CAPÍTULO 5. EL ORIGEN Seguía abrumado por todo aquello que escuchaba. Lo decía con una tranquilidad pasmosa, como si fuera lo más normal del mundo, el tener a una agencia gubernamental vigilando cada uno de tus pasos. Sabía que aquella información me podía servir, pero no sabía cómo todavía. Le agradecí su ayuda mientras me levantaba y cuando me iba a retirar, me puso su mano sobre mi brazo y con voz serena me ofreció, - ¿No quiere escuchar la continuación? - ¿De qué? -pregunté sin saber a qué se refería, centrado exclusivamente en decidir cuál sería mi siguiente paso. - Del origen del pueblo Sumerio -puntualizó con una leve sonrisa mientras me soltaba el brazo y me invitaba con su mano a volver a ocupar el asiento que acababa de dejar. - ¡Ah, sí, claro, disculpe! -contesté afirmativa

