No podía reconocerme, jamás tuve ningún pensamiento así con nadie, había sido completamente fiel hasta que está mujer llego con sus cosas. No entiendo como es que mí cabeza insiste tanto en pensar y en dar vuelvas con cada situación que pasamos juntas.
Unas horas más tarde, cuando por fin pude centrarme en el trabajo fui interrumpida por lo celular. Dudé unos segundos en tomarlo, tenía miedo de que fuera otro de esos mensajes, pero en cambio era Emma con vídeos estúpidos que se suponen que daban risa.
¿En qué momento trabajaba?
Cuando estaba mirando el cuarto video, me llegó un mensaje de mí novio.
Jason 12:37 AM
Hola preciosa, almorzamos juntos?
Barbara 12:38 AM
Lo siento cariño, hay demasiado trabajo.
Nos vemos en casa.
La realidad es que no tenía una mierda de intención de salir de aquí, así que preferí quedarme y seguir con lo que estaba haciendo, de todas maneras en unos momentos me iría a casa.
La puerta se abrió rápidamente haciendo que la misma chocara contra la pared. Era Emma, con dos bolsas gigantes que le tapaban la cara, así que se asomó para verme.
¿Que carajo?
—¿Piensas ayudarme o vas a quedarte ahí disfrutando mientras me muero?
Puse mis ojos en blanco y fui hasta donde ella se encontraba, agarrando una de las bolsas a las que identifique que eran de Burger King. Ella con su otra mano cerró la puerta mientras iba de camino a mí escritorio.
Antes de que se haga un desastre aquí guardé todos los papeles en un cajón y dejé el escritorio libre. Emma dejó lo que tenía sobre el vidrio.
—¿Qué haces con todo esto?
—Vine a alimentar a mi animalito
—¿Disculpa? —levanta una ceja
—Era broma —dice con una pequeña risa—. Ya que no quisiste ir a una cita conmigo hoy en la mañana con el café, vine por ti —sonrió.
—¿Y que te hace pensar que quiero una cita contigo?
—Uh Barbarita, el papel de hacerte la difícil no te va, al menos disimula tu felicidad —pongo los ojos en blanco.
—No molestes, Emma.
—Si, como quieras —suspira y me sonríe—. Vamos a alimentarnos antes de que te desmayes. —acomodó todo lo de la bolsas y se sentó frente a mí.
—Tienes que probarla, es nueva —me dice mientras saca los combos.
—¿Pretendes engordarme?
—No. Pero serías hermosa de todas maneras, así que deja de llorar y come.
Me reí y comencé a sacarle el papel que envolvía la hamburguesa.
Cerré los ojos al sentir el gusto de esa hamburguesa tan deliciosa, no tenía idea de cuánto tiempo llevaba sin comer una de estas, pero estaba segura de que no iba a volver a dejarla.
Su estúpida voz interrumpió mis pensamientos.
—Cuéntame sobre Lena.
Tampoco es que fuera tan maleducada para no responderle ahora. Aunque debía admitir de que me encantaba hablar de mí sobrina.
—Ella es hermosa, es igual a Sofi —sonreí—, hace un mes que no la veo, viven a unas horas de aquí pero no tuve tiempo para visitarlas. Sofi me manda videos todos los días, está enorme.
—Límpiate la baba, ni que estuvieras hablando de mi —la miré mal—. Es broma Stone.
Ignoré su broma y comencé a buscar en mí celular una foto que me había enviado Sofía ayer. Ella estaba en su escritorio pequeño jugando con algunos colores.
—Es igual a ti pero rubia —sonríe mirando la pantalla—. No puedo creer lo grande que está Sofi.
—Solo tiene dos años menos que nosotras, E.
—Si, pero era una bebé cuando la conocí. Por cierto ¿Te acuerdas cuando jugábamos a los esposos y te querías casar conmigo? —comencé a reír.
—Que cuando estábamos a punto de casarnos Sofi interrumpía la boda —ambas reímos al recordar aquello.
—Si, que venía con su osito y decís que era hijo mío.
—Eso es culpa de que mamá miraba esas novelas mexicanas —me quejo.
—Las amaba. Éramos muy dramáticas para crearnos historias.
Me quedé pensando en todos esos momentos en los que jugábamos. Con Emma nos conocemos de toda la vida, por lo que hay miles de anécdotas para contar.
