- No así -respondió algo molesto por el tono que había empleado- en principio, y por lo que sé, eran como hombres santos o santones que iban por los lugares haciendo el bien, pero no lo hacían al azar, sino buscando dar una enseñanza que permitiese el progreso a sus ciudadanos. - Sigo sin entender -expresé extrañado cruzando de nuevo los brazos y poniendo cara de estar en desacuerdo. - Verá -continuó el Clérigo tras inspirar profundamente y dejar salir el aire muy lentamente- según ellos, todos tenemos dentro de nosotros un ser primitivo. - Todos provenimos del Homo Sapiens -maticé interrumpiéndole sin darle oportunidad a acabar. - No, déjeme y ahora le explico -me rectificó con una mirada de desaprobación mientras levantaba una mano mostrándome su palma para que le dejase terminar- to

