- No la entiendo -revelé asombrado ante su contundencia mientras daba un paso hacia atrás. - Sus códigos sólo son la llave de acceso, pero luego este tiene que ser confirmado por al menos dos operarios de la sala como correctos, entre los que me encuentro yo, y no he hecho tal cosa -atestiguó levantando un hombro levemente hacia adelante. - ¿Entonces si alguien tuviese mi código no serviría para nada? -pregunté en voz baja desconcertado por su comentario, pues me era del todo desconocido y eso que era el responsable de la muestra. - Absolutamente cierto, únicamente serían unos números sin sentido y por supuesto sin ninguna utilidad -declaró, y viendo que ya estaba más tranquilo continuó diciendo- sino quiere nada más me vuelvo a mi sitio que aquí hay mucho que hacer. - No, por favor, s