—No sabía si te iban a seguir gustando, pensé que eras más del sushi. Cómo las ricachonas —comenta ella y me reí.
—Hacia tanto tiempo no comía estas cosas, debería ir a un gimnasio después de terminar todo.
—No te hace falta —guiñó un ojo—. Por cierto, ya me contacte con un investigador por lo de las fotos.
—¿Piensas que es para tanto Emma?
—No quiero arriesgarme. Además seguramente quiera quitarnos plata con amenazas estúpidas. No tengo ganas de lidiar con mierda.
—Yo le pregunté a Sofi si Lena había hablado con alguien en estos días y me dijo que no, pero ¿Cómo sabe lo de su muñeco?
—No lo sé.
Ambas nos quedamos pensativas por unos largos minutos. Emma tomó su celular mientras comía lo último que quedaba.
La miraba detalladamente, su piel pálida, sus ojos estaban brillantes hoy, como el sol, su boca formaba una media sonrisa y no pude pensar nada más, solo me quedé mirándola.
Pov Emma
Estaba camino a casa cuando mi celular sonó, por lo que vi era Lou, pero el celular estaba demasiado lejos y estaba conduciendo.
Luego de unos minutos abrí la puerta y tiré mi bolso al sofá, mi celular volvió a sonar, pero esta vez era un mensaje.
Barbara 21:07
Estoy cerca de tu departamento y pensaba en invitarte a cenar ¿Tienes algo mejor que hacer?
Emma 21:07
¿Es una cita señorita Stone? ¿Donde me llevarás luego de la cena? ;)
Barbara 21:08
Te dejare en medio de la ruta así vuelves caminando ;)
Mientras me reía, caminé hasta mí habitación y comencé a quitarme la ropa, necesitaba una ducha.
Emma 21:18
¿Vienes a casa? Estoy bastante cansada como para salir a otro lugar, de verdad.
Barbara 21:18
En unos minutos nos vemos.
Entré a la ducha, necesitaba estar limpia antes de salir llegara, mí cuerpo estaba bastante cansado. A Barbara no la veía desde las dos de la tarde, se fue luego de que almorzaremos en su escritorio. Me pareció una buena idea, ella se veía bastante cansada y no quería que sobrepasada su estrés.
Justo cuando terminé de cambiarme tocaron el timbre, entonces caminé hacia allí y le dije que pasara después de apretar l interruptor para que la puerta principal sea abierta.
Dejó la puerta de mí departamento entreabierta y voy por un vaso de agua.
—Llego lo mejor de la cena —dijo dándome algunas cervezas y una bolsa.
—¿Tú? —cuestiono levantando una ceja.
—¿Hay algo mejor? ¡No lo creo! —entró tirando su bolso en el sofá, junto al mío.
—Claro, ponte cómoda —digo irónicamente y ella ríe.
—¿Qué me cocinarás Barbara Stone?
—Pediré pizza.
—Tu vives a comida chatarra ¿No?
—Bueno si quieres cocinarme ahí tienes todo, preciosa.
—Ni lo sueñes.
—Mhm —murmuro—. ¿Agua?
—Mejor tomemos cerveza ¿Que dices?
—Si, de acuerdo.
—Déjame buscar...
Es se giró y comenzó a buscar algo en su bolso, pero mí mirada curiosa bajó hacia su trasero. Esos jeans marcaban perfectamente sus curvas y creí que me daría un ataque al corazón allí mismo.
—¡Deja de mirarme el culo Lodge, te lo advierto!
—Iré por algo para comer mientras llega la comida —murmuro ignorando sus palabras.
Carajo, ni siquiera puedo mantener mis ojos lejos de su trasero.
En mí defensa puedo decir que es demasiado grande y llamó mí atención, peo eso es absurdo, no es el primer trasero grande que veo. El suyo me atrae mucho más que cualquier otro.
Ella me atrae mucho más que cualquiera y quiero golpearme mentalmente por ello.
Sé que muchas veces dije que eso no podía volver a pasar, pero me siento como antes. Y también tengo una culpa terrible por Lou, porque sé que él no se merece que esté pensando en otra persona en este momento. La historia con Bárbara nunca se cerró, sino que solamente se hizo una pausa y eso fue porque jamás pudimos hablar sobre ello, ni pude decirle lo que sentía en el momento es que me fui a Miami y quizás ese sea el motivo por el cual no puedo dejar de pensar en eso.
Pero más allá de todo lo que pueda pensar tengo que volver a la sala y pasar un tiempo con ella. Sé que por más excusas que ponga, por más que diga que la odio, me gustan estos momentos en donde por unos instantes volvemos a hacer las viejas amigas/ enemigas de antes.
La miró a lo lejos y notó que ella ahora está en mi sillón mirando su celular mientras seguramente está esperando que regrese.
—¿Que tienes ganas de hacer? —le pregunto sentándome a su lado— ¿Quieres mirar una serie mientras esperamos la pizza?
Bárbara deja su celular a un lado en el instante en que escucha mi voz y me mira.
—Depende cual.
—Me faltan unos capítulos de Orange is the New black.
—Carajo, amo esa serie. La terminé termine la misma noche que estrenaron la última temporada.
—Bueno en ese caso, buscamos otra...
—¡No! ¡Quiero verla!
—Solo espero que no me cuentes las cosas que van a pasar niñita —le digo con una sonrisa.
—No soy como tú.
Dejé sobre la mesa ratona algunos snack y destape la cervezas. Antes de comenzar a mirar la serie pedí la pizza por delivery, ninguna iba a cocinar.
Y no es que fuera malo en la cocina sino que cuando volvía de trabajar tan tarde prefería pedir comida hecha.
No sé en qué momento de la serie noto que ella comienza a reír de una escena en particular y me encuentro sonriendo con una idiota mientras la miro hacerlo.
¡DEJA DE SER TAN ESTÚPIDA EMMA!
Agradezco que ella no se diera cuenta de mi discusión interna, aprovechando para levantar la mirada y seguir mirando la pantalla. Necesito ocupar mi mente en otra cosa que no sea mirar lo hermosa que ella se ve ahora mismo.
—Amo a Álex, me casaría con ella —comenta ella después de unos minutos.
—Pero que heterosexual Barbarita —me burlo
—Lo soy, pero Alex es tan.... Sexy.
—Ok, trata de no mojarte mientras vemos el capítulo —le digo con una sonrisa burlona y ella suspira.
Pongo mí espalda sobre el sillón para seguir mirando, ella está muy concentrada también. Cuando el siguiente capítulo comienza escuchamos que tocaron la puerta.
—Barbara ¿Podrías abrir?
—Abre tú, no soy tu empleada —se queja.
—Te odio —murmuro.
—Igual yo —sonrió.
Era extraño que alguien tocará la puerta directamente porque no le había dado la llave de la puerta principal, pero cómo le avisé al portero de que tendría que llegar un delivery en unos minutos supuse que se trataba de él.
A cambio de eso, cuándo levante la mirada me encontré con un castaño bastante alto, con los ojos marrones brillantes y una sonrisa enorme.
—¡Sorpresa!
No tuve tiempo a responder porque sus brazos me envolvieron fuerte, su perfume entró en mi nariz y cerré los ojos. Se separó unos centímetros y me besó, agarrándome de la cintura.
No recordaba que sus besos se sintieran así.
—Te extrañé mi amor —dijo al separarse.
—Estas aquí —dije feliz y lo abracé de nuevo—. Yo también te extrañé, Lou.
—Espera no llegar tarde para la cena.
Cena.
¡Carajo!
Me había olvidado de que Barbara estaba allí.
La miré aún en los brazos de Lou, y ella nos estaba mirando, con el ceño fruncido. Ella no conocía a Lou, por lo que seguramentee resultaba extraño que alguien llegara y me besara de la nada.
Pero no entendía su rostro enojado, ni su mandíbula apretada.
¿Qué mierda le pasaba?
—Lou, hay alguien —murmuro.
Se separó de mi y miró en dirección a Barbara. Su sonrisa jamás de fue de su rostro, él era un hombre muy simpático.
Decir que era extraño verlos en el mismo lugar era una estupidez. Se sintió bastante raro. Lo peor de todo fue que Louis de sentía lo suficientemente ajeno a mis sentimientos por ella como para saludarla sin problema.
Dejó de abrazar mi cuerpo para caminar hacia su dirección y sonreírle.
—Que tal señorita —agarró su mano y la besó
Pov Barbara.
ME BESÓ LA MANO ¿EN QUE SIGLO VIVÍA? SACA TUS ASQUEROSOS LABIOS DE MI PIEL.
Debía admitir que era un hombre guapo pero sin dudas no estaba a la altura de la idiota de Emma.
Por supuesto que no me quedó otro remedio que darle una sonrisa y saludarlo.
—Soy Lou, el novio de Emma.
—Mucho gusto, soy Barbara.
—Si, lo sé. Eres una amiga suya, me habló de ti.
Sonreí porque no podía explicar el
desagrado que me dio verlo y tampoco quería que Emma se diera cuenta.
¿Ella le habló de mí?
—¿Porque no me dijiste que venías? —dijo Emma feliz.
¿Cómo explicar lo que sentí cuando noté que ella le sonreía de esa manera?
Probablemente como una estúpida al sentirme mal cuando él claramente era su novio. Ni siquiera sé porqué eso me afecta en primer lugar, pero sé que no quiero estar allí para presenciar eso.
No sé en qué momento me metí en un asunto como este, debería estar en casa, acostada en mí cama, leyendo un libro o probablemente mirando una serie.
Pero en vez de eso conocí al perfecto novio de Emma. Por supuesto, todo lo que quería para ésta noche.
Mierda, debo huir ahora mismo, esto se volvió incómodo. No quiero estar allí, ni que él me hable simpáticamente cuando tengo un conversación intentaba conmigo.
Diablos, estoy volviéndome loca.
Estaban conversando de algo que no logré escuchar, ya que estaba sumergida en mis pensamientos.
Estaban abrazándose.
¿Y ahora que hago?
Corre Barbara, lárgate de aquí.
Mi celular sonó, era un mensaje pero le hice señas a Emma de que iba a atender una llamada.
—¿Hola?, Si si. Oh claro...voy para allá.. adiós.
Finjo una conversación rápida que me salvará de la situación. No importa lo que piense, sé que quiero irme a casa ahora mismo.
Quizás no, tengo que irme con Justin, Jason no es una vis de escape en un momento de confusión como este.
Cuando me di vuelta para decirle que me iría, ellos se estaban besando.
¿No tienen respeto por las visitas?
—Mhm Emma, debo irme —murmuro.
—Pero Barbara, las pizzas están por llegar —se queja y arruga su entrecejo.
—Lo siento, había olvidado un compromiso, además tienes con quien compartirla —miré a su novio con una falsa sonrisa y cuando la miró de nuevo ella tiene una ceja levantada y una sonrisa en su rostro.
—Te acompaño a la puerta —murmura.
—Gusto en conocerte, novio de Emma —le digo antes de girarme y tomar mí bolso para salir de allí.
—¡Igual! —grita antes de que saliera por la puerta.
Ella está cruzada de brazos fuera del departamento y solo me limito a mirarla. Creo que este es el momento más incómodo desde su regreso.
No hay bromas, ni ningún tipo de palabras mientras subimos al ascensor. Creo que ella tampoco está muy cómoda ahora y pienso que fue una muy mala idea venir a su departamento.
Tendría que haberme quedado en casa o quizás pasar el tiempo con Justin en vez de venir. Nosotras no éramos amigas de vuelta, no teníamos noches de películas ni nada parecido. Solo sucedió una vez en el hotel y estoy segura de que no volverá a ocurrir en mucho tiempo.
—¿Segura que no quieres quedarte? —pregunta ella mientras me acompaña hacía el estacionamiento.
—No. No quiero interrumpir el reencuentro con tu novio, es mejor que vaya a casa.
—Pero nosotras teníamos planes —insiste. Cuando la miró puedo notar un pequeño puchero en sus labios.
¿No de supone que debería estar feliz porque su novio está de vuelta?
—Eso fue cuando no sabíamos que él estaría en New York. Además es mejor que me vaya a casa, todavía no me recupero de no dormir por algunas noches —menciono con un falso bostezo.
—¿Podrías llamarme cuando llegues a casa?
—¿Para que? —arrugo las cejas.
—Solo quiero saber que llegaste bien.
—De acuerdo. Te enviaré un mensaje —murmuro—. Disfruta de tu noche.
—Nos vemos después, Bar —sonríe de lado.
Arranco el motor entre maldiciones, no quiero que esto me importe. Se supone que ella solo me generaba mal humor e irritación.
Sé que no debo volver más a su departamento, eso fue una estupidez de mí parte. ¡al menos tendría que haber llamado a Justin y estar con él!
Hablando de mí mejor amigo, debo llamarlo. peor antes de eso me rompió la cabeza pensando un vez más en todo.
mierda.
¿Que carajo es lo que estoy sintiendo?